Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Cruzar un océano por el Tour

"Venimos de México porque preferimos el Tour al Mundial": el evento ciclista atrae a Barcelona a turistas de todo el mundo

Los aficionados explican a EL PERIÓDICO sus periplos hasta la capital catalana para teñir de amarillo un evento de dimensión internacional

DIRECTO | Afectaciones al tráfico por el Tour de Francia 2026 en Barcelona: calles cortadas y última hora de las incidencias a la movilidad

Eduardo chalico y Emilio Romo, mexicanos que han visitado Barcelona para ver el Tour de Francia.

Eduardo chalico y Emilio Romo, mexicanos que han visitado Barcelona para ver el Tour de Francia. / Zowy Voeten / EPC

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Edu Gil

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Horas antes de arrancar presentación oficial del Tour de Francia 2026, Barcelona ya respiraba ambiente de gran cita. Desde primera hora de la tarde de este jueves, decenas de aficionados ocupaban las inmediaciones del Hospital de Sant Pau y la calle Cartagena, donde esperaban el paso de los equipos con bolígrafos, maillots y gorras preparados para conseguir una firma o una fotografía de sus

Y para algunos el viaje ha supuesto cruzar un océano. Es el caso de Eduardo Chalico y Emilio Romo, dos amigos mexicanos de 22 y 23 años que han viajado hasta Barcelona únicamente para vivir el inicio del Tour. Ambos montan habitualmente en bicicleta en México y siguen la carrera desde niños. Para ellos, ninguna otra competición deportiva se compara con la ronda francesa. "Venimos de México porque preferimos el Tour al Mundial. No competimos, pero la bicicleta es nuestra pasión y queríamos vivir esto al menos una vez", aseguran.

Con las vallas ya instaladas y el dispositivo prácticamente listo, la espera se ha convertido en un espectáculo en sí mismo. Familias enteras, grupos de amigos y aficionados llegados de diferentes países comparten espacio bajo el calor de julio mientras observan cada vehículo oficial que pasa con la esperanza de que, detrás, aparezca algún ciclista.

Los más impacientes han sido, precisamente, los más pequeños. Cada vez que un corredor cruzaba la zona, se escuchaban gritos de "please, please" mientras levantaban libretas, pancartas o bolígrafos en busca de una firma. Algunos continuaban su camino sin detenerse, pero otros sí frenaban durante unos segundos. Instantes que bastaban para desatar la euforia entre los niños y confirmar a muchos padres que la espera, el viaje y las altas temperaturas han merecido la pena.

Es el caso de la familia Ramírez Sanz, llegada desde Ulldecona (Montsià). Los más pequeños han estado toda la mañana coleccionando autógrafos de corredores que, en muchos casos, ni siquiera conocen. "Luego lo enseñarán en clase con toda la ilusión", comentaban los abuelos entre risas, mientras los niños mostraban orgullosos una libreta cada vez más llena de firmas.

Pierina Reyes y Gisella Bustamante, ecuatorianas en Barcelona para ver el Tour.

Pierina Reyes y Gisella Bustamante, ecuatorianas en Barcelona para ver el Tour. / Zowy Voeten / EPC

Vacaciones organizadas alrededor del Tour

Muy cerca de ellos esperaba otra familia llegada desde Extremadura, la familia López. El hijo menor compite en categoría júnior y es uno de los mejores ciclistas de su localidad. Su padre explica que este año las vacaciones familiares tenían una única condición: que coincidieran con el inicio del Tour en Barcelona. "Para él esto es un sueño. Poder ver de cerca a los corredores que sigue durante todo el año no tiene precio", resumía mientras observaba el desfile de vehículos de los equipos.

La escena se ha repetido una y otra vez a lo largo de la calle Cartagena. Bastaba con preguntar de dónde viene cada aficionado para comprobar el alcance internacional del evento. California, México, Holanda, Hungría, Austria, Brasil o Portugal han aparecido en apenas unos minutos de conversación, reflejando cómo la salida del Tour ha convertido Barcelona en un punto de encuentro para seguidores llegados de todo el mundo.

Entre ellos se encuentran Numa y Henrique, un matrimonio brasileño llegado desde el estado de Minas Gerais. Aunque llevan años siguiendo el Tour por televisión, nunca habían podido vivirlo en directo. "Mi marido es ciclista y gracias a él yo también me he aficionado. Como este año empezaba en Barcelona, no queríamos perder la oportunidad. Además hemos aprovechado para conocer la ciudad, que nos parece maravillosa", explicaba ella.

"Nunca imaginé ver una salida desde mi ciudad"

Entre tanto visitante también había vecinos de Barcelona que viven el momento como un acontecimiento histórico. Jordi Carbonell, aficionado al ciclismo desde niño, esperaba tranquilamente la llegada de los corredores. Recordaba haber seguido cada edición del Tour junto a su padre desde que tiene memoria, pero nunca imaginó que algún día presenciaría una gran Salida en su propia ciudad. "Pensaba que tarde o temprano el Tour pasaría por Barcelona, pero nunca imaginé que saldría desde aquí. Es un orgullo", afirmaba a este diario.

Alejandro y Arianna, voluntarios durante la presentación del Tour de Francia en Barcelona.

Alejandro y Arianna, voluntarios durante la presentación del Tour de Francia en Barcelona. / Zowy Voeten / EPC

La ciudad se viste de amarillo

Bajando por la avenida Gaudí, el montaje se extendía hasta los pies de la Sagrada Família. Decenas de voluntarios repartían gratuitamente gorras oficiales del Tour y abanicos de cartón para aliviar el calor entre un público que ya buscaba los mejores lugares desde los que seguir la presentación de los equipos.

El ambiente también se trasladaba a las terrazas de los bares, donde abundan las camisetas amarillas y los maillots de diferentes equipos. Allí descansaba la familia Lacerda, llegada desde Lisboa con sus dos hijos pequeños, ambos aficionados al ciclismo.

"Es la primera vez que venimos a Barcelona y también la primera que vemos el Tour en directo. Creemos que son las mejores vacaciones que podíamos hacer. Estaremos en la salida y después aprovecharemos para visitar Tarragona", comentaba el padre.

Con la presentación de los equipos a punto de comenzar, Barcelona ya ha demostrado que el Tour de Francia trasciende el deporte. Antes incluso de que los corredores suban al escenario, la ciudad se ha convertido en un punto de encuentro donde conviven idiomas, banderas y generaciones distintas unidas por una misma espera: ver pasar, aunque solo sea durante unos segundos, a los mejores ciclistas del mundo.

Suscríbete para seguir leyendo