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La alternativa por carretera

El bus se afianza entre estudiantes y turistas que viajan de Barcelona al extranjero: "Nos hemos ahorrado dos noches de hotel"

La gran mezcla de nacionalidades es la tónica en Barcelona Nord, la estación barcelonesa que se ha convertido en 'hub' internacional

CONTEXTO | De Barcelona Nord a Múnich o París: la estación estrena rutas y roza el 50% de conexiones internacionales

Raphaelle Phele está acostumbrada a recorrer largas distancias en autobús durante sus vacaciones.

Raphaelle Phele está acostumbrada a recorrer largas distancias en autobús durante sus vacaciones. / MANU MITRU / EPC

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Glòria Ayuso

Glòria Ayuso

Barcelona
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La mitad de las rutas en autobús que llegan y salen de la estación Barcelona Nord, la de referencia en la ciudad, son internacionales. Lo prueba la gran mezcla de nacionalidades que transitan por la terminal un mediodía de finales de junio. Adelie Anglés ha llegado a Barcelona desde Toulouse. Su viaje ha sido de seis horas. Estará en la capital catalana solo por tres días. Otras veces se decanta por el avión, pero la elección final acostumbra a ser por precio. En el mismo vehículo viaja Malek Cheikh. Va con muchas maletas, que son además muy grandes. "En el autobús es barato llevarlas, en un avión hay que facturar", destaca.

Por su aspecto relajado, es palpable que Keita Abdou y Lauret Daisy vuelven a Nimes después de cinco días de vacaciones en Barcelona. Esperan el autobús, un BlaBlaCar que les ha costado a los dos juntos 80 euros, ir y volver. "Es cómodo y el precio está muy bien", explica Daisy. Aún así, señala que hubiera preferido coger el coche, "pero lo teníamos estropeado".

Estació Barcelona Nord. Entrevistamos a los siguientes viajeros en la Estació del Nord de Barcelona, PERSONA: Lauret daisy en un ambiente de tránsito en la terminal de autobuses, mientras se preparan para tomar autocares con destinos internacionales por Europa, a 21 de junio de 2026. Barcelona. AUTOR: MANU MITRU | EPC

Lauret Daisy esperando su autobús en la estación Barcelona Nord para volver a Nimes después de pasar unos días de vacaciones en Barcelona. / MANU MITRU / EPC

Atención con las maletas

Ana Sofía Lozano y Luis Moreno son una pareja colombiana de 23 y 21 años que han decidido este verano viajar por Europa. Con autobuses nocturnos a Génova y después a Montpellier, "nos hemos ahorrado dos noches de hotel", explican. No lo consideran incómodo: "fue peor la noche de avión de Colombia a Madrid", aseguran. Han estado casi siete horas para recorrer su último trayecto que los ha llevado de Narbona hasta Barcelona, desde donde viajarán de nuevo en bus hasta Barajas. "También ir a Madrid es más barato el bus que el tren", resaltan.

Eso si, temen por las maletas, porque por Tik Tok circulan vídeos que alertan que "cuando los autobuses llegan a las estaciones europeas y se abren los compartimentos, se las llevan", explica Ana Sofía. "Me pasó los vídeos mi madre para alertarme. Durante todo el viaje hemos dejado las maletas siempre al fondo del portaequipajes", señala.

Según buena parte de las personas que esperan en Barcelona Nord, los autobuses que cubren rutas internacionales suelen cumplir los horarios y, como mucho, salir unos pocos minutos después.

No han sufrido ese contratiempo, pero este mismo día se han llevado otro susto al salir de Narbona: "Normalmente, los autobuses esperan a que estemos todos, aunque el de esta mañana salió incluso antes y cuando hemos llegado a la estación ya no estaba. Hemos tenido que comprar billetes nuevos y coger el siguiente de FlixBus", lamenta Ana Sofía. Aunque según buena parte de las personas que esperan en Barcelona Nord los autobuses suelen cumplir los horarios y, como mucho, salir unos pocos minutos después.

Abdul atiende a los clientes en el estand Viajes Extrem Marruecos de la estación. Explica que el viaje a Tánger, Casablanca y Rabat dura 24 horas. El conductor debe parar cada 4 para descansar, por normativa, recuerda. Habitualmente, hay dos salidas por semana, pero en verano las expediciones se multiplican, bajo demanda.

"Aún está todo muy tranquilo. La próxima semana habrá mucha más gente, la mayoría de vacaciones", advierte una conductora de uno de los autobuses mientras camina con un colega con el que se turnan al volante.

"Aún está todo muy tranquilo. La próxima semana habrá mucha más gente, la mayoría de vacaciones", advierte una conductora de uno de los autobuses mientras camina con un colega con el que se turnan al volante.

Bastian Masson es un estudiante de ciencias políticas de 21 años que vive en París. "Elijo el bus por ecología", afirma en francés. Han sido 15 horas de carretera, pero no le han parecido pesadas. Salió de noche y ha llegado de buena mañana. El viaje le ha costado 35 euros, mientras el billete de avión estaba en 50 y el de tren a 160 euros "un solo viaje" -destaca- aunque en ese caso de solo seis horas. "El avión es malo y el tren es muy caro. Deberíamos tasar más al avión, por ser contaminante, y mucho menos el tren, para que la gente eligiera el ferrocarril", afirma.

Estació Barcelona Nord. Entrevistamos a los siguientes viajeros en la Estació del Nord de Barcelona, PERSONA: Bastian Masson, 21 anys. Retratado en un ambiente de tránsito en la terminal de autobuses, mientras se preparan para tomar autocares con destinos internacionales por Europa, a 21 de junio de 2026. Barcelona. AUTOR: MANU MITRU | EPC

Bastian Masson, estudiante de ciencias políticas de 21 años, vuelve a París tras unos días de vacaciones en autobús a Barcelona. / MANU MITRU / EPC

Muy diferente opinan un grupo de estudiantes de Colonia que vuelve a Alemania después de pasar una semana en Barcelona. Son de 12º grado, el equivalente a segundo de Bachillerato. Les espera un viaje de 19 horas en autobús. "Nosotros peferiríamos volar, pero los profesores han elegido el autobús", protesta Ensar Aldemir.

Rafaelle Phele es pintora y, aunque es francesa y está de vacaciones por Europa, en realidad vive en Perú, donde es habitual recorrer distancias muy largas en autobús. Destaca la comodidad y los precios accesibles del transporte colectivo por carretera. Así ha viajado por España hasta Portugal, desde Suiza: "Me gusta viajar, voy con mi arte y sin prisa", dice con una sonrisa, aunque su bus está a punto a salir. Y sube a un autocar de Alsa, hacia Toulouse.

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