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Presión turística

Los vecinos del Turó de la Rovira reciben con escepticismo la primera reunión para combatir la masificación en la zona

El ayuntamiento ha puesto en marcha un grupo de trabajo con vecinos para estudiar medidas para hacer frente al incivismo en la zona

Contexto | Resurge el malestar en el Turó de la Rovira por los botellones y los saltos a la valla: "Todos los días se cuelan"

Turó de la Rovira

Turó de la Rovira / Manu Mitru / EPC

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Gisela Macedo

Gisela Macedo

Barcelona
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Los vecinos del entorno del Turó de la Rovira llevan años conviviendo con botellones, ruido, suciedad y turistas que incluso llegan a saltar la valla cuando el recinto ya ha cerrado para seguir viendo el atardecer sobre Barcelona. La masificación de este mirador, conocido popularmente como los búnkers del Carmel, ha llevado al Ayuntamiento de Barcelona a crear una mesa de trabajo en la que, dos veces al año, participarán representantes municipales y entidades vecinales para acordar nuevas medidas y restricciones para tratar de reducir las molestias que desde hace años denuncian los residentes.

Ha sido este lunes, 6 de julio, cuando el consistorio ha confirmado oficialmente que ya está constituido, bajo el nombre de Grup d'Impuls i Seguiment del Turó de la Rovira. La primera reunión ha tenido lugar esta tarde y se han presentado diversas propuestas, entre las que figuran reforzar la presencia de la Guardia Urbana; aumentar los equipos de limpieza; contar con presencia de mediadores que se encarguen de prevenir e intervenir ante conductas incívicas; instalar sensores para contar el número de visitantes o reforestar el entorno para dificultar que se formen botellones en los alrededores.

Los vecinos exigen firmeza

Aún y así, los vecinos todavía se muestran escépticos. Consideran que las medidas adoptadas hasta ahora no han sido suficientes y reclaman actuaciones más contundentes. David Mir, miembro del Consell Veïnal del Turó de la Rovira, teme que las futuras actuaciones que se pongan en marcha sean "más de lo mismo" y, a su parecer, "inefectivas". "Hay una falta de actuación policial y se les tiene que retirar el alcohol a los visitantes", insiste.

En declaraciones a este diario, Mir también afirma que una de las propuestas de la asociación de vecinos es que se prohíba la entrada a todo aquel que no esté empadronado en Barcelona, y que únicamente puedan pasar los visitantes que hayan adquirido una entrada del Museu d'Història de Barcelona (MUHBA), ya que, recuerda, este es un espacio patrimonial donde se conservan los restos de una batería antiaérea construida durante la Guerra Civil. No obstante, el vecino lamenta que esta petición no figuraba en el orden del día de este primer encuentro.

Igualmente, el pleno del ayuntamiento sí aprobó el pasado mes de mayo regular de alguna forma el acceso a la zona, a propuesta de ERC. Tras la constitución de este grupo de trabajo este lunes, la portavoz republicana Elisenda Alamany ha subrayado, en una publicación en X, que "hay que encontrar una solución ya, antes de acabar el mandato, para regular el acceso", y ha añadido: "Ya no se puede alargar más y hay que cumplir".

"No queremos replicar un Park Güell"

Los conflictos en el Turó de la Rovira vienen de lejos. Desde hace una década aproximadamente, el lugar ha ido ganando cada vez más popularidad, especialmente a través de las redes sociales. El propio consistorio reacondicionó el espacio y lo promocionó en un intento de descentralizar el turismo y animar a los turistas a que salieran del centro. Al final, el mirador ha terminado masificándose y convirtiéndose en un dolor de cabeza constante para los vecinos, especialmente cuando llega el buen tiempo y la temporada alta de turistas. "No queremos replicar un Park Güell aquí arriba", asevera Mir.

Tanto fue así que, desde mayo de 2023, la Guardia Urbana desaloja el recinto cada tarde al finalizar el horario de apertura y procede a su cierre. Aun así, muchos jóvenes saltan la valla o se quedan en los alrededores para contemplar la puesta de sol, a menudo acompañando el momento de bebidas alcohólicas, por lo que hay noches en las que los grupos terminan haciendo botellón en esta zona. Un problema que, según denuncian los vecinos, se repite prácticamente a diario.

Barcelona 02/05/2023 Barcelona Primer dia de cierre del Turo de la Rovira. AUTOR: JORDI OTIX

La Guardia Urbana cierra la zona del mirador del Turó de la Rovira. / JORDI OTIX / EPC

Propuestas iniciales

El nuevo grupo de seguimiento estará presidido por la concejala del distrito de Horta-Guinardó, Sara Belbeida, y contará con representantes de los grupos municipales, distintas áreas del Ayuntamiento, la Guardia Urbana, el Consorcio de Turismo de Barcelona, el Museu d'Història de Barcelona (MUHBA), el Institut de Cultura de Barcelona, Foment de Ciutat y entidades vecinales y sociales de los barrios del Carmel y Can Baró.

Según explica el ayuntamiento, el objetivo es "buscar y encontrar soluciones consensuadas y participadas a los problemas que ha generado la popularidad de este lugar emblemático e histórico" y avanzar hacia "una gestión más ordenada, sostenible y consensuada, preservando los valores patrimoniales del espacio y mejorando la convivencia en los barrios de su entorno".

El grupo se reunirá al menos una vez cada seis meses y participará en la definición y el seguimiento de un Plan de Acción para el Turó de la Rovira. También supervisará las medidas de protección y convivencia, impulsará estudios sobre el espacio y podrá crear grupos de trabajo específicos.

Ahora mismo, sobre la mesa hay un paquete de actuaciones a corto, medio y largo plazo, según ha apuntado el consistorio. Entre las más inmediatas figuran garantizar el correcto cierre del recinto, señalizar los accesos periféricos para desincentivar conductas incívicas, mantener el ámbito patrimonial del MUHBA, redactar el proyecto técnico de renaturalización del entorno y contar con sensores de recuento de visitantes.

El ayuntamiento también plantea reforzar el dispositivo de la Guardia Urbana para garantizar el cierre del recinto y reducir las molestias al vecindario. También prevé ampliar los equipos de limpieza y mantenimiento, con especial atención a la eliminación de grafitis, reactivar el servicio de agentes cívicos e iniciar un Servicio de Gestión de Conflictos con mediadores para reforzar la información, la mediación y la prevención de conductas incívicas.

Además, el ayuntamiento ha informado de que compartirá con el nuevo grupo los resultados de los estudios que ya están en marcha sobre el perfil y el número de visitantes y creará una secretaría técnica específica para coordinar la gestión operativa y el seguimiento del Turó de la Rovira.

Otra de las actuaciones previstas es la instalación de cámaras de videovigilancia. El ayuntamiento ya dispone del informe de viabilidad técnica y está a la espera de que la Comisión de Control de Dispositivos de Videovigilancia de Catalunya dé el visto bueno definitivo, un trámite imprescindible antes de instalarlas. Según el consistorio, servirán para reforzar la seguridad en un espacio con gran afluencia de visitantes y facilitar el seguimiento de incidencias respetando la protección del entorno y los derechos de la ciudadanía.