Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entorno exclusivo

Barcelona obliga a un club deportivo de Montjuïc a abrir su piscina al público general

Desde este verano se puede acceder a la instalación, recién renovada, sin ser socio: hay que abona una entrada general de 12 euros y reservar con antelación

Barcelona abre 15 piscinas municipales este verano: fechas, barrios y cuáles ya están operativas

Vista de la nueva piscina del CEM Tennis Montjuïc

Vista de la nueva piscina del CEM Tennis Montjuïc / Reial Societat de Tennis Pompeia

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Alma Rodelgo Llasat

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Barcelona ha ganado una piscina pública descubierta este verano, en unas instalaciones que en realidad son casi centenarias. Se trata de la zona de baño del Centre Esportiu Municipal (CEM) Tennis Montjuïc, un espacio de titularidad pública conocido popularmente por el nombre del club privado que lo gestiona desde 1951, la Reial Societat de Tennis Pompeia. Según confirman fuentes municipales y de la entidad a EL PERIÓDICO, la piscina ha abierto por primer verano al público general a petición del Ayuntamiento de Barcelona.

Hasta ahora solo se permitía el paso a los socios y socias, así como a sus acompañantes como invitados, que disfrutaban en exclusiva de este oasis. En 2025 el consistorio renovó para 10 años la concesión del espacio al club. En este marco, en noviembre empezaron cinco meses de obras para la reforma integral de la piscina para adaptarla a la normativa actual y este 22 de junio ha entrado en vigor una tarifa para accesos puntuales.

Llamada 'entrada general', cuesta 12 euros y debe reservarse a través de la web del CEM con un mínimo de tres días de antelación porque el aforo es limitado. “Si hoy alguien quisiera ir no podría, ya que el aforo está lleno”, justifica un trabajador. Abre los siete días de la semana de 9:00 a 20:30 horas.

El equipamiento está situado en la calle de la Foixarda, número 2-4, junto al Poble Espanyol. La novedad se ha publicitado poco por los canales oficiales, pero redes sociales como Instagram y Tik Tok la están dando a conocer a toda velocidad. Su posición elevada, justo sobre el barrio de la Font de la Guatlla, le confiere vistas panorámicas: “La piscina permite ver toda la ciudad”, añade la misma fuente.

La piscina en realidad es un servicio complementario para el centro deportivo. Está focalizado en el aprendizaje de tenis y pádel, labor para la que cuenta con 11 pistas de diferentes modalidades. La cuota mensual que pagan los abonados es similar a la de muchos gimnasios municipales de la ciudad (65,70 euros, alrededor de la mitad en caso de séniors y menores), pero para incorporarse hay que pagar 350 euros de inscripción y para recibir clases hay que sufragar cursos complementarios.

Mapa de Carrer de la Foixarda, 2, Sants-Montjuïc, 08038 Barcelona

Con el pago de la nueva entrada general, los bañistas también pueden disfrutar de vestuarios y duchas, solarium con césped, alquiler de toallas, sala de musculación, restaurante, una sala de televisión y otra para juegos. El pequeño aparcamiento exterior es solo para los socios que pagan un extra mensual. Los que no logren plaza para el día deseado por razones de aforo pueden acudir a las otras 14 piscinas descubiertas municipales disponibles este verano en Barcelona. Están operativas de mayo a septiembre y ofrecen actividades y tarifas muy variadas. Si se cumplen los plazos, a mediados de mes se estrenará la decimosexta, en el CEM la Sagrera.

Un club burgés centenario

La clave de esta apertura al público tan tardía es la historia del club. Se remonta a 1908, con la construcción del Santuario de Pompeia en el 450 de la avenida Diagonal, a pocos pasos del paseo de Gràcia, punto de encuentro de la burguesía del momento. El padre Rupert, secretario del entonces cardenal Vius i Tutó, impulsó diversas actividades culturales y recreativas para los feligreses, gestionadas por un patronato privado. Fue la semilla de la Societat Esportiva Pompeia, que promovía el deporte entre los jóvenes de la clase alta. El tenis pronto fue el favorito y el patronato alquiló terrenos en la Travessera de Gràcia a la altura de la calle Santaló para abrir unas formidables pistas.

En 1920 su influencia quedó acreditada con la concesión por parte de la Casa Real del permiso para añadir a su nombre el adjetivo 'Reial'. En 1925 el club ya se había emancipado plenamente del santuario de la Diagonal. Sobrevivió a la Guerra Civil e incluso a la primera posguerra, pero no pudo sobrellevar la incipiente especulación inmobiliaria. A principios de los años 50 pidió auxilio al ayuntamiento franquista, que le ofreció hacerse cargo de unas pistas de tenis casi abandonadas en Montjuïc, que habían sido construidas para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929. Desde entonces el club está afincado en la montaña y es un referente consolidado en el tenis catalán.

Suscríbete para seguir leyendo