Transporte público
Los tranvías de Barcelona probarán filtros térmicos en las ventanas para reducir el calor en su interior
TRAM trabaja en un plan de resiliencia que incluye un prototipo de láminas de control térmico para reducir considerablemente la cantidad de radiación solar que entra en el vagón
El corte por obras del Trambesòs de Barcelona durará hasta el 13 de septiembre: estas son las alternativas de transporte

Trambaix Diagonal, en una imagen de archivo / JORDI OTIX / EPC

Barcelona va batiendo nuevos récords de temperatura año tras año y la climatización en el transporte público se va convirtiendo en una prestación cada vez más indispensable. Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), por ejemplo, ya ha realizado varias pruebas piloto en andenes e instalado métodos de refrigeración punteros como el sistema RESPIRA, que optimiza de forma automática la ventilación en la red del metro. Ahora quien mueve ficha es el tranvía, que cuenta con la dificultad añadida del efecto invernadero que generan los grandes ventanales de los convoyes.
Para minimizar el calentamiento de los vagones por los rayos de sol directos, TRAM está trabajando en un plan de resiliencia que contempla la implementación de láminas con filtros solares de control térmico en las ventanas que reduzcan la cantidad de radiación solar que entra en el vagón. Esta solución respondería a una de las quejas más habituales en el transporte, explica a EL PERIÓDICO Toni Alpuente, director de explotación de TRAM. Aunque por el momento se trata de un prototipo que se encuentra en una fase muy inicial, la operadora se muestra optimista y aspira a realizar pruebas piloto próximamente si todo avanza correctamente.
Confort imprevisible
La climatización de los tranvías a día de hoy recae principalmente en dos equipos ubicados en el techo de los vehículos, que distribuyen aire climatizado por el interior y regulan su potencia mediante sensores que miden la temperatura exterior e interior para ofrecer temperaturas "de confort" intermedias. Sin embargo, en pleno verano afrontan jornadas de hasta 50 grados ambientales. "Los periodos de calor intenso son cada vez más largos y las temperaturas más altas, así como la alta demanda [muchos pasajeros] que existe en muchos días de este periodo", señala Alpuente. Por ello, hay veces que la refrigeración del aire parece insuficiente a los viajeros.
"No entiendo cómo funciona el aire, porque hay días que a las once de la mañana está lleno de gente y se está medianamente bien, y días que a las cinco de la tarde va medio vacío y no parece que haya aire acondicionado", reclama Mireia, de 26 años, que viaja puntualmente en tranvía de Sant Feliu de Llobregat a Barcelona. "Sigo prefiriendo la comodidad del 'tram', pero los días de mucho calor es una lotería saber si se estará bien o no", señala.

Interior de un tranvía del Tram en su recorrido por Collblanc, en una imagen de archivo / Jordi Cotrina
Esa sensación de imprevisibilidad contrasta con las prestaciones de los vehículos más nuevos incorporados a la red. En el extremo opuesto, el Trambesòs dispone de tres nuevas unidades Alstom Citadis X05 que cuentan con un sistema de refrigeración capaz de adaptarse al número de pasajeros a bordo. Los nuevos convoyes incorporan además un sistema de información mejorado, bucle magnético para personas con discapacidad auditiva y ventanas de mayor tamaño.
Contraste de temperatura
Otra de las quejas se centra en el contraste de temperatura entre el espacio del conductor y el de los pasajeros. Laia, de 45 años y acompañada de su hijo de 7, critica esa diferencia: "No sé si se dan cuenta de que pasamos calor, porque ellos están separados y fresquitos. Estaría bien que lo pudieran detectar", reclama.
Alpuente explica a este diario que, aunque el personal de conducción no puede modificar directamente el sistema de refrigeración, sí puede detectar posibles anomalías, por ejemplo al percibir falta de confort durante el cambio de cabina en las paradas terminales. En esos casos, el conductor puede avisar al centro de control, que puede ordenar el "reinicio" del sistema, aplicar medidas correctivas en la línea o, si el problema persiste, desalojar el tranvía y retirarlo a cocheras para su reparación.
Otras medidas para combatir el calor
Como otra solución al calor, TRAM está trabajando para adecuar los habitáculos de los equipos electrónicos que controlan en tranvía, incluidos los dos equipos que se ubican en el techo y que están expuestos directamente al sol, para "reducir la temperatura de contorno de la electrónica y evitar averías por sobrecalentamiento", algo que durante los meses críticos de calor no pueden controlar porque la exigencia de funcionamiento de los equipos es muy elevada.
Pero la operadora sigue tomando nota y en constante proceso de mejora, ya que con las últimas olas de calor en la ciudad se han realizado ajustes para adaptar la climatización. Además, más allá del verano, se seguirá haciendo seguimiento en las diferentes épocas del año para ir monitorizando los parámetros de refrigeración si fuera necesario.
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