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Primer paso de una mejora

Barcelona reordena el caos de las paradas de bus urbano e interurbano de Maria Cristina a Zona Universitària

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Una de cinco paradas de Maria Cristina, descuidada y algo sucia.

Una de cinco paradas de Maria Cristina, descuidada y algo sucia. / A. de S.

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Carles Cols

Carles Cols

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Han puesto un poco de orden la Generalitat y el Ayuntamiento, tras décadas de abandono, a las 13 paradas de buses urbanos e intercomarcales repartidas desde la plaza de Maria Cristina hasta la Zona Universitària, lugares en los que cada día laborable encochan y desencochan unos 1.800 autocares. Alguna de las paradas acumula hasta 40 líneas que, con gran paciencia y orden, eso sí, los usuarios se han acostumbrado a usar sin molestarse unos a otros. No se lo merecen. Eso hace tiempo que se lo lleva diciendo a las autoridades PTP, la asociación que desde años lucha por el transporte público. Les han hecho caso. Sin ser la repera el resultado, se ha comenzado a actuar.

Imagen de autobuses en la Diagonal
Imagen de autobuses en la Diagonal

La primera decisión ha sido casi duplicar en estos tres ámbitos el número de puntos de embarque, de 13 a 23, de modo que ninguna parada sea el destino de más de 20 buses distintos. En algunos casos, ha bastado con duplicar con pintura en el asfalto el espacio reservado para que pare el vehículo. El caos previo, todo hay que decirlo, era mayúsculo. Cuatro de las paradas hacía años que no tenían bus. Estaba allí abandonada la marquesina o el poste. ¿Desde cuándo? No es fácil de concretar, pero, a modo de pista, basta con reparar dónde han convocado la teniente de alcalde Laia Bonet y la directora general de Mobilitat i Transports de la Generalitat, Susi López, a la prensa para anunciar los cambios, junto a una marquesina no solo maltrecha, ingrata para la espera y algo sucia, sino, he aquí lo singular, con un mapa que informa sobre las rutas de esa parte del Barcelonès y el Baix Llobregat que es casi una pieza de museo. Es tan anacrónico que solo aparece allí la antigua terminal del aeropuerto de El Prat.

Una reliquia: el mapa de una parada en el que no aparece ni la nueva terminal del aeropuerto.

Una reliquia: el mapa de una parada en el que no aparece ni la nueva terminal del aeropuerto. / A. de S.

La buena noticia, según Bonet, es que esta reordenación es solo un primer paso de una batería de mejoras que, llegado el momento, incluirá también una sustancial mejora de las marquesinas existentes, sobre todo a la vista a de las temperaturas en verano cada vez más convierten en arriesgada cualquier espera de los pasajeros bajo el sol. Las futuras marquesinas tendrán que garantizar más sombra y, en el caso concreto de este tramo de la Diagonal, deberán ser absolutamente accesibles, como lo es ya casi toda la red del metro del área metropolitana.

El bus, a pesar de la innovación que en su día supuso la articulación de la red ortogonal, con líneas verticales y horizontales que se cruzan en intercambiadores, sigue siendo la Cenicienta del transporte en la ciudad. No está de más recordar que la reforma de la Diagonal entre Francesc Macià y el paseo de Gràcia colocó las paradas del bus casi como si fueran en ‘pongo’, encajadas entre carriles de coches y con un acceso casi siempre desagradable. Aquel disparate se supone que se corregirá con la llegada del tranvía a ese tramo de la Diagonal.

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