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Refugios climáticos inaccesibles

Una de cada cuatro bibliotecas de Barcelona, cerradas este julio por huelga indefinida pese al calor extremo

El equipamiento de la Sagrada Família solo ha abierto dos mañanas de domingo en siete semanas

Cuando la plantilla que acude a su puesto no llega al mínimo establecido, el consorcio gestor cierra el equipamiento entero al público y el personal trabaja dentro sin atender a nadie

Interior de la Biblioteca La Sagrada Família – Josep Maria Ainaud de Lasarte

Interior de la Biblioteca La Sagrada Família – Josep Maria Ainaud de Lasarte / Archivo / Diputació de Barcelona

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Alma Rodelgo

Barcelona
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La huelga indefinida de las bibliotecas de Barcelona mantiene en jaque los refugios climáticos gratuitos más populares de la ciudad. Según el último dato disponible, facilitado por el comité de empresa a EL PERIÓDICO, la media de espacios cerrados se situaba en un 26,8% a inicios de julio. Es decir, una cuarta parte de la red fue inaccesible para la ciudadanía, pues, durante la primera ola de calor del verano.

Tras varios paros parciales, la protesta indefinida empezó el 26 de mayo y este martes, tras seis semanas seguidas de movilización, la asamblea de trabajadores aprobó por amplia mayoría darle continuidad durante el verano. Los sindicatos CGT e Intersindical lideran el comité de empresa convocante. La existencia de un mínimo obligatorio de personal para que el equipamiento abra puertas conlleva una afectación en el servicio destacada, sin que toda la plantilla deba renunciar al sueldo de forma indefinida. 

La primera semana quedaron clausuradas el 78% de las 41 bibliotecas del consorcio local, porcentaje que bajó al 68,5% y 51,1% en las dos siguientes. La cuarta, coincidiendo con el fin de curso escolar, cayó al 32,6%, pero la semana del puente de Sant Joan volvió a subir y la red quedó reducida a la mitad. Felip, representante de la CGT en el comité de empresa del Consorci de Biblioteques de Barcelona y trabajador de la de la Sagrada Família, ha explicado a este diario que mientras la negociación no dé frutos, prevén que la huelga prosiga. “Y si es necesario, en otoño, intensificaremos las movilizaciones”, remacha.

El último intento de que ambas partes llegaran a un acuerdo tuvo lugar este jueves, 9 de julio, cuando el Departament de Treball las convocó a una reunión de mediación. La representación institucional no se presentó, para indignación de los huelguistas. Según portavoces del ayuntamiento, “el Consorci de Biblioteques de Barcelona no ha asistido a la mediación convocada porque considera que la negociación colectiva continúa activa y no se encuentra bloqueada". "La mesa negociadora ya se ha reunido en 13 ocasiones y las vías ordinarias de diálogo continúan abiertas", apunta la misma fuente, que sostiene que el Consorci "mantiene su voluntad de negociación y continuará trabajando para alcanzar un acuerdo con la representación de los trabajadores”.

A corto plazo, los huelguistas han acordado bajar el ritmo durante los meses de verano por una cuestión práctica: como es habitual, una buena parte de las bibliotecas —especialmente las más pequeñas— ya cierran por vacaciones hasta pasada la Mercè. Por ello, el portavoz concluye que “no tenía sentido mantener un compromiso de un sacrificio tan sostenido en el tiempo” durante el período estival.

Sagrada Família, caso paradigmático

La Biblioteca de la Sagrada Família - Josep M. Ainaud de Lasarte es uno de los centros que más ha secundado la protesta. Comenzó la huelga el 26 de mayo, como el resto, y según Biblioteques de Barcelona ha permanecido cerrada cada jornada excepto dos únicos días, los domingos 31 de mayo y 7 de junio. Precisamente los domingos el centro solo abre de 10 a 14 horas. La media de adhesión a la huelga del personal que tenía servicio asignado en esta biblioteca ha sido del 53%.

“Es una biblioteca muy implicada y el personal se ha organizado para cerrar el máximo de días y lo seguimos haciendo”, ha afirmado Montse Serra, bibliotecaria y delegada de la Intersindical, quien ha añadido que, aunque supone un coste económico y personal muy importante para toda la plantilla. “Esperamos que la empresa reabra las negociaciones pronto”, dice.

Cada centro de trabajo requiere un número mínimo de personal por debajo del cual no abren las instalaciones. Dado que la huelga es un derecho fundamental que se ejerce de forma individual y sin comunicación obligatoria, es imposible prever quién la secundará y quién no en cada jornada. En este sentido, las bibliotecas solo pueden abrir al público si al empezar la jornada se dispone de ese mínimo de trabajadores establecido para garantizar el servicio. Cuando no se alcanza el umbral requerido, el equipamiento cierra las puertas. No obstante, el personal que decide no adherirse a la huelga continúa trabajando en el interior del centro a puerta cerrada. Por este motivo, en todas las jornadas en las que la Biblioteca Sagrada Família ha tenido que cerrar al público, ha habido empleados trabajando en el interior.

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