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Urbanismo

La desaparecida iglesia de Santa Marta y las tres barcelonas sepultadas bajo las obras que alumbraron la Via Laietana

La Facultat Antoni Gaudí aborda el caso del templo, erigido a partir cde 1734 y demolido en 1911 para la apertura de la calle que conectó el Eixample con el mar

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La Iglesia de Santa Marta, a la derecha, antes de ser demolida en 1911 por la creación de la Via Laietana.

La Iglesia de Santa Marta, a la derecha, antes de ser demolida en 1911 por la creación de la Via Laietana. / El Periódico

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Toni Sust

Toni Sust

Barcelona
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La Barcelona que ya no existe son todas las barcelonas que han ido cayendo para que la ciudad creciera y evolucionara. Es algo que sucedió, sucede y sucederá, y que ha dejado atrás una ciudad desconocida para muchos de sus habitantes posteriores, aunque no para todos. Una de las personas que conoce bien esa Barcelona antigua es Julia Beltrán de Heredia, profesora de Arqueología Cristiana de la Facultat Antoni Gaudí de Historia de la Iglesia, Arqueología y Artes Cristianas del Ateneu Sant Pacià.

Beltrán, también exconservadora jefa del Museu d’Història de Barcelona, coordinó la XI Jornada sobre basílicas que la Facultat Antoni Gaudí celebró los días 21 y 22 de mayo, centradas en uno de los tantos inmuebles que desaparecieron empezado el siglo XX, a causa de la creación de una calle más que relevante de la cidad. La jornada llevó por título ‘La desaparecida iglesia de Santa Marta y los efectos de la construcción de Via Laietana, al descubierto’.

Interior de la iglesia que fue demolida en 1911.

Interior de la iglesia de Santa Marta, demolida en 1911. / El Periódico

Dos demoliciones

La iglesia de Santa Marta se encontraba en la esquina de la calle de la Riera de Sant Joan con la de la Avellana, dos vías también desaparecidas, en el espacio que hay ahora entre la calle de la Tapineria, la Via Laietana y la avenida de la Catedral. El lugar se corresponde con el edificio Zurich, situado frente a la sede de Foment, al otro lado de Laietana, y erigido en 1955. Ese fue el emplazamiento de la segunda iglesia de Santa Marta y del segundo hospital del mismo nombre. Porque si la iglesia desapareció en 1911 por las demoliciones que propició la creación de la Via Laietana y la reorganización de toda esa parte de Ciutat Vella, el primer Hospital de Santa Marta y su iglesia anexa, que databan del siglo XIV, ya desaparecieron a causa de otra reforma urbanística de gran entidad: la demolición del barrio de la Ribera para la construcción de la Ciutadella, que se prolongó de 1716 a 1725.

El primer hospital, el Hospital d’en Desvilar o de la Almoina, estaba situado cerca del Rec Comtal y del Convent de Santa Clara, y era conocido por el nombre de quien aportó los recursos necesarios al Consell de Cent para que se erigiera: Pere Desvilar. El hospital atendía a peregrinos y pobres, dándoles alimentos y cobijo, más o menos lo que hoy hace el Hospital de Campaña de Santa Anna. El punto de partida del centro hospitalario fue 1308, cuando Desvilar entregó al Consell de Cent unas viviendas en las que edificarlo. Explica Julia Beltrán que en 1734, cuando la primera iglesia y el primer hospital llevaban casi dos décadas desaparecidos, ‘víctimas’ de la Ciutadella, el Ayuntamiento de Barcelona colocó la primera piedra de la nueva iglesia de Santa Marta, en Riera de Sant Joan con avellana, en terrenos del Marqués de Sentmenat. Esta segunda iglesa es la que centró la jornada de la Facultat Antoni Gaudí.

La topografía de Barcelona

“La importancia de Santa Marta no es tanto por el edificio. En sí mismo era modesto, una hospital más bien pequeño. Lo relevante es poner de relieve el patrimonio perdido, la tipografía de la ciudad, las excavaciones. Poner en conocimiento cosas que se han perdido, que configuraban la ciudad antigua. Y que seguramente mucha gente no conoce”, argumenta Beltrán. La iglesia, de estilo barroco, tenía una sola nave y una fachada que sobrevivió a la demolición de 1911, que fue desmontada piedra a piedra -como sucedió con otros inmuebles afectados por la reforma- y trasladada al Recinto Modernista de Sant Pau.

La planta de la iglesia, identificable cuando se construyó el edificio Zurich, entre 1954 y 1955. Al otro lado de Laietana, la sede de Foment.

La planta de la iglesia, identificable cuando se construyó el edificio Zurich, entre 1954 y 1955. Al otro lado de Laietana, la sede de Foment. / MUHBA

Debajo de lo que hoy es Laietana con avenida de la Catedral se encuentran restos de hasta tres barcelonas. La profesora Beltrán explica cómo las obras de construcción del edificio Hispania-Zurich, en 1955, dejaron al descubierto que además de albergar la iglesia de Santa Marta, en ese punto hay restos de por lo menos dos etapas importantes. “Se encontró una domus romana (una vivienda asociada a un cierto nivel económico) del siglo II o III, con una superficie de 400 metros cuadrados, un patio central y habitaciones en los lados. Seguramente era mayor. Estaba fuera de la ciudad amurallada, pero muy cerca”.

La imagen de la iglesia, en amarillo, y entierros de la necropolis, en marrón.

La imagen de la iglesia, en amarillo, y entierros de la necropolis, en marrón. / Julia Beltrán de Heredia.

Después hubo una necrópolis cristiana que al parecer se utilizó principalmente del siglo V al VIII. “Se encontraron 45 entierros, pero seguro que hubo muchas más”, añade. Y se halló una lauda sepulcral cristiana, “una señalización de un entierro con un mosaico que se colocaba sobre el difunto. Y este debía corresponder a un personaje importante. Se ha especulado con que fuera un eclesiástico”.

Barcelona 02/07/2026 Interior de la Iglesia de Santa Marta antes de ser derribada. ?Església de Santa Marta' negativo en blanco y negro sobre vidrio 13x18

A la izquierda la lauda sepulcral cristiana del siglo V, y a la derecha, el mosaico de la domus, más antiguo, del siglo II o III. / MUHBA

Los Quarterons, la ciudad antigua

Dice Beltrán que no se puede afirmar que la reforma generada por la creación de Laietana fuera tan amplia como la remodelación que la capital catalana vivió en el contexto de la organización de los JJOO de 1992, porque esta última afectó a partes de toda la ciudad, supuso una gran transformación del frente marítimo, entre muchos otros aspectos. Lo que no oculta, prosigue, el efecto que tuvo construir Laietana: más de 270 edificios, que sumaban 1.500 viviendas, y unas 50 calles en total, desaparecieron. “Es un impacto importante, pero cuadra con esa idea, la de la evolución de la topografía de la ciudad”. Para comparar, la construcción de la Ciutadella supuso la destrucción de 38 calles y más de 1.000 viviendas de la Ribera.

Otro de los elementos clave de la jornada de la Facultat Antoni Gaudí fueron los Quarterons de Miquel Garriga i Roca, arquitecto municipal de la ciudad. Son 120 planos de 1860. Estrictamente un ‘quarteró’ es una cuarta parte de algo pero aquí habia 120 partes. “Es la Barcelona entre murallas que las está derribando, y que está a punto de hacer una remodelación interior. Garriga lo hace para tener una base con la que planificar la apertura de nuevas calles, en busca de medidas higiénicas”, precisa Santi Barjau, ténico del Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona.

Interior de la Iglesia de Santa Marta antes de ser derribada o 'Església de Santa Marta' negativo en blanco y negro sobre vidrio 13x18. Ajuntament de Barcelona

Quarteró de la iglesia de Santa Marta. / Ajuntament de Barcelona / EPC

“Es uno de los grandes documentos cartográficos de Europa. Se hizo con brigadas que tomaban medidas. En el caso de los edificios públicos hay planos de detalle de las plantas. Van bien para documentar edificios religiosos desaparecidos, por ejemplo en el contexto de la Setmana Tràgica y la Guerra Civil”, prosigue Barjau.

Recreación digital

El trabajo dirigido por Garriga Roca -que como arquitecto diseñó el primer Liceu, devorado por el fuego, y que planificó parte del Eixample en un proyecto no contemplado-, cristalizó en un “plano de síntesis” de la ciudad, con una escala 1:2.500. Los 120 mapas, hecho a tinta, son de escala 1:250 y los de detalle de edificios públicos, 1:100, aunque no se consevan todos. Los Quarterons sirven, así, para comparar la Barcelona de antes con la actual. Y para facilitarlo, en colaboración con técnicos informáticos y con su propio personal, el Arxiu Históric de la Ciutat de Barcelona los digitalizó, lo que permite hacer esa comparación: Barcelona, darrera mirada.

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