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En vistas a abrir en 2034

Barcelona empezará en 2027 las obras para concentrar su archivo municipal en Can Batlló con una inversión de 98 millones

El alcalde Collboni ha garantizado el traslado tras quedar congelado hace 8 años por falta de presupuesto

Casi 50.000 documentos históricos de Barcelona al alcance de un clic

Rueda de prensa del alcalde Jaume Collboni sobre el traslado del Archivo Municipal a Can Batlló.

Rueda de prensa del alcalde Jaume Collboni sobre el traslado del Archivo Municipal a Can Batlló. / Ayuntamiento de Barcelona

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Alma Rodelgo

Barcelona
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El Ayuntamiento de Barcelona empezará las obras del nuevo Archivo Municipal de la ciudad en Can Batlló el primer trimestre de 2027. El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha explicado este 1 de julio que se trata de un proyecto histórico que se presentó inicialmente hace 8 años, pero que quedó congelado por falta de presupuesto. Ahora, con un compromiso financiero sobre la mesa, el consistorio “lo amplía” y prevé invertir un total de 98,1 millones de euros para transformar el recinto de Can Batlló, en el distrito de Sants-Montjuïc. De hecho, el alcalde de Barcelona ha remarcado que, pese a los obstáculos en el camino hasta acometer las actuaciones, en esta ocasión “haremos que pase”.

Acompañado de la concejala de Sants-Montjuïc, Raquel Gil, y la nueva archivera jefa del Ayuntamiento, Ana Pazos, el alcalde ha subrayado el cambio de escala que experimenta el proyecto, afirmando que con este impulso institucional "el archivo es un gran tesoro de la ciudad que ampliaremos con un gran equipamiento cultural abierto a todo el mundo".

La voluntad municipal es que durante este 2026 se completen todos los trámites administrativos y el papeleo necesario para que las obras arranquen oficialmente el primer trimestre de 2027. La apertura al público está prevista para el primer trimestre del año 2034, un prolongado plazo que se explica por la monumentalidad de la obra y la gran complejidad técnica que supondrá trasladar millones de documentos históricos.

En la rueda de prensa se ha detallado que el archivo actual está repartido en 23 lugares de la ciudad. Este sistema disperso provoca problemas de espacio y falta de accesibilidad física en las instalaciones. Concentrarlo todo en Can Batlló permitirá reunir más de 70 kilómetros de documentos históricos en un solo punto, facilitando la consulta ciudadana y el trabajo de sus profesionales. Además, el traslado liberará los locales actuales, que se usarán para ampliar equipamientos de barrio o construir unas cincuenta viviendas públicas.

Un modelo originado en 1917

Esta reorganización documental permitirá dejar atrás un modelo fragmentado cuyo origen se remonta al año 1917. Los depósitos actuales sufren de obsolescencia técnica y se encuentran casi al límite de su espacio, llegando al 90% y en muchos casos al 100% de saturación. El traslado supondrá liberar unos 17.000 metros cuadrados en los distritos, lo que permitirá reubicar servicios esenciales y destinar suelo ya definido en zonas como Ciutat Vella o Poblenou para levantar la cincuentena de viviendas dotacionales de alquiler público previstas.

La centralización de los fondos asegurará la preservación de doce siglos de documentación continuada, reuniendo piezas históricas que van desde el año 885 hasta la actualidad. La unificación mejorará de forma directa las condiciones laborales para los más de 100 profesionales del servicio y permitirá responder con mayor agilidad a las cerca de 44.000 consultas anuales que se atienden hoy en día. Asimismo, el proyecto promoverá la colaboración activa con el tejido asociativo y educativo local, como escuelas, ateneos y centros de investigación, sumando además una clara vocación de internacionalización cultural.

El nuevo equipamiento se instalará en el Bloque 8, la nave central y más grande de Can Batlló. Se trata de un edificio del año 1878 declarado Bien Cultural de Interés Local (BCIL) que encarna el pasado industrial de la ciudad. Con esta intervención, el archivo dejará atrás la concepción tradicional de depósito documental cerrado para ser un centro cultural vivo con actividades, exposiciones y un auditorio, permeable y abierto a la ciudadanía.

División de la nave en dos mitades

El diseño arquitectónico final, desarrollado por la Unión Temporal de Empresas (UTE) integrada por estudios locales de arquitectura, amplía la propuesta original de 2018 sumando 5.000 metros cuadrados de techo. El complejo alcanzará los 30.650 metros cuadrados construidos sobre una planta base de 9.000 metros cuadrados, un crecimiento que se logrará mediante la excavación de un sótano y la edificación del volumen que conectará los bloques 8 y 15. La propuesta plantea también un gran espacio público central de 1.900 metros cuadrados concebido como una ágora diáfana con cuatro accesos perimetrales.

Desde esta ágora central, una escalera circular monumental comunicará de forma directa con los espacios de consulta situados en la primera planta del centro. Toda la reforma se ha proyectado priorizando espacios amplios y con iluminación natural para usuarios y trabajadores, combinando medidas pasivas con fuentes de energía renovables. El sistema energético incorporará placas fotovoltaicas y un circuito de geotermia que aprovechará los pozos de agua freática preexistentes de la fábrica, los cuales cuentan con más de 150 años de historia.

La transformación cultural de la nave de la antigua fábrica textil integrará aulas didácticas, salas de exposiciones, cafetería, tienda y un auditorio con capacidad para más de 200 personas. El desarrollo de la obra permitirá eliminar el efecto frontera que hoy genera el edificio industrial en el barrio. Además de consolidar la nave de 1878, se restaurarán elementos patrimoniales como la chimenea grande, la torre del depósito de agua y el muro de valla. Por último, se mantendrá la cesión de 762,10 metros cuadrados situados en la esquina frente al bloque 2, asegurando la continuidad de la gestión vecinal a cargo de la Associació Espai Comunitari i Veïnal.

El proyecto arquitectónico plantea una reforma inteligente que dividirá la gran nave en dos mitades. La mitad histórica se restaurará tal como era originalmente, respetando escrupulosamente los elementos originales como la fachada, las cubiertas y la estructura de hierro. En canvio, la mitad moderna se transformará en un bloque de seis plantas hacia arriba totalmente preparado para acoger los depósitos documentales. Esta intervención en la nave central se suma a la transformación global de la zona de Can Batlló, donde recientemente han comenzado las obras del Instituto Escuela Cal Maiol y donde ya se ha abierto la Escuela de Medios Audiovisuales (EMAV), el nuevo parque urbano y el Bloc4BCN destinado al cooperativismo. El nuevo archivo, según Collboni, es “la memoria de la ciudad, no solo institucional, sino de la ciudadanía y popular”, ha zanjado el edil.

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