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Estado de las obras

La tuneladora de la L9 llegará a la estación El Putxet este julio y le quedará un solo kilómetro hasta Lesseps

El socavón de Sarrià - Sant Gervasi está justo detrás de la cabeza perforadora, que ya casi alcanza el subsuelo del mercado

MULTIMEDIA | La tuneladora de la L9: así perfora el suelo de Barcelona

DIRECTO | Última hora de los trabajos en el socavón del Putxet

El avance de la tuneladora de la L9

El avance de la tuneladora de la L9

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Meritxell M. Pauné

Meritxell M. Pauné

Barcelona
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El socavón del Putxet ha devuelto el protagonismo a las largas obras de la L9, la línia de metro que cruzará toda la zona alta de Barcelona. La tuneladora perfora el subsuelo del barrio de la Bonanova con el objetivo de llegar este mismo julio a la estación de FGC de El Putxet, futuro intercambiador de ambas redes ferroviarias. Saldrá de debajo de los edificios afectados próximamente y hará un paro de control y mantenimiento que ya estaba programado.

Desde El Putxet ya solo le quedará por excavar un kilómetro de nueva galería subterránea para llegar a Lesseps, detallan fuentes de Territori a EL PERIÓDICO. Todo el túnel necesario para el tramo central de la L9 quedará acabado este otoño, si no surgen nuevos contratiempos. En paralelo, la Generalitat de Catalunya prevé que este verano empiecen los trabajos de arquitectura e instalaciones en las estaciones de plaza Maragall y de Guinardó | Hospital de Sant Pau.

Imagen de paradas de la línea 9 del metro.
Imagen de paradas de la línea 9 del metro.

A finales de 2027 llegaría el primer estreno para los viajeros: un nuevo tramo operativo de la L9/L10 con cuatro estaciones nuevas. Finalizar por completo la línea requiere de unos mil millones de euros, calcula el Govern.

El subsuelo bajo el socavón

La tuneladora está formada por un largo tren de 95 metros con un cabezal a la vez perforador y constructor. Al frente está la rueda de corte de 12 metros de diámetro, que abre camino, seguida de la cámara de tierras dónde un tornillo sin fin empuja el material extraído hacia una cinta transportadora que lo lleva al tren. Justo después está la maquinaria que coloca automáticamente un anillo de siete dovelas para el revestimiento de la cavidad, de forma que quede el túnel totalmente construido a medida que avanza la tuneladora.

El socavón apareció poco después que este cabezal complejo pasara 45 metros por debajo de la manzana que forman las calles Teodora Lamadrid, Rubinstein y Sant Gervasi de Cassoles, donde están las ocho fincas afectadas. Este martes, la tuneladora estaba ya 12 metros por delante del punto del hundimiento. Los estudios geológicos previos de la línea L9 ya señalaban el punto del socavón del Putxet como una de las zonas más delicadas del trazado.

El hundimiento de un patio de interior de manzana en la calle Rubinstein

El hundimiento de un patio de interior de manzana en la calle Rubinstein / Cedida

Albert Ventayol, miembro del observatorio Georisc del Col·legi de Geòlegs, ha explicado a la agencia ACN que la perforación avanzaba por un terreno granítico hasta llegar a un punto donde el subsuelo cambia repentinamente a pizarras, unas rocas mucho más blandas. Este cambio de condiciones habría provocado una sobreexcavación, es decir, que la máquina habría arrastrado más material del necesario y se habría generado un hueco sobre el techo del túnel. Este habría ido progresando verticalmente hasta provocar el colapso parcial del terreno en superficie.

De 23 a 110 millones de pasajeros

Precisamente, antes de retomar las obras del tramo central de la L9 el pasado otoño, la tuneladora pasó casi un año parada en la futura estación de Mandri para someterse a una profunda puesta a punto. La intervención más importante fue la sustitución de la rueda de corte para que pudiera afrontar suelos muy duros. Solo el cambio de esta pieza y los trabajos necesarios para instalarla supusieron una inversión de más de 12 millones de euros.

Imagen de una tuneladora
Imagen de una tuneladora.

Actualmente, los ramales norte de la L9 y la L10 acaban su recorrido en La Sagrera. Dentro de un año y medio, pues, los usuarios podrán proseguir el viaje por las estaciones hasta el Guinardó. La L9 Sud y la L10 Sud se detienen en Zona Universitària. Para prolongarlas, ya está en marcha la obra civil de las cuatro paradas siguientes: Campus Nord, Manuel Girona, Sarrià y Mandri. También se está realizando ya la de Sanllehy, situada precisamente entre Lesseps y Sant Pau.

“También progresan el montaje de vía, la colocación de la losa intermedia que separará los dos sentidos de circulación y las actuaciones en el macropozo de la Sagrera para conectar los ramales del norte con el tramo central”, saca pecho Territori. Este verano es clave también esta última labor, que provoca el corte de la línea entre Sagrera y Onze de Setembre del 25 de junio al 30 de agosto y entre Sagrera y Bon Pastor del 30 de agosto al 6 de septiembre.

En total los cuatro ramales hoy operativos suman 38 kilómetros en funcionamiento de los 48 totales. Mueven a 23 millones de pasajeros anuales, con la perspectiva de llegar a 110 una vez completada la infraestructura desde El Prat y L’Hospitalet hasta Santa Coloma y Badalona.

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