Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Cambio climático

El drama del calor para los sinhogar de Barcelona: "Ya llevamos 10 quemados graves en Santa Anna este verano"

Peio Sánchez, cabeza visible del Hospital de campaña del Gòtic, reclama dispositivos de día y de noche para los sintecho y afirma que ahora es más difícil para ellos protegerse de las altas temperaturas que del frío

Barcelona abre un refugio diurno contra el calor para 75 sinhogar del 1 de agosto al 14 de septiembre

Consultas médicas en la calle, 450 comidas diarias y mil atendidos: la labor del Hospital de Campaña de Santa Anna por los sinhogar

Una persona sinhogar, en la Rambla, este martes.

Una persona sinhogar, en la Rambla, este martes. / Belén González / EPC

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Toni Sust

Toni Sust

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Peio Sánchez, rector de Santa Anna, es la cabeza visible de uno de los recursos principales para las personas sinhogar en Barcelona, el Hospital de Campaña de esta parroquia, en el que cerca de medio millar de personas participa de alguna de las tres comidas que se dan a diario, y que por segundo año consecutivo ha abierto este verano la iglesia como refugio climático diurno para sinhogar.

Funciona desde el 1 de julio hasta finales de septiembre, a partir de las 10.00, cuando los usuarios de Santa Anna ya han desayunado, y hasta las 18.00, antes de que se sirvan cenas. No pueden pernoctar allí porque la iglesia no reúne las condiciones para que eso pase, según advirtió a la parroquia el Ayuntamiento de Barcelona hace tiempo, cuando se empezó a abrir para los días de frío extremo. El frío puede ser duro, sobre todo combinado con lluvia, afirma Sánchez, que sin embargo subraya que los que duermen en la calle sufren más en estos meses que en invierno.

Peio Sánchez, párroco de Santa Anna, junto a un usuario del comedor. Barcelona, 28 de julio de 2026. Foto: Belén González / EP

Peio Sánchez junto a un usuario del comedor del Hospital de Campaña de Santa Anna, este martes. / Belén González / EPC

“Nos asamos desde mayo”

“Las olas de calor cada vez son más fuertes. Notamos que para los sinhogar es más difícil el tiempo del calor que el del frío. Es más fácil protegerse del frío. Un rincón, una manta, pueden ser refugios. Del calor es bastante más difícil resguardarse. Antes, la del verano era una época mejor para el que estaba en la calle, primero porque se iba a la playa, donde tenía ducha y donde podía dormir más fresco, cerca del mar”, explicaba Sánchez este martes, 24 horas antes de que el Ayuntamiento de Barcelona presentara un dispositivo que abrirá del 1 de agosto, el próximo sábado, al 14 de septiembre para que 75 personas sinhogar puedan pasar el día, de las 10.00 a las 19.00, una medida que aplaude, si bien considera que debe extenderse también a la noche y estar abierto más meses, además de por la noche.

Hace tres años, dice, que en Santa Anna han detectado que la situación es “mucho más difícil” que antes para los sinhogar cuando el calor aprieta. Entre otros aspectos, porque si el frío extremo en la ciudad puede darse en momentos más puntuales, el calor desaforado es ahora una realidad durante cerca de tres meses por lo menos: “Nos asamos desde mayo”.

Personas sin hogar acuden a la Parroquia de Santa Anna, que sirve como refugio climático durante el verano. Barcelona, 28 de julio de 2026. Foto: Belén González / EP

Bancos de la iglesia en el espacio que sirve de refugio, y en el que han llegado a reunirse 25 personas estos días. / Belén González / EPC

Sin alternativas

Luego están las razones obvias: “Te puedes refugiar en casa, pero en el caso de los sinhogar, no hay casa. Te puedes refugiar en un bar, pero ellos no pueden entrar a un bar. Te puedes refugiar en El Corte Inglés, pero ellos no entran, porque van con el carro”. Lo mismo, añade, pasa con los espacios de refugio, en los que, por ejemplo, no pueden entrar con su perro, que tantos tienen, ni sus cosas.

“El hecho es que tienen que pasar casi todo el tiempo en la calle”. La noche se ha vuelto también más complicada que años antes para los que no tienen un lugar para ir a dormir: “La noche en Barcelona, en la zona de playa y en el centro de ciudad es una juerga. Y la gente que está de juerga no deja dormir a los que viven en la calle. Y eso se añade al problema del calor”.

Fármacos dañados, brotes psicóticos

Otra consecuencia, los problemas sanitarios: “Ha habido procesos de deshidratación fuertes. La gente no se entera que se deshidrata y se empieza a marear. Después, las quemaduras. Se quedan dormidos y se despiertan con todo el cuerpo quemado. En Santa Anna ya llevamos este verano 10 procesos de quemaduras graves que hemos tratado y que en algunos casos hemos tenido que derivar al hospital, si tenían fiebre y si había riesgos de infecciones posteriores a la quemadura”.

También hay un problema con los fármacos: “Es una dificultad para las personas que viven en la calle conservar la medicación con tanto calor. Es un problema más radical en los diabéticos, porque la insulina se ha de conservar fresca. También es el caso de algunas de las medicaciones psiquiátricas. Y luego, pasa que con el calor se agudizan los episodios de salud mental”. Algo, relata, que sucede también en los casos de situaciones depresivas y brotes psicóticos: “Estamos teniendo que reforzar la atención y acompañamiento en salud mental”.

Personas sin hogar hacen cola para el comedor en la Parroquia de Santa Anna, que sirve como refugio climático durante el verano. Barcelona, 28 de julio de 2026. Foto: Belén González / EP

Usuarios de Santa Anna esperan para almorzar, el martes. / Belén González / EPC

Qué hace la Administración

“¿Qué hace la Administración? Pues no hace lo suficiente. Creo que deberían contemplarse mucho más los estados de calor como una emergencia. Y lo mismo que se hacen los servicios de emergencia en invierno, se deberían hacer los servicios para pasar la noche en un sitio fresco. Podrían refrescar un pabellón”, dice Sánchez, que aplaude el anuncio municipal del refugio que Barcelona abrirá en Sant Martí aunque reclama más duración en el periodo y en el horario de apertura.

“Celebramos este dispositivo, pero debería abrirse a final de mayo, que es cuando han empezado las olas de calor. Nos preocupa cómo accederán hasta el pasaje de Dos de Maig las personas sinhogar. Ha de estudiarse el desplazamiento desde diferentes puntos de la ciudad, sobre todo desde el centro. Y nuestra experiencia de los últimos dos años nos indica que es importante garantizar que puedan dormir”, declara tras el anuncio del consistorio.

Muertos que no contamos

Sánchez señala otra anomalía. En invierno, si un sinhogar muere de frío en la calle eso se sabe, y se hace un cómputo. Algo que no sucede en verano: “No hay registros de las personas que mueren por calor estando sin hogar. Que es algo que pasa, pero se computan en el número global. Esa ausencia estadística también marca la ausencia de la emergencia y de la intervención. Es una deliberada ausencia estadística. Convendría que los hospitales tuvieran en cuenta este elemento para dar respuesta a la pregunta de cuántas personas mueren por el calor en Barcelona durmiendo en la calle”.

Suscríbete para seguir leyendo