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Historias personales

"Prefiero dormir en la playa que pagar un hotel de Barcelona": los turistas hallan en la arena una alternativa a los elevados precios

Jóvenes europeos, viajeros de paso y turistas de larga estancia recurren a la arena ante el precio de hoteles y apartamentos, la falta de disponibilidad o para evitar pagar una última noche antes de coger un vuelo

DATOS | ¿Cuántos turistas hay en Barcelona un día de verano?

Turistas ‘sintecho’: “¿Pagar 100 euros por una noche? Prefiero dormir en la playa que pagar un hotel en Barcelona”

Foto y vídeo: Manu Mitru

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Barcelona
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“Me levanto, veo el cielo, después el mar y luego la salida del sol. ¿Qué más quiero? Y gratis”. Lázaro tiene 60 años, vive en Madrid y lleva cuatro veranos repitiendo la misma fórmula cuando visita Barcelona: dormir en la playa, entre dos toallas, una debajo a modo de sábana y otra encima como manta. Este año lleva cerca de un mes haciéndolo y todavía prevé quedarse unas semanas más. “Todo lo relacionado con el alquiler está por las nubes”, lamenta. Una habitación, calcula, puede costarle fácilmente 150 euros por noche.

EL PERIÓDICO ha recorrido las playas de Barcelona de madrugada para hablar con turistas que pasan la noche al raso. El principal motivo es el elevado precio de las habitaciones de hoteles y apartamentos turísticos en la capital catalana.

A medida que avanza la madrugada, las mochilas empiezan a amontonarse junto a las toallas y aparecen bolsas con comida y grupos que buscan dónde instalarse durante unas horas. Entre los entrevistados hay visitantes procedentes de Suiza, Londres, Francia y Países Bajos. Para casi todos es la primera experiencia de este tipo. Para Lázaro, en cambio, forma ya parte de sus vacaciones.

Trabaja en Madrid como técnico de aire acondicionado y frigorista industrial y asegura que durante sus estancias en Barcelona siempre duerme en la playa. Cuando es preguntado por si se plantearía ir a un hotel, su respuesta es rápida: “Que bajen los precios. En temporada alta es una pasada”.

Lázaro, llegado desde Madrid para pasar sus vacaciones en Barcelona, posa junto a dos amigos: uno residente en Barcelona y otro llegado desde Países Bajos, también de origen cubano, con quienes comparte sus vacaciones y las noches en la playa. AUTOR: MANU MITRU

Lázaro, llegado desde Madrid para pasar sus vacaciones en Barcelona, posa junto a dos amigos: uno residente en Barcelona y otro llegado desde Países Bajos, también de origen cubano, con quienes comparte sus vacaciones y las noches en la playa. AUTOR: MANU MITRU / MANU MITRU / EPC

Viaja con pocas pertenencias y procura, dice, no llevar demasiado valor encima. Aun así, dormir al aire libre no está exento de riesgos. Hace unos días se quedó dormido y, al despertar, su teléfono móvil había desaparecido. Tuvo que comprar otro por unos 100 euros. Ni siquiera el robo le hace replantearse las cuentas. “Eso es una noche de hotel. Llevo más de treinta noches aquí, todavía voy ganando”, calcula.

La playa también le ha dado compañía. Allí ha conocido a un cubano que lleva años viviendo en Barcelona y tiene su casa en Les Corts. Baja cada noche con una colchoneta y duerme junto al mar porque el calor le impide descansar en casa. Lleva más de un mes haciéndolo. Coincidieron una noche, empezaron a hablar y ahora pasan las noches juntos.

Noches antes del aeropuerto

Daniel, Michael e Ishmael, tres jóvenes de 20 años que trabajan en el sector de la limpieza y hostelería, están a punto de cenar en la playa de la Barceloneta. Los tres viven en Londres y, a su alrededor, el ambiente es muy distinto al de alguien que se prepara para dormir: grupos de jóvenes vestidos para salir cruzan el paseo y, a pocos metros, se forman largas colas para entrar en las discotecas del frente marítimo.

Sobre las toallas despliegan bocadillos, patatas, agua, vino y cerveza. Están recorriendo diferentes puntos de España y Barcelona es una de las paradas del viaje. Tras tres días en la ciudad y varias noches en un Airbnb, han decidido ahorrarse la última. “El dinero no nos da para todo”, reconocen.

De izquierda a derecha, Miguel, de 19 años; Daniel, de 20; e Ismael, de 21, durante la entrevista. Los tres jóvenes, residentes en Londres, pasarán la noche en la playa de Barcelona para evitar el coste del alojamiento antes de continuar su viaje. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU

De izquierda a derecha, Miguel, de 19 años; Daniel, de 20; e Ismael, de 21, durante la entrevista. Los tres jóvenes, residentes en Londres, pasarán la noche en la playa de Barcelona para evitar el coste del alojamiento antes de continuar su viaje. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU / MANU MITRU / EPC

La playa no es su primera opción. Si pudieran elegir sin mirar el precio, dormirían bajo techo. Pero durante el viaje también les han sorprendido otros gastos. Dos noches antes salieron de fiesta y pagaron unos 17 euros por un combinado. “En Londres también es caro, pero nos sorprendió que aquí todo lo fuera tanto”, aseguran.

Un caso similar es el de Mateus Rodríguez, de 19 años y procedente de Suiza quien lleva nueve días en la ciudad. Su vuelo sale por la mañana y debe marcharse al aeropuerto a las cinco de mañana. Pagar una noche completa, no le compensa.

Mateos Rodríguez Ferrera, de 20 años, posa durante la entrevista. El joven pasará la noche en la playa de Barcelona para evitar pagar una noche de alojamiento antes de tomar un vuelo programado para las 6 de la mañana. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU

Mateos Rodríguez Ferrera, de 20 años, posa durante la entrevista. El joven pasará la noche en la playa de Barcelona para evitar pagar una noche de alojamiento antes de tomar un vuelo programado para las 6 de la mañana. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU / MANU MITRU / EPC

Es su tercera visita a Barcelona y tiene claro qué viene a buscar. “Barcelona para mí es la fiesta, no es para descansar”, explica. Dormir frente al mar, sin embargo, no estaba hasta ahora entre sus planes turísticos: es su primera vez.

Reportaje de turistas que pernoctan en la playa y en la vía pública para evitar el coste del alojamiento durante sus vacaciones en Barcelona. Las imágenes muestran distintos puntos donde pasan la noche, junto con entrevistas a algunos de ellos. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU

Reportaje de turistas que pernoctan en la playa y en la vía pública para evitar el coste del alojamiento durante sus vacaciones en Barcelona. Las imágenes muestran distintos puntos donde pasan la noche, junto con entrevistas a algunos de ellos. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU / MANU MITRU / EPC

Con 18 años y llegado desde Toulouse, Clemond viaja por Barcelona con un amigo de su misma edad. Solo estarán dos días en la ciudad. La primera noche durmieron en un apartamento de unos amigos, la segunda la pasarán en la playa. En su caso, los altos precios de los hoteles se mezclan con las ganas de "probar una experiencia nueva". Aunque, dice, no les puede explicar a su familia, que está en Francia, porque se enfadarían.

Clément, de 18 años y natural de París, durante la entrevista. El joven francés pasará su segunda noche en las playas de Barcelona para evitar el coste del alojamiento durante su estancia en la ciudad. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU

Clément, de 18 años y natural de París, durante la entrevista. El joven francés pasará su segunda noche en las playas de Barcelona para evitar el coste del alojamiento durante su estancia en la ciudad. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU / MANU MITRU / EPC

Sin dormir y con miedo

Durante el día, la playa ofrece la estampa habitual del verano: bañistas entrando y saliendo del agua, familias bajo la sombrilla, grupos jugando a vóley, partidas de cartas sobre las toallas y turistas que apuran las últimas horas de sol. Cuando cae la noche, el escenario cambia por completo. Las toallas se convierten en colchones, las mochilas hacen de almohada y, durante unas horas, la playa funciona como un alojamiento improvisado a cielo abierto, compartido también con personas sin hogar que duermen habitualmente en la zona.

Turistas con maletas pasan la noche en las playas de Barcelona para evitar el coste del alojamiento. La pernoctación en las playas está prohibida y quienes la practican se exponen tanto al riesgo de sufrir robos como a ser desalojados por la Guardia Urbana. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU

Turistas con maletas pasan la noche en las playas de Barcelona para evitar el coste del alojamiento. La pernoctación en las playas está prohibida y quienes la practican se exponen tanto al riesgo de sufrir robos como a ser desalojados por la Guardia Urbana. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU / MANU MITRU / EPC

Quienes vienen a pasar allí la noche esperan a que la playa vaya vaciándose antes de instalarse. La noche, en realidad, se organiza casi como una pequeña operación de vigilancia que empieza a la una de la madrugada aproximadamente. Buscan no llamar la atención y evitar problemas. Dormir allí puede comportar sanciones de hasta 600 euros, pero la multa no es lo que más les preocupa. El miedo está en despertarse y descubrir que alguna de sus pertenencias ha desaparecido.

Mateos Rodríguez Ferrera, de 20 años, posa durante la entrevista. El joven pasará la noche en la playa de Barcelona para evitar pagar una noche de alojamiento antes de tomar un vuelo programado para las 6 de la mañana. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU

Mateos Rodríguez Ferrera, de 20 años, posa durante la entrevista. El joven pasará la noche en la playa de Barcelona para evitar pagar una noche de alojamiento antes de tomar un vuelo programado para las 6 de la mañana. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU / MANU MITRU / EPC

“Uno ve en TikTok que hablan de los carteristas y nunca sabes”, explica Michael. Los teléfonos y la documentación se guardan especialmente bien y las mochilas permanecen siempre cerca. Entre quienes pasan la noche allí, además, apenas se ven mujeres.

Dormir del tirón tampoco entra en los planes. Los jóvenes de Londres se plantean hacer turnos para que siempre haya alguien despierto para que no nos roben y esconder los objetos importantes y alternarse para descansar.

Reportaje de turistas que pernoctan en la playa y en la vía pública para evitar el coste del alojamiento durante sus vacaciones en Barcelona. Las imágenes muestran distintos puntos donde pasan la noche, junto con entrevistas a algunos de ellos. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU

Turistas que pernoctan en la playa y en la vía pública para evitar el coste del alojamiento durante sus vacaciones en Barcelona. Las imágenes muestran distintos puntos donde pasan la noche, junto con entrevistas a algunos de ellos. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU / MANU MITRU / EPC

Michael admite que la situación le da “un poco de miedo”, aunque encontrarse con más personas haciendo lo mismo les tranquiliza. La madrugada anterior, hacia las cinco, aseguran haber visto a otras personas durmiendo bajo mantas y tiendas de campaña. “Saber que no somos los únicos da mucha seguridad”, señalan. También Clemond que apunta que "le da respeto".

Cuando finalmente consiguen dormir, el descanso tampoco dura toda la noche. Hacia las tres de la madrugada tienen que levantarse, recoger las toallas y apartar sus pertenencias para dejar paso a la maquinaria de limpieza. Cuando termina, vuelven a instalarse y tratan de aprovechar las últimas horas antes de que amanezca y la playa recupere su actividad habitual.El espacio cambia por completo con el paso de las horas. Durante el día lo ocupan familias, bañistas y grupos que juegan a vóley y a cartas, pero cuando los últimos grupos se marchan la playa se converite en otro escrenario, coge el rol de airbnb.

Turistas y bañistas llenan las playas de Barcelona durante una jornada de altas temperaturas, uno de los espacios donde algunos visitantes pasan también la noche para evitar el coste del alojamiento. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU

Turistas y bañistas llenan las playas de Barcelona durante una jornada de altas temperaturas, uno de los espacios donde algunos visitantes pasan también la noche para evitar el coste del alojamiento. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU / MANU MITRU / EPC

Y aun cuando consigan conciliar el sueño, la noche tendrá una pausa obligada. Hacia las tres de la madrugada deberán levantarse, recoger las toallas y apartar sus cosas para dejar paso a la maquinaria que limpia la playa. Después volverán a instalarse e intentarán dormir unas horas más, antes de que amanezca y el espacio vuelva a llenarse de bañistas.

Sin habitación y a dormir en el coche

El precio no es el único motivo que puede dejar a un turista sin cama. Hammad y Mahmud, residentes en Suiza y Países Bajos, han terminado durmiendo en un coche y aseguran que tendrán que hacerlo durante los próximos días.

Según explican, los alojamientos asequibles que consultaron estaban completos y no encontraron una alternativa que encajara en su presupuesto.

Mahmud y Mohamed, ambos de origen sirio, durante la entrevista. Uno reside en Países Bajos y el otro en Suiza. Han viajado en coche hasta Barcelona para pasar unos días de vacaciones, pero al encontrarse los alojamientos completos han decidido pasar la noche dentro del vehículo, estacionado frente al Port Olímpic. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU

Mahmud y Mohamed, ambos de origen sirio, durante la entrevista. Uno reside en Países Bajos y el otro en Suiza. Han viajado en coche hasta Barcelona para pasar unos días de vacaciones, pero al encontrarse los alojamientos completos han decidido pasar la noche dentro del vehículo, estacionado frente al Port Olímpic. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU / MANU MITRU / EPC

Es la primera vez que duermen dentro de un vehículo. El espacio es reducido y apenas pueden dejar una pequeña abertura en la ventanilla para que circule el aire. Pese a todo, la experiencia no ha cambiado su valoración de la ciudad. “Barcelona es una ciudad maravillosa. El único problema es dormir”, aseguran.

Si regresan, tienen claro qué harán de manera diferente: no dejarán el alojamiento para el último momento. “Cinco o seis meses antes”, responden cuando se les pregunta con cuánta antelación reservarían.

Mahmud y Mohamed, ambos de origen sirio, durante la entrevista. Uno reside en Países Bajos y el otro en Suiza. Han viajado en coche hasta Barcelona para pasar unos días de vacaciones, pero al encontrarse los alojamientos completos han decidido pasar la noche dentro del vehículo, estacionado frente al Port Olímpic. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU

Mahmud y Mohamed, ambos de origen sirio, durante la entrevista. Uno reside en Países Bajos y el otro en Suiza. Han viajado en coche hasta Barcelona para pasar unos días de vacaciones, pero al encontrarse los alojamientos completos han decidido pasar la noche dentro del vehículo, estacionado frente al Port Olímpic. A 6 de agosto de 2026. Sociedad. AUTOR: MANU MITRU / MANU MITRU / EPC

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