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Más calidad que cantidad

Reservas de última hora a precios altos y compras en los barrios marcan el impacto turístico del Tour de Francia en Barcelona

La primera valoración de alojamientos y comercios apunta a un visitante de mayor poder adquisitivo al habitual, sin un aumento significativo en el número de turistas

CONTEXTO | Collboni asegura que el Tour es el acontecimiento “más importante” que ha vivido Barcelona desde los Juegos Olímpicos del 92

Presentación oficial de los equipos del Tour de Francia en Barcelona, el pasado jueves 2 de julio.

Presentación oficial de los equipos del Tour de Francia en Barcelona, el pasado jueves 2 de julio. / MANU MITRU / EPC

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Edu Gil

Barcelona
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El Grand Départ del Tour de Francia ya forma parte de la historia deportiva de Barcelona y, mientras el pelotón ya se encuentra en Francia, la ciudad empieza a hacer balance del impacto que ha dejado el mayor acontecimiento ciclista del mundo. El ayuntamiento todavía está recopilando datos y no prevé hacer públicos los resultados económicos hasta disponer de todas las cifras, pero las primeras valoraciones que llegan desde el sector turístico y comercial dibujan un balance positivo.

Lejos de provocar un aluvión de visitantes, el Tour ha servido para atraer un perfil de turista con mayor capacidad de gasto y reforzar la imagen internacional de Barcelona como sede de grandes acontecimientos. "El Grand Départ no ha comportado un aumento del volumen de turistas, pero sí una mejora clara de su perfil", resume Manuel Baena, del Gremi d'Hotels de Barcelona.

Según explica la patronal hotelera, los establecimientos no han detectado un incremento de las reservas respecto a un fin de semana habitual de julio —en algunos casos, incluso han estado ligeramente por debajo—, aunque sí han registrado una "evolución positiva de los precios". Además, una parte importante de la demanda se ha concentrado en los días previos al evento, confirmando una tendencia que el sector observa desde hace tiempo: las reservas de última hora continúan ganando peso. Para el Gremi d'Hotels, este comportamiento encaja con la estrategia que desde hace años persigue el destino Barcelona: priorizar un turismo de mayor calidad y con un retorno económico superior, más que aumentar el número de visitantes.

En una línea similar se expresa la directora general de Apartur, Marian Muro, quien considera que el Tour ha vuelto a situar a Barcelona "en el escaparate internacional". "Este tipo de acontecimientos no solo generan una elevada ocupación durante los días del evento, sino que refuerzan el posicionamiento de la ciudad como destino capaz de acoger grandes citas deportivas y culturales", señala. La asociación estima que los apartamentos turísticos han registrado una ocupación del 80% durante el fin de semana del Tour. A la espera de conocer las cifras definitivas de este tipo de alojamientos, el dato queda por debajo del registrado durante la reciente visita del Papa, cuando la ocupación alcanzó el 97%, aunque aquellas fechas concentraban además el impacto de la Fórmula 1 y el festival Primavera Sound.

Un impacto más repartido

También el comercio hace una lectura favorable de estos días. El presidente de la Fundació Barcelona Comerç, Pròsper Puig, destaca que el principal éxito del Tour ha sido su capacidad de repartir la actividad por distintos barrios de la ciudad, evitando las grandes concentraciones de público que generó la visita de León XIV hace apenas tres semanas. "La ciudad se ha visto llena en muchos barrios a la vez", resume Puig, que pone como ejemplo zonas como el Poble-sec o el entorno de la Sagrada Família, donde los comerciantes le trasladan una valoración positiva del fin de semana.

El dirigente comercial considera que precisamente esa descentralización ha permitido proyectar una imagen diferente de Barcelona y distribuir mejor la actividad económica. "Con el Papa todo estaba mucho más concentrado; el Tour ha repartido mucho más la gente por la ciudad", explica. No obstante, admite que el calor y el propio perfil del aficionado al ciclismo limitaron en parte el consumo. Muchos espectadores acudieron preparados para seguir la carrera y permanecieron en las calles únicamente hasta el paso de los corredores, sin dedicar demasiado tiempo a realizar compras.

Puig también lamenta que dos acontecimientos multitudinarios como la visita papal y la salida del Tour se hayan celebrado tan juntas, aunque considera que, más allá de este aspecto, el balance es claramente favorable.

Sin incidentes y con el foco puesto en el legado

Uno de los aspectos que el sector valora con más satisfacción es la ausencia de incidentes relevantes durante todo el dispositivo organizativo. "No ha habido ninguna incidencia importante y eso también es muy positivo", subraya Puig, que lamenta en cambio el apagón lumínico durante la Vuelta a España 2023. Considera que esta vez Barcelona sí ha demostrado su capacidad para organizar acontecimientos internacionales de gran formato.

Las expectativas sobre el estudio municipal del impacto económico del Grand Départ son elevadas, porque el listón está alto. En Bilbao, la salida del Tour en 2023 dejó un retorno estimado de 103 millones de euros y el sector confía en que Barcelona pueda superar esa cifra gracias a su mayor capacidad turística y a la proyección internacional de la ciudad. En cualquier caso, la fotografía que deja el primer balance es la de una Barcelona que no ha necesitado atraer más turistas para sacar rendimiento al evento. Según coinciden hoteles y comercio, los grandes acontecimientos pueden ser una oportunidad económica sin generar grandes masificaciones en la ciudad.

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