Hablan los ayuntamientos
"La movilidad debe mejorar para evitar atascos": el Vallès pide optimizar sus conexiones con la UAB
Sabadell y Badia del Vallès ven en su nueva reforma urbanística una oportunidad para reforzar el transporte, atraer talento y estrechar lazos con la institución
La UAB afronta su primera gran revisión urbanística en 50 años para conectarse con las urbes vecinas

Cerdanyola del Vallès 14/11/2025. BARCELONA. La Generalitat define el campus de la UAB como un “gran centro intermodal” después de reducir a la mitad el uso del coche desde 2016, gracias al aumento del transporte público y la mejora de la movilidad interna. Foto: Zowy Voeten / El Periódico / Zowy Voeten / EPC

La Universitat Autònoma de Barcelona quiere dejar de ser un gran recinto al que se entra para estudiar o trabajar y del que se sale al terminar la jornada. El nuevo Plan Director Urbanístico (PDU) plantea un campus más permeable, mejor conectado con los municipios vecinos y con más vida cotidiana. La ambición es que Bellaterra, Cerdanyola, Badia del Vallès, Sabadell o Barberà funcionen cada vez más como un mismo ecosistema de conocimiento. Pero esa integración no depende solo de nuevos edificios o espacios públicos. Para quienes viven alrededor del campus, el principal reto sigue siendo la movilidad.
Cada día pasan por la UAB más de 50.000 personas entre estudiantes, investigadores, trabajadores y visitantes. La cifra se acerca a los 58.264 habitantes de Cerdanyola del Vallès: es como si, cada jornada, casi toda la población del municipio se desplazara hasta el campus.
Ese volumen de tráfico se nota especialmente en los núcleos más próximos. Elisenda Clascà, miembra de la junta directiva de la Plataforma Urbanisme i Mobilitat Bellaterra Vallès (PLABUM), advierte de que una mayor conexión con el entorno no puede traducirse en más problemas de circulación.
"La universidad ya está interconectada. Lo que tiene que hacer es resolver mejor que esa interconexión no genere atascos y problemas a quienes vivimos al lado", sostiene Clascà.
La situación se complica durante las horas punta, cuando coinciden las entradas a la universidad y a los centros escolares con los colapsos de la AP-7. Cuando la autopista se atasca, numerosos vehículos buscan alternativas por calles residenciales de Bellaterra como Pin i Soler, el Camí Antic o la BV-1414.
Desde otros municipios, el nuevo planeamiento se observa también como una oportunidad. "La universidad está aquí al lado, pero muchas veces parece que vivamos en dos sitios distintos", explica David, ingeniero de 31 años y vecino de Badia del Vallès, que utiliza los caminos que conectan el municipio con la UAB para correr o desplazarse en bicicleta.
"Si mejoraran los accesos y hubiera más vida compartida entre el campus y Badia, la gente cruzaría mucho más de un lado al otro", asegura.
En Badia, donde apenas una subida separa el casco urbano de la universidad, el Ayuntamiento quiere aprovechar esa proximidad para convertir el municipio en un distrito universitario vinculado a la UAB. El objetivo es atraer estudiantes, investigadores y nuevos servicios, además de dinamizar la actividad económica y generar oportunidades para los vecinos.
La estrategia se articula a través del proyecto BADHIC. Fuentes municipales señalan que la prioridad es "convertir esa proximidad en oportunidades para los vecinos" y lograr que la relación con la universidad tenga un impacto directo sobre la vida y la economía del municipio.
La mejora de la movilidad será fundamental para desarrollar ese distrito universitario. La línea de autobús B6 ha pasado de cinco a dieciséis expediciones diarias, aunque el consistorio considera que todavía hacen falta más frecuencias y mejores conexiones peatonales y ciclistas entre Badia y el campus.
17 líneas de autobús interurbano
Actualmente, 17 líneas de autobús interurbano conectan diariamente la UAB con 52 municipios de Catalunya. A ellas se añaden otras cuatro líneas semanales que enlazan el campus con 34 localidades.
La presidenta de la Associació de Municipis per la Mobilitat i el Transport Urbà (AMTU), Mar Molina, considera que el nuevo planeamiento puede favorecer "un campus más permeable, más vivo y más integrado con el entorno". Sin embargo, insiste en que será necesario reforzar la frecuencia y la capacidad del transporte público durante las horas punta.
"Cualquier mejora, ya sea aumentando las frecuencias o incorporando nuevas líneas, será positiva para el futuro de la universidad y de todo su entorno productivo y de investigación", señala Molina.
También en Bellaterra reclaman más alternativas al coche. Clascà propone mejorar la conexión entre la estación de Ferrocarrils y la UAB, habilitar aparcamientos disuasorios y estudiar recorridos alternativos que eviten el paso innecesario de vehículos por el núcleo residencial.
"Bellaterra está literalmente separada de Cerdanyola por la universidad y la autopista. La UAB ya es una ciudad en sí misma", afirma.
Desde Sabadell, el planeamiento se contempla como una oportunidad para reforzar el papel de la ciudad dentro del ecosistema científico del Vallès. Fuentes municipales ponen como ejemplo el futuro Campus de Salut de l’Artèxtil, impulsado junto a la UAB, el Parc Taulí y la Fundació per al Disseny Tèxtil.
Mientras Sabadell busca consolidar su relación científica y sanitaria con la universidad, Badia apuesta por integrar el campus en su transformación urbana y económica. Ambas estrategias muestran cómo los municipios del entorno quieren que la apertura de la UAB tenga efectos más allá de sus límites físicos.
Un campus con actividad también los fines de semana
La integración con los municipios vecinos no depende únicamente de los transportes. La UAB también quiere evitar que el campus se vacíe cuando terminan las clases o llega el fin de semana.
Marina, estudiante de Biología de 22 años y residente en la Vila Universitària, explica que el ambiente cambia por completo a partir del viernes.
"Entre semana siempre hay gente estudiando, haciendo deporte o quedando para comer. Pero llega el viernes y muchas personas vuelven a casa. Si hubiera más actividades culturales, comercios abiertos o espacios donde quedarse, muchos nos quedaríamos también el fin de semana".
Una mayor oferta cultural, comercial y deportiva podría atraer tanto a la comunidad universitaria como a los vecinos. Para Badia, esa actividad compartida forma parte también del objetivo de convertirse en distrito universitario y de conseguir que la proximidad física con la UAB se traduzca en una relación cotidiana.
La apertura, sin embargo, deberá superar la propia configuración urbanística de la universidad. El campus fue concebido como una pieza entre Cerdanyola, Sant Cugat, Sabadell y Sant Quirze que también debía evitar que los diferentes núcleos urbanos acabaran fusionándose.
"Su propia naturaleza es la de ser una burbuja y una barrera territorial. No sabemos cómo quieren mejorar la conectividad si esa función forma parte de su diseño", apunta Clascà.
Pese a sus críticas, la presidenta de PLABUM reconoce las ventajas de vivir junto al campus. "Estoy encantada de tener la UAB al lado y de haber podido estudiar cerca de casa. Precisamente por eso creemos que la relación se podría mejorar mucho".
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