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Testimonios personales

“Tengo mi vida ahí arriba”: los vecinos afectados por el incendio de Sentmenat esperan poder volver a casa

El incendio declarado en Sentmenat mantiene a vecinos de la urbanización de El Farell sin poder volver a casa, con más de un centenar de personas confinadas y una treintena realojadas en un hotel de Caldes de Montbui

Qué es El Farell, la urbanización de Caldes de Montbui sentenciada por el incendio de Sentmenat

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“Tengo mi vida ahí arriba”: los vecinos afectados por el incendio de Sentmenat esperan poder volver a casa

“Tengo mi vida ahí arriba”: los vecinos afectados por el incendio de Sentmenat esperan poder volver a casa / Manu Mitru y Patricio Ortiz

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Caldes de Montbui
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“Tengo mi vida ahí arriba. Esto lo ves en la tele y piensas que no pasa aquí, pero sí pasa”. Pamela Guerrero mira hacia la montaña desde Caldes de Montbui con la misma preocupación que comparten desde el lunes muchos vecinos de El Farell: cuándo podrán volver a casa y qué encontrarán cuando les dejen subir.

Aunque el incendio se declaró en Sentmenat, sus consecuencias se han extendido hasta esta urbanización de Caldes de Montbui. Parte de los vecinos no han podido regresar a sus viviendas desde el inicio del fuego y más de un centenar continúan confinados en la zona. Otros esperan novedades en controles policiales, en casas de familiares o en el Hotel Les Termes, donde se alojan alrededor de una treintena de personas tras un acuerdo entre el establecimiento y el Ayuntamiento.

Pamela Guerrero mira el fuego desde su habitación del Hotel Termes

Pamela Guerrero mira el fuego desde su habitación del Hotel Termes / MANU MITRU

Sin poder volver a casa

Guerrero fue una de las vecinas que logró bajar a tiempo. Acababa de salir de trabajar cuando un vecino la avisó de que había fuego. “Me dio tiempo a llegar a casa, cerrarlo todo, coger a mis perros y bajar. Desde entonces ya no he podido volver a subir”, explica. Eran sobre las tres o tres y media de la tarde del lunes. Desde entonces, su casa está arriba y ella, abajo, sin saber si al volver encontrará intacto todo lo que dejó atrás.

Entre los afectados se repiten situaciones parecidas, aunque con matices distintos. Hay quien pudo salir con sus animales, quien dejó documentación, medicación o vehículos en casa, y quien tiene todavía a familiares confinados en la urbanización. “La gente está muy nerviosa. Yo también. Tenemos mucho miedo. Hay personas arriba y el fuego se ve cerca. Quizá está a kilómetros, pero desde allí lo tienes al lado: cae ceniza y se te llena la casa de humo”, relata Guerrero. Mientras tanto, Protección Civil realiza desplazamientos desde el casco urbano hasta El Farell para llevar alimentos y medicamentos a los vecinos confinados.

Una vecina hace una foto al humo del incendio de Sentmenat

Una vecina hace una foto al humo del incendio de Sentmenat / MANU MITRU

La información oficial llega a cuentagotas y los grupos de WhatsApp vecinales se han convertido en otro canal para saber qué ocurre arriba. “Es una incertidumbre constante: por dónde viene, si llegará, si no llegará, si se controla un flanco y luego se complica otro. Es un tira y afloja permanente”, resume Pamela, que defiende el trabajo de los Bombers pero admite que la espera pesa. “Ellos son profesionales y saben lo que hacen, pero nosotros no estamos acostumbrados a esto”.

“Mi casa será las primeras en quemarse”

“Mi casa es de madera y, si el fuego llega, poco habrá que hacer”, dice Sara Ferreira, de 24 años, mientras espera en el control policial que regula el acceso a El Farell. Vive en esta urbanización de Caldes de Montbui desde hace aproximadamente un año y el incendio la sorprendió fuera de casa. “Sobre las cinco quise volver y ya no pude”, relata. Desde entonces, aguarda alguna indicación que le permita subir para recoger documentación, equipaje y vehículos. Al menos, pudo sacar a tiempo a su gato. “Si lo tuviera allí arriba, estaría atacada”, reconoce.

Ferreira asegura que la situación de la urbanización viene de lejos y denuncia una falta de mantenimiento que, según los vecinos, se arrastra desde hace tiempo. “Allí arriba estamos bastante olvidados”, afirma. Critica los cortes recurrentes de luz y agua, los problemas con la recogida de basura y, sobre todo, el estado de los depósitos previstos para casos de incendio. Según su testimonio, estaban vacíos.

Familiares "atrapados" arriba

Para Estefanía Mora Gómez, de 25 años, la preocupación tiene nombre propio: su madre. Vive en El Farell desde que tenía dos años y este lunes se quedó abajo mientras su madre permanece arriba, acompañada por tres familiares que habían subido el fin de semana para celebrar el cumpleaños de su padre. “Están allí desde ayer a las dos y media o tres, y todavía no han podido bajar”, explica.

Estefanía Mora, vecina de El Farell, delante del Hotel Termes en Caldes de Montbui

Estefanía Mora, vecina de El Farell, delante del Hotel Termes en Caldes de Montbui / MANU MITRU

La joven reconoce que se siente algo más tranquila porque su madre no está sola, pero lamenta no haber podido subir cuando todavía estaba cerca de la zona. “Si me hubieran dejado subir ayer, habría bajado a mi madre y a la perra. Pero no me dejaron”, señala. La preocupación por los animales aparece en casi todos los testimonios. En esta urbanización rodeada de bosque, muchos vecinos conviven con perros, gatos y otros animales que, en algunos casos, han quedado dentro de las viviendas.

“Los clientes fueron muy respetuosos”

El incendio también obligó a evacuar el camping Al Pasqualet, en Caldes de Montbui, donde este lunes había unos 350 clientes. Según explica su gerente, Sergi Quiñones, el establecimiento estaba en pleno funcionamiento, con la piscina abierta, el restaurante operativo y clientes alojados en bungalows, mobile homes, autocaravanas y parcelas, cuando detectaron una columna de humo en la montaña, muy cerca de las instalaciones. “Activamos enseguida el plan de emergencia y evacuación”, relata.

Sergi, gerente del camping Pasqualet de Caldes de Montbui

Sergi, gerente del camping Pasqualet de Caldes de Montbui / MANU MITRU

La dirección decidió anticiparse unos 20 minutos a la orden oficial para desalojar el recinto “de forma ordenada y tranquila”. Los clientes de temporada fueron derivados a sus domicilios y los de paso, hacia el pueblo, en coordinación con el Ayuntamiento de Caldes de Montbui y la Policía Local. El camping continúa evacuado mientras el fuego no esté controlado. Quiñones asegura que la reacción de los clientes fue buena y destaca que ahora trabajan en cancelaciones, devoluciones y alternativas para quienes tenían vacaciones programadas.

El camping afectado y cerrado de Caldes de Montbui

El camping afectado y cerrado de Caldes de Montbui / MANU MITRU

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