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Altas temperaturas y salud

La soledad, la vejez y las condiciones de vida llevan a que más mujeres que hombres mueran por calor en Barcelona

La Agència de Salut Pública vislumbra más perfiles vulnerables entre la población femenina que la masculina y añade que este verano puede haber más población débil frente a la canícula tras una mortalidad menos severa por gripe en invierno

El calor mata a más de 3.500 personas en Barcelona en la última década y se ceba con mujeres y ancianos

Mujeres mayores bajo un calor sofocante en Barcelona.

Mujeres mayores bajo un calor sofocante en Barcelona. / Jordi Otix / EPC

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Jordi Ribalaygue

Jordi Ribalaygue

Barcelona
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El calor se ha revelado como una variable más letal para la población femenina de Barcelona que para la masculina en los veranos de la última década. A tenor de los estudios de la Agència de Salut Pública de Barcelona (ASPB), el 12,1% de las muertes de mujeres en la capital entre mayo y septiembre de 2025 se debieron a las altas temperaturas, que causaron el 2,36% de los fallecimientos de hombres registrados durante el mismo periodo en la ciudad. “No es que el calor afecte más a las mujeres por el hecho de ser mujeres, sino que entre las mujeres hay más presencia de perfiles especialmente vulnerables, sobre todo mujeres mayores y mujeres en situación socioeconómica más desfavorecida”, remarca el organismo sanitario.

El ente dependiente de la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Barcelona responde a EL PERIÓDICO que “no se puede explicar por una única causa” por qué se calcula que el tiempo sofocante origina más víctimas femeninas que masculinas. “La interpretación más probable es que hay una combinación de factores”, deduce la ASPB. “El principal seguramente es que, entre las personas de edad avanzada, hay muchas más mujeres -infiere-: tienen una mayor esperanza de vida, y la edad es uno de los factores que más aumenta la vulnerabilidad ante el calor”.

El ente recuerda que “las personas mayores tienen más dificultades para regular la temperatura corporal, pueden tener más enfermedades crónicas, tomar medicación que interfiere con la respuesta al calor y tener más dependencia o aislamiento social”. A ello, añade las condiciones de vida. “En el caso de las mujeres mayores, es más frecuente que vivan solas y también pueden acumular situaciones de más vulnerabilidad económica”, destaca la ASPB. Señala que esas circunstancias “pueden hacer más difícil adaptarse al calor, sobre todo si la vivienda está mal aislada, no está bien adaptada a temperaturas altas o si hay dificultades para asumir el coste de refrigerar el hogar”.

Rasgos de fragilidad

La confluencia de fragilidades frente a la subida de los termómetros que la agencia menciona traza el perfil de las personas más expuestas a peligro cuando el ambiente se hace irrespirable en verano. “El riesgo más elevado observado en mujeres probablemente refleja la suma de diversos factores que a menudo coinciden: edad avanzada, peores condiciones socioeconómicas, soledad, viviendas menos adaptadas y más dificultades para protegerse del calor”, enumera la ASPB.

“También puede haber diferencias fisiológicas en la manera de cómo el cuerpo responde a las temperaturas elevadas”, puntualiza el organismo. Sin embargo, agrega que “los datos apuntan sobre todo a una combinación de factores biológicos, sociales y de condiciones de vida”.

Los indicadores de la ASPB no solo muestran que el calor causa más mortalidad en las mujeres que en los hombres, sino que la tendencia ha tendido a acentuarse, sobre todo en el último año. El órgano aconseja "prudencia" ante los datos: "En algunos años recientes, la tasa estimada en hombres es más baja que en mujeres pero, con los datos disponibles, no podemos afirmar de manera concluyente que la diferencia entre mujeres y hombres esté aumentando de forma clara ni tampoco atribuir este posible cambio a una causa concreta”. Apostilla que “el impacto estimado del calor se mantiene más elevado y más consistente en mujeres que en hombres, pero se tendrá que seguir observando durante los próximos años para ver si esta diferencia se consolida”.

Gripe benigna

En cuanto al pronóstico para este verano, la ASPB contesta que “no se puede anticipar con fiabilidad si este verano la mortalidad atribuible al calor será más alta o más baja” que en los años precedentes. La agencia supedita el balance final a “cuántos días se supera la temperatura de confort, si hay episodios de calor intenso o muy intenso, en cuántos grados se superan estos umbrales y durante cuánto tiempo se mantienen las temperaturas altas”.

A su vez, cita otros condicionantes, “como la mortalidad total del verano, el estado de salud de la población y la capacidad de adaptación de las personas y la ciudad”. La ASPB agrega que "cabe tener presente que la población más vulnerable, que básicamente son las personas mayores más frágiles, varía año a año, por factores como la intensidad y la letalidad de la epidemia de gripe de cada invierno". Sobre ese aspecto, repara en que “la temporada de gripe 2025-2026 ha tenido un pico de incidencia elevado, pero más corto y avanzado, y la mortalidad semanal durante la temporada ha sido menor de la esperada y ligeramente menor que en temporadas anteriores”.

Tras recalcar que rehuye de toda “lectura alarmista”, el órgano público manifiesta que la pasada epidemia más benigna de gripe puede conllevar que “lleguen al verano más personas frágiles que otros años con más mortalidad invernal”. Diagnostica que “es un factor que podría aumentar la vulnerabilidad ante el calor”, por lo que postula que “hay motivos para mantener una prevención activa y estar especialmente atentos a los grupos más vulnerables”.

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