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Óbito

Muere el sacerdote Lluís Bonet Armengol, antiguo rector de la Sagrada Família

Fue promotor de la causa de beatificación de Antoni Gaudí y una de las figuras eclesiásticas más vinculadas al templo

El parroco de la Sagrada Familia, Lluis Bonet, en una fotografía de 2011

El parroco de la Sagrada Familia, Lluis Bonet, en una fotografía de 2011 / JOAN PUIG

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El sacerdote Lluís Bonet Armengol (Barcelona, 1931) ha fallecido este viernes, según han confirmado fuentes cercanas a la ACN. Conocido por ser una de las figuras eclesiásticas más vinculadas al templo, fue su rector durante veinticinco años, entre 1993 y 2018. También fue el promotor de la causa de beatificación de Antoni Gaudí, iniciada en el año 2000. Como donó su cuerpo a la ciencia, no habrá ninguna celebración de funeral, aunque está prevista una ceremonia de carácter diocesano y parroquial para el mes de septiembre.

Hijo del arquitecto Lluís Bonet i Garí —discípulo de Gaudí—, hermano del músico Narcís Bonet i Armengol y del arquitecto Jordi Bonet i Armengol —artífice de la continuación de las obras de la Sagrada Família—, Lluís Bonet i Armengol fue ordenado sacerdote en 1958. En sus inicios, fue vicario de la Parroquia de la Purísima Concepción de Sabadell, sacerdote en Terrassa y vicario episcopal en Sabadell hasta 1993, año en el que el entonces arzobispo de Barcelona, Ricard Maria Carles, le confió la parroquia de la Sagrada Família.

Permaneció en este templo hasta 2018, concretamente durante veinticinco años, periodo en el que participó en momentos tan destacados como la ceremonia de dedicación al culto de la nave principal, en la que el papa Benedicto XVI concedió al templo el título de basílica menor. Otra de sus grandes luchas fue la voluntad de beatificación de Antoni Gaudí, de cuya causa fue promotor y vicepostulador.

La Fundació Memòria i Veu ha lamentado la pérdida en un mensaje a través de las redes sociales, en el que recuerda que fue un sacerdote que vivió la religión “libremente, escuchando siempre y ejerciendo de precursor del diálogo interreligioso cuando nadie creía en él”. También destaca su apuesta por una religión “abierta”, con especial atención a la “cultura y el patrimonio”.