Costumbres funerarias
Una exposición recrea en el Cementerio de Montjuïc con figuras de Playmobil ritos de la muerte de distintas culturas
La muestra, que se puede visitar los fines de semana, incluye dioramas de entierros desde los neandertales al seguicio fúnebre de Antoni Gaudí
Playmobil cierra su última fábrica en Alemania y deslocaliza la producción para abaratar costes

Jordi Òdena, al fondo, y Fèlix Arias, el miércoles junto al diorama que han creado para recrear el entierro de Antoni Gaudí, en la exposición que se puede ver en el Cementerio de Montuïc. / Jordi Otix / EPC

Fèlix Arias y Jordi Òdena son compañeros de afición. Ambos son miembros de la asociación Imagin Click Experience, un colectivo de cerca de 50 personas de Catalunya, sobre todo de Barcelona, que “persigue acercar a la gente a los Playmobil y a todo lo que se puede hacer con ellos”, explica Arias. “Soy un coleccionista, empecé como afición con los ‘playmobils’, y luego empecé a montar dioramas. Se me fue de las manos y ahora monto dioramas allí donde me dejan”, explica Arias.
Un diorama, dice, es “una maqueta que intenta recrear una escena real o imaginaria con figuras de Playmobil, edificios, árboles. Hay puristas que solo utilizan esas figuras, nosotros intentamos compaginar maquetismo con cosas de Playmobil”, prosigue. “Nosotros” son Arias y Òdena, que hace tiempo que elaboran conjuntamente sus proyectos. Tienen un local en Barcelona para ello, y dedican muchas tardes y algunos fines de semana a hacer sus dioramas.

Entierro en el antiguo Egipto. / Jordi Otix / EPC
Un trabajo de dos
No es algo, dicen, muy común entre el resto de miembros de Imagin. Pero ellos ya trabajan en grupo de forma estable. “Vimos que haciendo las cosas juntos podíamos crear proyectos mucho más ambiciosos, para juntar material, ideas. Es un espíritu de colaboración, de autoconstrucción”, explica Òdena. En su vida profesional, Arias es consultor de un programa informático de gestión, Òdena tiene un establecimiento turístico.
Ambos son responsables de una exposición organizada por Imagin Click y Cementeris de Barcelona que puede verse desde la ‘Nit dels Museus’, el pasado 16 de mayo, en el Cementerio de Montjuïc, en la nave en la que se muestran carrozas fúnebres. Seguirá abierta por lo menos en julio y agosto, los fines de semana. Pero cada día recibe visitas de grupos, colegios, por ejemplo, que recorren después todo el camposanto barcelonés.

Un entierro vikingo. / Jordi Otix / EPC
Al margen de la empresa
A primera vista, parece lógico pensar que una iniciativa como esta tenga un vínculo con la empresa que fabrica las figuras, pero la verdad es que eso no es así: “No se puede decir que Playmobil trate muy bien a asociaciones como la nuestra. No nos hace ningún favor. No nos hace ningún descuento, es decir, ni los que ofrecen a los particulares”, subraya Arias.
Antes de contar con el local, tenían que ir construyendo en sus pisos, ocupando a ratos el comedor familiar. No es lo mismo, dicen, ser coleccionista que hacer dioramas. “Mi primer diorama lo hice en Manresa, de piratas. Hice cinco mesas de cinco por cuatro metros. Fue mi primer gran reto”, explica Arias.
“Somos coleccionistas, pero cuando pasas al lado oscuro del ‘dioramismo’ la colección queda un poco apartada porque necesitas material”, apunta Òdena, que cree que él conserva ambas condiciones.
“A un coleccionista le gusta que la caja esté perfecta y que cuente con todos los elementos. Hay gente que ni abre la caja. También puede haber especulación por si hay subida de valor. Al dioramista no le interesa tener la caja, si no juntar todos los animales, aquí los de África, aquí los del Amazonas. Aquí, animales de granja. Acabas teniendo donde buscar material para los dioramas. Los personajes de Egipto, los de Roma”, agrega Arias. Los dioramistas buscan también piezas sueltas, y algunas que saben que pueden servir para representar otros elementos. Por ejemplo, uno de los coches fúnebres que aparece en uno de los dioramas de la exposición era el vehículo de ‘Cazafantasmas’ y tocó adaptarlo a un uso algo menos festivo.

Un auto de fe de la Inquisición española, una forma bastante desagradable de llegar a la muerte. / Jordi Otix / EPC
La exposición
En Montjuïc se pueden ver escenas de ritos mortuorios de todas las épocas, incluida la que no existe: los entierros del futuro. En un plafón se ve a una cultura espacial, y como un difunto, una figura translucida, se eleva hacia lo desconocido. Pero antes, escenas más reconocibles: una comunidad de cazadores-recolectores neandertal despide a uno de sus miembros, que descansa en posición flexionada en una fosa dentro de una cueva.

Un entierro del futuro. / Jordi Otix / EPC
También Egipto: la muerte vista como una transición hacia el inframundo, el Amenti, en un entorno desértico. Otro diorama, Grecia: el detalle de la moneda en los ojos o la boca del muerto para poder pagar a Caronte, el barquero que te lleva al otro lado, y evitar así vagar por toda la eternidad. También hay uno para los años 60 del siglo XX -aquí aparece el coche tuneado de ‘Cazafantasmas’, y otro para la Antigua Roma: músicos y plañideras, un gran espectáculo público. También hay un auto de fe de la Inquisición.
El diorama más grande es el que reproduce el seguicio fúnebre de Antoni Gaudí, el 12 de junio de 1926. Los dos autores han recreado un tramo del paseo de Gràcia, incluido un edificio modernista. Adrià Terol, historiador y gestor cultural en Cementiris de Barcelona, explica que la muestra ha tenido mucho éxito, y que ha incrementado en un 20% el número de visitantes respecto del mismo periodo de 2025. Parece una exposición más que adecuada para ir introduciendo a los niños en el complicado abordaje de cuál será, inevitablemente, el final que nos espera a todos.
Cotxeres de Sants y Montblanc
Cada año hay dos ferias de Playmobil, las dos citas más relevantes en Catalunya. En las Cotxeres de Sants en febrero, y en Montblanc en octubre o noviembre, si bien en este segundo caso no se hará este año por reformas en la sede que la acoge. En Montblanc expusieron un homenaje a la película ‘Grease’, y en Cotxeres, otro que recreaba Tenochtitlán y la llegada de los conquistadores españoles a la ciudad.

Neandertales despidiéndose de un miembro del grupo que ha fallecido. / Jordi Otix / EPC
Òdena y Arias tienen por delante un verano de mucho trabajo. “Ahora montaremos la retirada de 1939, al final de la Guerra Civil, por Camprodon. Nos dejan toda la iglesia del monasterio de Sant Pere”, cuenta Òdena. Hace tiempo que trabajan en ello, porque, precisa Arias, en Camprodon colocarán 10 dioramas de las distintas etapas históricas de la localidad: mientras él prepara las montañas de la retirada de 1939, Òdena crea un campamento romano con 500 legionarios. También habrá un diorama del mercado del siglo XII y de unas minas. Todo ello se podrá ver a partir de agosto o septiembre.
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