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Resultados en cinco meses

La presión policial contra las bandas de carteristas en el metro de Barcelona hace bajar los delitos un 40%

El hurto constituye el 85% de las denuncias que se registran en la red de transporte

Grandes estaciones y distracciones: los ‘puntos calientes’ de ladrones en el transporte de Barcelona y las técnicas más frecuentes

El plan contra la multirreincidencia reduce un 40% los delitos en los autobuses de Barcelona el primer trimestre del año

Carteristas en el metro

Carteristas en el metro / Jordi Borràs / ACN

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Germán González

Germán González

Barcelona
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Hay ladrones especializados en aprovechar las distracciones de los viajeros de transporte público para actuar. Hay muchos que roban en solitario aunque también hay grupos organizados en los que, mientras un criminal distrae a la víctima, otros aprovechan para llevarse la cartera o el teléfono móvil. Utilizan zonas muy concurridas y momentos específicos, como subir o bajar del metro o del autobús, para abrir una mochila o un bolso y llevarse un objeto de valor.

Los hurtos constituyen el 85% de los delitos que se cometen en la red de transporte público. Habitualmente se roba aprovechando el descuido, pero también hay ladrones violentos, que arrancan teléfonos móviles de las manos antes de salir corriendo. Uno de ellos fue detenido hace dos semanas por los Mossos d’Esquadra tras cometer ocho robos entre mayo y junio en la misma estación de metro, Badal, de la línea L5. Siempre con el mismo sistema: captaba una víctima, siempre mujeres, que estuvieran con el móvil y al abrirse las puertas de la estación se lo arrancaba de las manos y salía corriendo.

Ante la inseguridad que provocan este tipo de delitos en el transporte público, ya que cualquiera puede sufrirlo, los Mossos d’Esquadra, en colaboración con policías locales y vigilantes de seguridad de Transports Metropolitans de Barcelona, pusieron en marcha hace meses un plan operativo específico que intensificó la vigilancia y el patrullaje en metro, ferrocarriles, trenes y autobuses. Lo hacen tanto con agentes uniformados, para disuadir a los cacos, como de paisano, para atraparlos.

Hasta el momento, los resultados hablan por si mismos. En el metro y Rodalies la delincuencia ha descendido un 38% entre los meses de enero y mayo de este año respecto al mismo periodo de 2025. En la red de autobuses el descenso de denuncias también es “muy significativo”, según Mossos, con una reducción del 39,6% en los primeros cinco meses de 2026.

En este sentido fuentes de Mossos afirman que “la excelente evolución de los indicadores de seguridad en el transporte público ha contribuido de forma relevante a los resultados globales” de la bajada de la delincuencia en Barcelona en los primeros meses del año. En concreto se han registrado un 10,5% menos de la criminalidad que en el mismo periodo de 2025 en la ciudad. La policía catalana recuerda que este descenso de la criminalidad en el transporte público es gracias a la “notable disminución de los hurtos” que tiene “un impacto directo y muy relevante en la mejora global de los indicadores de seguridad” de Barcelona.

‘Baterías’ en el metro

Aunque una parte importante de los carteristas del transporte público actúan de forma individual, también se ha detectado la actividad de grupos organizados que operan de manera coordinada y con una clara distribución de funciones. La policía los conoce como ‘baterías’ y cada uno de sus integrantes tiene un papel específico: algunos miembros se encargan de localizar y seleccionar a las víctimas, mientras que otros ejecutan directamente el hurto.

Para tratar de atraparlos y desactivar a las ‘baterías’, los investigadores de Mossos se centran en recopilar información sobre estas bandas organizadas y los robos que cometen. De esta forma, analizan su forma de actuar específica, el radio de concentración de su actividad delictiva, si se especializan en el metro o en el bus, la identificación de sus integrantes, la estructura interna del grupo y el grado de participación de cada uno de sus miembros en la actividad delictiva.

Con todos estos datos, cuando los agentes los detienen pueden acusarles tanto de los hurtos cometidos, como del delito de pertenencia a un grupo criminal. De esta forma, se incrementa la pena de cárcel a la que pueden ser condenados y los juzgados pueden determinar también, gracias a estos informes policiales, alguna orden de alejamiento del transporte público. En caso de que la incumpliesen, cometerían otro delito, el de quebrantamiento de medida judicial.

Precisamente, la presión policial, las investigaciones de los grupos organizados y las decisiones judiciales, como condenas u órdenes de alejamiento, son las principales herramientas para acabar con esta delincuencia en el transporte público. Fuentes de Mossos señalan a EL PERIÓDICO que “este conjunto de actuaciones está teniendo un reflejo directo en la evolución de la delincuencia registrada, observándose una disminución sostenida de aproximadamente el 40% de los hechos denunciados mes tras mes en comparación con el mismo periodo del año anterior”.

Grupos desarticulados en el metro

Entre 2025 y 2026 se han desarrollado diversas investigaciones dirigidas contra grupos organizados especializados en la comisión de hurtos en la red de metro de Barcelona. Los Mossos d’Esquadra realizaron tres investigaciones denominadas “Florida”, “Florida 2” y “Florida 3”, que culminaron con la desarticulación de tres bandas criminales que centraban su actividad delictiva en los trenes de toda la red metropolitana.

En estos tres dispositivos se produjo la detención de 23 integrantes de los grupos investigados. Además, las pruebas aportadas con la investigación policial sobre la reiteración delictiva de los sospechosos hizo que un juzgado de Barcelona emitiese varias órdenes de alejamiento de algunos de los detenidos como medida cautelar hasta la celebración del juicio. De esta forma, el tribunal consideraba acreditado que estas personas utilizaban habitualmente el metro “no como medio de desplazamiento, sino como espacio para desarrollar su actividad delictiva”, según la policía.

Los Mossos consideran que “el impacto de estas actuaciones ha ido más allá de los individuos directamente identificados y detenidos”, ya que “la presión policial sostenida y la respuesta judicial obtenida han contribuido también al desplazamiento o cese de la actividad de otros miembros y grupos delictivos que operaban habitualmente en el transporte público, los cuales habrían optado por abandonar este ámbito de actuación ante el incremento del riesgo policial”.

Carteristas en el bus

En otras actuaciones del año pasado, los Mossos pudieron identificar y detener a grupos criminales especializados en la comisión de hurtos en los autobuses. La principal fase operativa de la investigación se realizó en abril de 2025 y culminó con cerca de 30 detenciones junto con órdenes judiciales de alejamiento de la red de transporte público terrestre. Posteriormente, durante el año 2026, se desarrolló una segunda investigación, denominada “Colectivo 2”, que obtuvo resultados similares tanto en lo relativo al número de personas investigadas y detenidas como a las medidas judiciales acordadas.

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