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Incrementar autosuficiencia

Una nueva potabilizadora permitirá a Sabadell abastecer con agua propia a casi 7.000 familias

La planta de la Serra d’en Camaró incorpora a la red agua freática del Ripoll, el Parc Catalunya y la mina Marí Vinyals, y reducirá la dependencia del sistema Ter-Llobregat

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Nueva potabilizadora de agua en Sabadell

Nueva potabilizadora de agua en Sabadell / ACN / Albert Segura

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Clàudia Mas

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Sabadell
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Lo que en el siglo XIX se estrenó como un depósito de agua procedente de la Mina de Terrassa este 1 de julio se ha convertido en la primera potabilizadora de agua de Sabadell. La instalación, situada en la Serra d’en Camaró, al lado del 'Club Tennis', inicia una nueva etapa en la gestión hídrica de la ciudad: tratar agua del subsuelo sabadellense para incorporarla al consumo doméstico.

La planta permitirá recuperar hasta un hectómetro cúbico de agua freática al año. Es decir, 1.000 millones de litros, el equivalente al consumo anual de unas 6.800 familias y alrededor del 10% del consumo total de la ciudad. El agua procederá de los pozos y minas del río Ripoll, del Parc Catalunya y de la mina Marí Vinyals, recursos que hasta ahora se utilizaban principalmente para el riego de zonas verdes y el mantenimiento del lago del Parc Catalunya.

Tras pasar por la nueva estación de tratamiento, esta agua podrá incorporarse a la red de abastecimiento con todas las garantías sanitarias. La instalación tiene una capacidad de tratamiento de 97,5 metros cúbicos por hora. Una vez potabilizada, el agua será impulsada hasta el depósito de Can Llong, donde se mezclará con la suministrada por Aigües Ter-Llobregat (ATL) antes de llegar a los hogares.

La alcaldesa de Sabadell, Marta Farrés, ha defendido que la puesta en marcha de la planta supone “un nuevo paso” para reforzar la autonomía hídrica de la ciudad. “Esta infraestructura nos hace más autosuficientes, más resilientes y más preparados ante el cambio climático y las sequías”, ha afirmado. Farrés ha subrayado que Sabadell lleva años apostando por un modelo que combina recursos externos con agua propia, regenerada y freática. En este sentido saca pecho de que es una "una de las ciudades líderes del Estado en utilitzar tanto agua regeranada como frática".

La entrada en funcionamiento de la planta no comportará cambios perceptibles para los vecinos. “El ciudadano no notará de dónde viene el agua. Llegará a las casas con los mismos estándares de calidad”, aseguró la alcaldesa. El cambio, según el Ayuntamiento y Aigües Sabadell, estará en la capacidad del municipio para afrontar futuros episodios de sequía con una red más diversificada y menos dependiente.

Por su parte, el presidente de Aigües Sabadell, Enric Blasco, ha destacado el valor histórico de la instalación. Ha recordado que el depósite nació "para importar agua de fuera del territorio, almacenará por primera vez agua hecha en Sabadell”, ha explicado.

La nueva estación incorpora sistemas de filtración, carbón activo y ósmosis inversa para garantizar la calidad del agua. La actuación ha incluido también obras de conexión y canalización, entre ellas una conducción de unos dos kilómetros para transportar el agua hasta la planta. Blasco defendió que se trata de una pieza clave dentro de un modelo que busca “ganar autonomía” en la gestión del agua.

Casi un millón de euros

La inversión supera los 965.000 euros, de los que 500.000 han sido financiados mediante una subvención de la Agència Catalana de l’Aigua. Su director, Josep Lluís Armenter, ha defendido Sabadell como “un ejemplo de esfuerzo en la resiliencia del ciclo del agua” y remarcó que la ciudad ya fue pionera en el uso de agua regenerada. Según Armenter, la nueva planta permite aprovechar “agua de proximidad” y avanzar hacia un modelo “híbrido y diversificado”.

Sabadell dispone desde hace años de una red de agua regenerada vinculada a la planta de Sant Pau de Riu-sec, con más de 30 kilómetros de canalizaciones y cerca de 200 usuarios. En zonas como Riu-sec y Can Gambús, parte del consumo comercial ya se cubre con este recurso. Con la nueva potabilizadora, la ciudad suma una segunda vía de aprovechamiento: además de reutilizar agua depurada, incorpora agua freática del subsuelo a la red de consumo.

La previsión municipal es que la combinación de agua regenerada y agua freática permita reducir hasta un 20% la dependencia de recursos externos. La mitad correspondería al agua regenerada y la otra mitad a la freática potabilizada. Esta menor dependencia del sistema Ter-Llobregat también puede ayudar a contener el impacto de futuras subidas del precio del agua comprada a la red externa, aunque no se traducirá necesariamente en una rebaja inmediata de la factura.

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