Plan Druida
Barcelona aumenta la presión de la Guardia Urbana en la calle y locales para acabar con el narcotráfico
Los agentes harán más controles de drogas y alcohol para mejorar la convivencia
La Guardia Urbana de Barcelona detecta 145 infracciones en 28 locales por vender gominolas con cannabis

EFE

Barcelona declara la guerra a la droga. El teniente de Alcaldía de Prevención, Seguridad, Convivencia y Régimen Interior, Albert Batlle, y el jefe de la Guardia Urbana de Barcelona, el intendente mayor Pedro Velázquez, han presentado este martes el Plan Druida: una nueva estrategia de la Guardia Urbana para reforzar la actuación frente al consumo y la venta al por menor de drogas en la ciudad.
Para ello se quiere incrementar la presencia policial de los agentes en las calles y zonas en las que se vende y consume estas sustancias así como aplicar "inteligencia operativa" para establecer controles cerca de narcopisos o en locales los que se sospecha que puede haber traficantes. Además, el plan también aumenta la coordinación con los Mossos d'Esquadra, la Policía Nacional y el resto de los servicios municipales.
Batlle ha asegurado que "la droga es la problemática principal que preocupa a los cuerpos de seguridad en Barcelona", por lo que el plan nace para aumentar "la presión policial sobre redes de narcotráfico que operan en la ciudad". También ha remarcado que se quiere seguir una estrategia para "anticiparnos a las nuevas situaciones de riesgo y recuperar espacios ocupados por la venta al detalle de droga y delincuencia".
Además, ha añadido que la Urbana "aprovechará el conocimiento que tiene del territorio, de los vecinos y de los comerciantes, para detectar esta problemática". "No es solo una herramienta policial, también debe servir para recuperar el espacio público y la convivencia", ha remarcado Batlle.
Por su parte Velázquez ha señalado que "el mercado de la droga es amplio y cambiante" en toda Europa, ya que cada vez hay más disponibilidad de sustancias, la aparición de nuevas y una evolución constante de la distribución. Por eso, ha remarcado que "nunca ha sido tan peligroso para la salud consumir drogas" por la composición de algunos nuevos estupefacientes que aparecen. En concreto, ha señalado que según varios informes europeos aparecen más de mil drogas nuevas al año, en su mayoría sintéticas.
Dentro del plan, que comenzó en junio pasado, la Guardia Urbana refuerza sus mecanismos de detección, prevención e intervención sobre las zonas más degradadas en las que se consume en la calle, principalmente recreativo, y puntos de venta. En estos dos meses los agentes han entrado en una docena de narcopisos, según Pedro Velázquez, y "se ha acelerado" la investigación para detectar el narcotráfico en barrios concretos.
Operativos conjuntos
Desde hace un par de años la Guardia Urbana y los Mossos d'Esquadra han intensificado las investigaciones contra el narcotráfico en la ciudad. Durante el año 2025 se resolvieron 110 investigaciones que culminaron con entradas y registros judiciales. Estas actuaciones permitieron desactivar 165 puntos de venta de drogas, detener a 210 personas y recuperar 57 viviendas vinculadas al fenómeno de los narcopisos.
En estas intervenciones se incautaron 472 kg de cogollos de marihuana, 345 kg de hachís, 9.018 plantas de marihuana, 7 kg de cocaína, 550 gramos de crack, 580 gramos de heroína, 75,5 kg de MDMA, 13,1 kg de metanfetamina, 16,7 kg de ketamina y 1,24 kg de tusi o cocaína rosa. Durante el primer semestre de este año también se han producido 90 detenciones, 74 puntos de venta desactivados y 22 domicilios recuperados. En el marco de los distintos operativos se han incautado 80 kilogramos de cogollos de marihuana, 2.815 plantas de marihuana, 272 kg de hachís, 18,2 kg de ketamina, 7,4 kg de cocaína, 4,3 kg de MDMA y 3,3 kg de metanfetamina.
Patrullas fijas
Una de las principales líneas de actuación del Plan Druida consiste en identificar, monitorizar e intervenir de forma permanente sobre puntos de venta al por menor, narcopisos, fincas problemáticas, espacios de consumo reiterado y otros entornos que generan afectaciones a la convivencia o a la percepción de seguridad. La Guardia Urbana desplegará dispositivos policiales estables en estos entornos para evitar incidentes que se producen de forma reiterada y evitar la consolidación de las actividades vinculadas a las drogas.
Velázquez ha indicado que la droga afecta tanto a Ciutat Vella como a otros distritos de la ciudad, como barrios de la zona norte. Los agentes quieren implantar un sistema de cartografía permanente y clasificación del riesgo territorial para conocer la evolución de la problemática. El intendente mayor ha señalado que el plan se basa en inteligencia policial operativa generada tras analizar llamadas al 112 de quejas vecinales, detenciones, denuncias y actuaciones sobre el terrenon de los urbanos. Además, se incrementan los sistemas de videovigilancia y reforzar la presencia policial con 59 nuevos agentes.
Este trabajo permitirá identificar patrones de consumo y distribución, detectar nuevos puntos de venta o espacios de riesgo, analizar la evolución de los narcopisos, identificar concentraciones de incidencias y anticipar posibles desplazamientos del fenómeno entre barrios o distritos.
El teniente de alcalde también ha lamentado la "banalización" del consumo de drogas, principalmente marihuana, y por eso se quiere crear "concienciación ciudadana" en las charlas a alumnos en centros educativos que hace la Guardia Urbana.
Contra clubs cannábicos
El objetivo del plan es ejercer presión policial tanto en la calle como en locales específicos en los que se puede consumir, como los clubs cannábicos. Batlle ha destacado que la mayoría de estos establecimientos tienen expedientes abiertos. Por eso, parte del plan serán controles en las puertas de estos locales para saber si las personas que salen llevan cantidades de droga suficiente para ser considerado una falta administrativa o un delito. También se harán controles a clubs en coordinación con los distritos, la inspección municipal, la salud pública y los Mossos d'Esquadra.
El Plan Druida incorpora una línea estable de controles de tráfico de drogas y alcohol para reducir los riesgos asociados a la conducción bajo los efectos de sustancias estupefacientes. Los controles se desplegarán especialmente en zonas de ocio nocturno, festivales, grandes eventos, ejes viarios de entrada y salida de la ciudad y otros puntos donde se detecten mayores niveles de riesgo o siniestralidad.
La Guardia Urbana continuará realizando pruebas sistemáticas a los conductores implicados en accidentes o infracciones graves y utilizará herramientas de análisis para orientar los dispositivos hacia los momentos y ubicaciones de mayor eficacia preventiva. Los datos actuales muestran una disminución del 28% de los incidentes relacionados con la conducción bajo los efectos de drogas y una reducción del 24% de las infracciones asociadas.
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