Ocho meses de peste porcina
Clamor excursionista para reabrir Collserola con caminos u horarios seguros: "Los parques y jardines se nos quedan cortos"
Varios centros excursionistas de referencia, como los de Barcelona, Sant Cugat o Sabadell, han visto reducidos sus casals de verano y han suspendido actividades clave
El hallazgo de tres jabalíes muertos por peste porcina en Barcelona y Sant Cugat pone trabas a la reapertura de Collserola

Cinta de los Mossos d’Esquadra que prohíbe el paso a excursionistas en Collserola por la peste porcina / Marta Lluvich / ACN

Las restricciones por la peste porcina africana (PPA) tienen un impacto directo en el colectivo excursionista del entorno de Barcelona, que ha visto cómo uno de sus principales activos, Collserola, ha quedado cerrado a cal y canto desde el inicio del brote, el pasado mes de noviembre. Las entidades ven un agravio en la duración de las restricciones, que impide llevar a cabo actividades como entrenamientos, excursiones de divulgación de la naturaleza o pruebas atléticas. El Centre Excursionista de Catalunya (CEC), además, alerta de que las restricciones han hecho caer a la mitad los niños que participan en sus casales en Barcelona. Por todo ello, reclaman la reapertura gradual y se ofrecen a participar si hay que hacer controles o establecer recorridos seguros.
El brote de peste porcina ha tenido un impacto directo en las entidades excursionistas del entorno de Collserola, que han tenido que hacer encaje de bolillos para mantener su actividad con propuestas alternativas, lejos de las que solían ofrecer a través de los caminos y senderos del parque. Las restricciones pillaron con el pie cambiado al colectivo, que ideó propuestas alternativas con carácter temporal, dado que no se podía llegar a definir un horizonte claro que ayudara a orientar hasta cuándo se alargaría la prohibición de acceder al entorno natural.
Una de estas entidades afectadas es el CEC, que con 4.000 socios en todo el país tenía como una de sus actividades más recurrentes los entrenamientos por Collserola. Más de un centenar de adultos y otro centenar de niños participaban varios días a la semana en la propuesta, para la que han tenido que idear alternativas, como trasladar la actividad a parques urbanos.
“Hacíamos entrenamientos de trail running semanales, desde Pedralbes hasta Mundet y también en Sant Cugat, y hace nueve meses que buscamos alternativas, espacios verdes dentro de las ciudades donde poder llevar a cabo esta actividad, pero claro, al final son parques y jardines, y se nos queda corto”, explica a la ACN Carla Grau, responsable del área de niños del CEC. Cada diciembre, además, organizan una carrera por el parque con medio millar de corredores, y la del año pasado ya la tuvieron que suspender: “La edición de este año todavía no sabemos si la podremos hacer”, añade, una decisión que se tendrá que tomar en septiembre.
Impacto en 'casals' de verano
La entidad organiza cada verano dos casales de verano, uno en la escuela Els Pins, en Mundet, y el otro en el instituto Tretzevents Waldorf-Steiner, en la Floresta, en Sant Cugat del Vallès. “Una de nuestras virtudes como casal es poder hacer excursiones a Collserola, y este año no lo hemos tenido y muchas familias se han desapuntado directamente, porque para no poder hacer la actividad prémium se apuntan al casal de su escuela o a otro del barrio”, explica Grau.
Esto ha comportado un descenso del 50% del número de familias apuntadas a los casales infantiles, un hecho que tendrá un impacto económico en las finanzas del CEC, que debe hacer el mismo gasto en cuanto a alquiler de espacios, pero también un golpe moral: “Los entrenadores han tenido que hacer adaptaciones, buscar recursos, espacios donde poder hacer actividades, y llega un punto que desgasta, que ya no saben qué más hacer, dónde poder ir, y esto es un poco lo que limita también todas nuestras actividades”, dice.

Cinta de los Mossos d’Esquadra que prohíbe el paso a excursionistas en Collserola por la peste porcina / Marta Lluvich / ACN
Si bien la caída del número de participantes también se ha notado en los entrenamientos de montaña, esta es menor, de un 10%. Lo que no han notado, por ahora, es una caída del número de socios, dado que están repartidos por toda la geografía catalana.
Sant Cugat, rodeada por las restricciones
Una de las entidades más perjudicadas por el impacto de la peste porcina africana alrededor de Collserola es el Club Muntanyenc Sant Cugat, con 82 años de historia y unos 2.000 socios, que cada semana organizaba, hasta el pasado mes de noviembre, salidas de fin de semana por el parque para conocer las fuentes o edificios emblemáticos como Can Coll, Torre Negra o Can Catà. Los primeros días, sus integrantes participaron conjuntamente con el Ayuntamiento y con carácter voluntario en el dispositivo informativo para la gente que quería acceder al parque, pero con el paso del tiempo han centrado sus esfuerzos en reforzar su actividad, gravemente afectada por las restricciones.
“Principalmente, organizamos la marcha nórdica, donde teníamos un volumen de unas 200 personas practicando esta actividad, y todo esto ha menguado muchísimo a causa de las restricciones porque no es lo mismo salir a caminar aquí al lado de casa que tener que desplazarnos en vehículo a otros lugares donde no hay estas restricciones”, explica Regina Anadón, secretaria general del club. El hecho de no poder pisar terreno natural en todo el término ha hecho que tengan que iniciar excursiones en municipios no afectados por la PPA: “Nuestros instructores han tenido que aprender nuevas rutas, más allá de las que ya conocen de Collserola”, relata, un hecho que, a la vez, ha hecho bajar el número de participantes en las salidas, pero no el de socios registrados.
Las restricciones les han obligado a suspender la tradicional caminata a Montserrat, pero han optado por mantener una de las citas marcadas en el calendario local, la Marxa Infantil, que se hará el 18 de octubre, aunque con cambios importantes respecto a lo que siempre se ha hecho. La cita se hace con escolares, con la finalidad de divulgar sobre la naturaleza, observar los vientos o visitar un bosque de mariposas: “Esta vez hemos recortado el número de participantes y los kilómetros a recorrer, que serán todos en trama urbana”, explica el presidente del club, Jaume Llugany.
Un plan para la reapertura
Estos ocho meses de restricciones, dicen, son más duros que las limitaciones de movilidad por la covid: “Entonces el tema de no poder salir duró solo tres meses”, remarca Anadón. Por todo ello, el club reclama la reapertura del bosque de Volpelleres, que no se encuentra junto al parque, y que se creen caminos seguros dentro de Collserola para poder hacer senderismo: “Nos ofrecemos como voluntarios para delimitar un trayecto que pueda estar abierto en ciertas horas y colaborar con el Ayuntamiento, la policía, Protección Civil o Agentes Rurales para hacer trazados”, dice Llugany.

Cinta de los Mossos d’Esquadra que prohíbe el paso a excursionistas en Collserola por la peste porcina / Marta Lluvich / ACN
En este mismo sentido se pronuncian desde el CEC, que reclaman al Govern una flexibilización de las restricciones: “Entendemos que se tiene que controlar para que la PPA no llegue a las granjas, lo entendemos, lo respetamos, pero también entendemos que tenemos a toda la ciudadanía detrás que también está preocupada y que al final necesita salir”, añade Grau.
Precisamente, recuerda que durante la pandemia los espacios públicos y abiertos adquirieron un gran protagonismo, y que la gente les dio una importancia que ha arraigado hasta ahora, seis años después: “Estamos abiertos a ayudar en todo lo que sea posible para poder, dentro de la normativa y de las restricciones, tener una legalidad, ya sea limpiar los zapatos al entrar y salir del parque o mantener unos horarios que nos permitan seguir haciendo actividades”, señala.
Indignados por la película de Crowe
Grau también refleja la indignación que han captado de sus socios ante los permisos que se dieron para la filmación de la película ‘The Last Druid’, protagonizada por Russell Crowe, en unos terrenos del Incasòl situados en medio natural en Sant Cugat del Vallès: “Genera mucha frustración ver que una persona que está grabando una película sí puede entrar, pero después nosotros, que hacemos un uso público, que al final venimos a disfrutar del espacio natural, de este pulmón verde que tiene la ciudad, no lo podamos usar”.
En esta misma línea se pronuncian desde el Club Muntanyenc santcugatense, que reprocha el doble rasero. “En el fondo todo esto radica en los protocolos, queremos uno que marque qué se puede hacer y que permita transitar por un lugar que es nuestro”, señala Llugany: “Hay una cierta opacidad en toda la información que sale del Departament de Agricultura, es inadmisible”, concluye.
Las restricciones más allá de Collserola
La detección de casos de jabalíes infectados fuera de Collserola ha hecho que haya otros espacios naturales con el paso cerrado a cal y canto. Es el caso del rodal de Sabadell, el entorno natural de la ciudad y una gran válvula de escape para el ocio y el tiempo libre de la ciudadanía.
Desde el inicio del brote la Unió Excursionista de Sabadell (UES) ha tenido que suspender muchas de las actividades que llevan a cabo, como el Cross dels Esquiadors, la marcha nórdica o el Akelarre, una carrera que iniciaron en 2025 para reivindicar el derecho de las mujeres a poder salir a correr solas por la noche, y que había captado a muchas participantes jóvenes. También han caído de la agenda propuestas como las caminatas por el rodal dirigidas a la gente mayor y las actividades del casal de verano, que se han tenido que sustituir por otras en trama urbana.
“Nos ha afectado económicamente, somos una entidad sin ánimo de lucro y de interés público, sin ganancias, pero necesitamos ingresos para organizar las actividades, algunas de las cuales son gratuitas”, explica la vicepresidenta de la entidad, Maite Santasuana. Esto les ha llevado a plantear alternativas a corto plazo si el escenario no cambia, y que implicaría llevarse actividades que organizaban en Sabadell, como la Llanera o la Marxa Infantil, fuera del término municipal y lejos de las zonas de restricciones, con las complicaciones logísticas añadidas y el impacto negativo que tendría para la ciudad.
Las restricciones también afectan, destaca, psicológica y socialmente, dado que muchos sabadellenses suelen hacer uso de espacios como el río Ripoll para despejarse, y desde hace unos meses no lo pueden hacer: “Hay colectivos, como la gente mayor, que ya no volverá a hacer estos paseos”, advierte. Con todo, Santasuana lamenta la falta de información por parte de la administración, una situación que se traslada a la calle, donde hay quien no sabe en qué punto se encuentran las restricciones y sigue haciendo uso del entorno natural como antes del brote.
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