Con la nueva ordenanza de civismo
Las denuncias por ensuciar las calles se disparan un 310% en Barcelona y caen un 62% las de consumo de alcohol
El total de expedientes se ha reducido un tercio al concentrar la acción policial en infracciones estratégicas, como orinar en la calle (+15,2%) o la venta ambulante (+13%)
El consistorio ha impuesto 11.500 multas en cuatro meses y medio y ha convalidado más de 250 por penas alternativas
Botellones, colillas e incivismo exponen Collserola a incendios: conductas de riesgo en la zona cerrada por peste porcina

Banco grafiteado en Consell de Cent / ELISENDA PONS

La nueva ordenanza de civismo de Barcelona, fruto de una reforma de la norma de 2006 largamente negociada entre los partidos municipales, empieza a dar los primeros resultados. La Guardia Urbana ha reducido un 32,7% las denuncias por incivismo durante los primeros cuatro meses y medio de aplicación, pero ciertas categorías, como ensuciar la calle, han disparado los expedientes abiertos por la Guardia Urbana. Entre el 15 de febrero y el 30 de junio de 2026 se han registrado 17.461 denuncias en total, frente a las 25.956 contabilizadas en el mismo periodo del año anterior. De ellas, 11.557 expedientes han culminado su tramitación con una multa, mientras que en 259 casos el infractor se ha acogido a alguna medida alternativa a la sanción, un 169,8% más que el año anterior.
La Comisionada de Convivencia municipal, Montserrat Surroca, ha presentado los datos este miércoles, acompañada de Benito Granados, intendente mayor de la División Territorial de la Guardia Urbana de Barcelona. Ambos han recalcaldo que el descenso en los expedientes no responde a una menor actividad policial, sino a haber concentrado la labor de los agentes en la lucha contra infracciones estratégicas, las que más molestias provocan a los vecinos y más perjudican a la percepción de seguridad. Si bien han asumido que el periodo analizado "es relativamente corto para extraer conclusiones muy claras" y que parte de los efectivos policiales han tenido que destinarse a la seguridad de los grandes eventos de esta primavera, han considerado que la aplicación de la ordenanza "va por buen camino".
En este sentido, crecen de forma notable las denuncias por ensuciar la calle, que pasan de 414 a 1.698, un 310,1% más. El Ayuntamiento sostiene que las nuevas herramientas permiten detectar y sancionar mejor las prácticas que degradan el espacio público y afectan a la percepción de limpieza y orden. También las denuncias por orinar en la vía pública suben un 15,2%, de 2.722 a 3.136. La nueva ordenanza incorpora supuestos agravados, como orinar o defecar cerca de establecimientos de pública concurrencia, en calles estrechas o junto a lavabos públicos abiertos, que elevan el importe de la sanción. Además, el "uso impropio de la vía pública", como montar jaleo en unos juegos infantiles, se ha disparado más de un 1.000% al saltar de 43 a 481 denuncias.
Por el contrario, la principal caída en el número de expedientes se produce en la categoría de consumo callejero de bebidas alcohólicas, que pasa de 18.015 a 6.830 denuncias, un 62,1% menos. El consistorio atribuye esta paradoja a varios factores, como el periodo invernal analizado y los avisos pedagógicos previos a infractores, pero principalmente a un cambio del marco legal. La antigua ordenanza estaba obsoleta, porque no incorporaba la visión de la Ley de Seguridad Ciudadana de 2015, que precisó que solo debía multarse a quien bebiera alcohol en el espacio público si generaba un acreditado perjuicio negativo, como sería el caso de un botellón multitudinario o promover las bebidas de alta graduación entre menores de edad.
Así, con la nueva norma barcelonesa desparecen dos supuestos de denuncia anteriores y se introducen nuevas infracciones vinculadas a la alteración efectiva de la convivencia que conllevan multas mucho más elevadas. En estos primeros meses se han interpuesto 6.504 denuncias genéricas por consumo de alcohol, 165 por consumo en grupos de tres o más personas con riesgo de consumo masivo, 36 en zonas especialmente protegidas frente al ruido y 42 en espacios frecuentados por menores o con riesgo de incitar su consumo.
Granados ha reconocido que "debía haber una cierta inflación" en el número anterior de denunicas por beber, tan numerosas, pero que podían quedar reducidas a 25 euros si se pagaban al momento y eso provocaba a su juicio que "no eran disuasorias". Ahora una sanción de 1.250 euros invita mucho más a reconducir hábitos e incluso a solicitar la convalidación por un curso completo de civismo. "Nuestro objetivo no es que paguen, es que dejen de hacerlo", ha señalado. Ha vaticinado que el verano requerirá más presión en este campo, porque "es cuando tiene más sentido denunciar" el consumo callejero "porque se da con más frecuencia, los vecinos tienen las ventanas abiertas y hay más presión turística".
En el ámbito del comercio ambulante, las denuncias sin abandono de mercancía aumentan un 13%, de 4.016 a 4.538. Además, la Guardia Urbana ha registrado 13.416 actuaciones por abandono de productos destinados a la venta ambulante, hasta alcanzar un total de 17.954 incidencias relacionadas con esta actividad.
Ciutat Vella, Sarrià y Sant Martí
Por distritos, Ciutat Vella concentra el mayor volumen de intervenciones, con 7.036 denuncias, seguida de Sant Martí, con 2.848, y Sarrià-Sant Gervasi, con 2.368. Preguntados por el alto volumen de expedientes en la zona alta, tradicionalmente un territorio menos dado a encabezar el ránking, Surroca y Granados han señalado la presión ejercida en la calle Tuset para reducir el ruido y las molestias que generan las multitudes que acuden a las discotecas y bares de este eje de ocio nocturno. Han confiado que este verano el incivismo y las denuncias en Tuset volverán a bajar, al desplazarse parte de la demanda de ocio nocturno hacia el frente marítimo.
Otro fruto menos visible de la ordenanza es la reorientación y ampliación de la Oficina de Convivencia del propio ayuntamiento, que ahora además de tramitar las multas relativas a incivismo, también impulsa políticas y ejerce de observatorio. Surroca ha valorado que los datos están alineados con la Encuesta de Victimización de Barcelona, que señala que el 87% de la ciudadanía declara haber sufrido al menos un problema de convivencia durante el último año. Granados ha defendido la importancia de combatir el incivismo, que ha tildado de "la avanzadilla muchas veces de conductas delictivas de bajo perfil". Ha asegurado que los agentes hacen mucha pedagogía con los infractores locales para reeducarles con avisos previos a la multa, por ejemplo grupos reducidos de jóvenes que no son conscientes de su impacto, mientras que con los turistas tienen "menos tolerancia" para contener la "desinhibición" al momento.
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