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Contra los botellones

Barcelona fija una patrulla nocturna en el Turó de la Rovira y llena los accesos de avisos de multas por incivismo

El ayuntamiento cuelga carteles en la cima y sus accesos que avisan con sanciones de un máximo de 3.000 euros para tratar de contener a los grupos que se cuelan en el recinto histórico por la noche para beber y causan molestias por ruido a los vecinos del Carmel

Los vecinos del Turó de la Rovira reciben con escepticismo la primera reunión para combatir la masificación en la zona

Turistas fotografiando Barcelona desde los búnkers del Carml, junto a un cartel del ayuntamiento que anuncia sanciones contra el incivismo en el Turó de la Rovira.

Turistas fotografiando Barcelona desde los búnkers del Carml, junto a un cartel del ayuntamiento que anuncia sanciones contra el incivismo en el Turó de la Rovira. / BELÉN GONZÁLEZ

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Jordi Ribalaygue

Jordi Ribalaygue

Barcelona
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El incivismo y las molestias asociadas a los botellones en el Turó de la Rovira han hecho reflotar las quejas en los últimos meses en torno al mirador de los antiguos búnkers que se asoma sobre Barcelona. Tras reaparecer el malestar por los visitantes que se atreven a saltar la valla que rodea el espacio histórico para contemplar las vistas o beber fuera del horario de entrada, el ayuntamiento constituyó un grupo de seguimiento con entidades vecinales en julio, para acordar soluciones frente a la masificación turística y los excesos en una de las cimas del barrio del Carmel. En los últimos días, el ayuntamiento ha activado las primeras medidas para tratar de contener los problemas por ruido, suciedad y otros incordios a deshoras para los vecinos. Incluyen el patrullaje nocturno de la Guardia Urbana en el recinto de la que fuera la batería antiaérea durante la Guerra Civil y luego barrio de barracas. Además, se han colgado numerosos carteles en las inmediaciones que advierten de multas en catalán, castellano e inglés.

“Sanciones de hasta 3.000 euros”, rezan los rótulos que se han repartido por las calles que ascienden a la cumbre del Turó de la Rovira, como las de Labèrnia y Mühlberg, y también en la misma cúspide. Los letreros avisan que, de acuerdo a la ordenanza de convivencia, orinar en la calle se amonesta con hasta 750 euros, hacer botellón comporta un castigo de 1.500 euros como máximo y hacer ruido por la noche se llega a castigar con 3.000 euros.

Un turista entrando a los Búnkers del Carmel. En la verja, cartel del ayuntamiento que anuncia sanciones por orinar en la calle, hacer botellón y hacer ruido. Barcelona, 5 de agosto de 2026. Foto: Belén González/ EP

Un turista entrando a los Búnkers del Carmel, con un cartel colgado en la verja que anuncia sanciones contra el incivismo. / BELÉN GONZÁLEZ

El ayuntamiento manifiesta que, con los letreros, “se refuerza la comunicación sobre las normas de uso del Turó de la Rovira para prevenir conductas incívicas que afectan a la convivencia, la seguridad, la conservación del espacio y el descanso vecinal”. El gobierno municipal añade que los mismos carteles de advertencia para tratar de disuadir las malas actitudes tipificadas en la normativa municipal se extenderán al parque del Guinardó.

El Consell Veïnal del Turó de la Rovira, que agrupa a entidades u vecinos de la zona, había reclamado que se colocaran los letreros, entre otras medidas. David Mar, miembro del consejo, señala que las medidas que el ayuntamiento ha implantado van en la línea de lo que los residentes pedían. Cuenta que ay vecinos que han sido testigos de cómo se imponían sanciones y se oía el silbato de los policías como advertencia en las baterías: "Continúa habiendo gente que se cuela pero, si se multa con contundencia y con el boca a oreja, esperemos que sea efectivo".

Vigilancia hasta la una

A su vez, la policía se aposta desde este agosto dentro del circuito cerrado de los búnkers durante parte de la noche. “Hay presencia de la Guardia Urbana permanente a las baterías antiaéreas de seis de la tarde a una de la madrugada”, precisa el ayuntamiento. Agrega que “los dispositivos se revisan de manera continuada para adaptarlos a las necesidades de cada momento y la evolución de la afluencia de visitantes, con el objetivo de reforzar la seguridad y la convivencia en ese espacio”, sostiene.

El Consell Veïnal del Turó de la Rovira respalda ese patrullaje que observa que aún tiene que dar frutos. "Les ha pasado que salga una urgencia, se marchen media gora y al volver se han colado 50... Saltan todavía la valla pero, por el número de denuncias que llevan puestas, sí que están haciendo algo", evalúa Mar.

A su vez, y para intentar reconducir a quienes orinan en mitad de la colina y sus caminos, se han montado dos lavabos portátiles, uno en el acceso de Mühlberg y otro en el de Labèrnia. El ayuntamiento explica que están operativos “de viernes a lunes, coincidiendo con los días de más afluencia”. Apostilla que “se suman a los lavabos fijos ya existentes dentro del recinto arqueológico, tienen servicio de limpieza diaria y funcionan como prueba piloto, que se evaluará en septiembre”. El Consell Veïnal del Turó de la Rovira apunta que se prevé que los lavabos estén disponibles todos los días a partir de esta próxima semana.

Cartel del ayuntamiento que anuncia sanciones por orinar en la calle, hacer botellón y hacer ruido, de camino a los Búnkers del Carmel. Barcelona, 5 de agosto de 2026. Foto: Belén González/ EP

Cartel del Ayuntamiento de Barcelona que anuncia sanciones por orinar en la calle, hacer botellón y hacer ruido nocturno en el Turó de la Rovira. / BELÉN GONZÁLEZ

El consejo ha sido especialmente crítico con el ayuntamiento en los últimos años, por la desidia que le achacaba frente a los inconvenientes que los vecinos sufren por la avalancha de turistas y visitantes que los búnkers atraen. Los vecinos han advertido que, durante el pasado fin de semana, hubo un intento de agresión sexual y unas tentativas de robo en viviendas próximas a las baterías. La Guardia Urbana y los Mossos d'Esquadra se han comprometido a vigilar para evitar que se repitan esos episodios. "Estaremos encima y queda mucho por hacer, porque son muchos años de dejadez pero, por fin, parece que se va por el buen camino", opina Mar.

Valla y cámaras

El ejecutivo municipal verbaliza otras ideas para combatir los estorbos en el Turó de la Rovira que no se implantarán de inmediato. Por un lado, se propone reforzar la reja que envuelve los restos históricos. Se construyó hace tres años y es franqueada por quienes se cuelan desde que las puertas se cierran a las 19:30 horas y hasta bien entrada la noche. Resulta fácil de saltar por varios puntos para quien conserve una agilidad elemental.

Al respecto, el ayuntamiento indica que “las obras de mejora de la valla perimetral, destinadas a ordenar mejor los accesos y proteger el espacio, ya están adjudicadas y se ejecutarán durante este año”. Las fechas de los trabajos están pendientes de concretarse. “El calendario de obras se debe ajustar a las condiciones de calor y riesgo de incendio, ya que se trata de actuaciones en un entorno con vegetación y algunos trabajos pueden generar riesgo de que salten chispas”, alega el gobierno local.

Por otro lado, el consistorio recuerda que quiere instalar cámaras de seguridad en el Turó de la Rovira. Insiste en la idea, sobre la que reitera que ha redactado un informe que concluye que instalar la red de videovigilancia es viable en la zona. El ayuntamiento aguarda que la comisión de videovigilancia de la Generalitat se pronuncie.

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