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Tarde de angustia

"No sabíamos si abrir las puertas o esperarnos": así se vivió desde dentro el incendio de la L1 del metro entre Clot y Glòries

TMB investiga las causas del fuego y la gestión del incidente, aunque detalla que los intoxicados salieron a las vías antes que el conductor pudiera hacer retroceder el tren

Contexto | Un incendio en el metro de Barcelona obliga a evacuar estaciones de la línea 1 y deja a 137 atendidos por Emergències

Los intoxicados en el incendio del metro de Barcelona bajaron a las vías antes que el conductor pudiera dar media vuelta

Así se vivió el incendio en el interior de un tren de la L1 del Metro de Barcelona

Gloria Villalba

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Judit Bertran

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Barcelona
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Lo que parecía un día normal tanto para los usuarios frecuentes de la línea 1 del metro como para los puntuales y turistas que usan el céntrico recorrido de Barcelona acabó resultando en una tarde de desesperación, descontrol y terror. Un incendio declarado en el recubrimiento de la catenaria de la estación el Clot obligó a parar a un convoy que se encontraba circulando a unos escasos 50 metros del fuego y, con las puertas cerradas y la fuerte presencia de humo, se desató la desesperación del centenar de pasajeros que se encontraban en su interior.

Humo por todos lados, sin información y atrapados. Según explica una afectada a EL PERIÓDICO, estuvo en el interior del vagón unos 25 minutos hasta que los mismos pasajeros pudieron forzar la puerta y abrirla manualmente. Pudo salir finalmente a pie por los túneles; sin embargo, tuvo que ser atendida por el Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM) porque se encontraba bastante mareada por la inhalación de humo constante. Además, añade, hubo varios afectados que acabaron vomitando.

Falta de información y nervios

Otra afectada, Glòria Villalba, de 51 años, que se había montado en el Clot para ir hasta Arc de Triomf, asegura que rápidamente notaron el olor a quemado y después apareció el humo. "Era una sensación bastante claustrofóbica, pero pese a que todos estábamos nerviosos se mantuvo bien la calma", explica. Además, recalca cómo la falta de información les afectó desde un primer momento: "No sabíamos si abrir las puertas o esperarnos, porque tampoco nos informaron de si el incendio estaba dentro del túnel o no". Finalmente, después de estar unos minutos todos tumbados en el suelo tapándose con su propia ropa, los propios pasajeros abrieron una de las puertas y empezaron a salir del convoy y se dirigieron a las estaciones de Glòries y Clot.

Uno de los aspectos que señala Villalba es que, al menos cuando ella escapó, no había aún servicios de emergencia para socorrer a los pasajeros. "El primer Mosso d'Esquadra que vi fue cuando llegamos al exterior de la estación de Glòries. Y después nos tuvimos que esperar cinco minutos a que llegaran las primeras ambulancias", explica. Tras el susto vivido, la afectada asegura que intentará prescindir del metro en la medida de lo posible: "No me ha quedado ningún trauma, pero al menos este verano lo voy a evitar".

El tren no pudo retroceder por la invasión de vías

De hecho, la operadora Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) ha explicado este martes que investiga las causas del fuego y toda la gestión del incidente. El consejero delegado, Xavier Flores, ha detallado que los pasajeros bajaron de los vagones accionando los tiradores de emergencia justo cuando el conductor se disponía a cambiar de cabina para hacer retroceder el tren hasta la estación anterior, como le habían indicado sus superiores. Alertó del fuego hacia las 17.39 h y se detuvo entre Clot y Glòries.

"La investigación sobre los hechos está en marcha, no solo sobre este tren, también sobre otros trenes que pasaran antes, y hay que analizar el material quemado", ha apuntado. También se investiga por qué ardió el revestimiento de la catenaria, que solo está en ese punto del metro de Barcelona. Se colocó durante las obras de Glòries para evitar filtraciones de agua.

Taxistas trasladando heridos

En otro lado de la historia, algunos taxistas tuvieron que desplazar a heridos que estaban siendo atendidos en los CUAP y que finalmente fueron derivados a Urgencias. Es el caso de Edu Cristóbal, taxista de Barcelona, que recogió a una chica extranjera "probablemente de Europa del Este" con los ojos llorosos por el humo inhalado. "Estuvo atrapada durante media hora en el túnel y, cuando pudo salir, se quitó del medio y se fue al CAP. Sin embargo, allí le dijeron que no tenían la maquinaria suficiente para tratarla y la tuve que llevar al hospital", explica a este diario.

137 atendidos

Un total de 137 personas fueron atendidas por inhalación de humo, 131 de ellas en estado leve y 6 en estado menos grave. Seis de ellas han sido trasladadas al Hospital de Sant Pau, cinco al Hospital Sagrat Cor, cuatro al Hospital del Mar, seis al CUAP Sant Martí, seis al CUAP Dos de Maig, seis al CUAP Cotxeres y seis al CUAP Pere Camps. Ninguno de ellos fue un caso de gravedad y solo algunos recibieron atención con mascarillas de oxígeno, mientras que otros pudieron volver a casa. Sin embargo, el susto que se llevan a casa no es calculable.

La circulación de la L1 se cortó entre Universitat y la Sagrera y en la L2 se suprimió la parada en el Clot. Este martes por la mañana se ha podido restablecer la circulación, aunque varios usuarios aseguran a este diario que el olor a quemado sigue presente en ambas líneas. Para garantizar el trabajo de los equipos de emergencias, también se cortó la avenida Meridiana a la altura de la calle Mallorca hasta la plaza de Glòries, afectando a las líneas de autobús H12, V23, V25, X1, 62 y 192.

Este incidente ocurrió el mismo día en el que la consellera de Territori, Sílvia Paneque, entendiera la preocupación de la opinión pública ante los incidentes en las infraestructuras ferroviarias de las últimas semanas, en una entrevista en 3Cat. Dos socavones, uno en el Putxet de Barcelona por las obras de la L9 y otro en Montcada i Reixac por el soterramiento de Rodalies, y una deflagración de gas que generó una fuerte llamarada en la estación de plaza de Sants son incidentes que los vecinos tienen en mente cada vez que se disponen a usar el transporte público. "No se cae el país", aseguró la consellera, que asumió que la única respuesta a la desconfianza era la "mejora continuada".

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