Novedad en el Eixample
El bar Cal Pla de 1965 estrena etapa abrazando al mercado de la Concepció de Barcelona
Los artífices de la resurrección de Casa Amàlia suman un nuevo proyecto a pocos pasos del restaurante
El restaurante Casa Amàlia celebra su 75º aniversario en Barcelona y su romance con el mercado de la Concepció
Los bares y restaurantes con historia se extinguen en Barcelona: la media de edad de los locales baja a 11,6 años

Sergi Suaña y Jordi Castán, el pasado viernes, ante el renovado Cal Pla, de 1965. / Zowy Voeten

En pleno 'boom' de recuperación de bares y bodegas con historia a lo largo y ancho de Barcelona, esta semana levanta el telón una de las barras que más dará que hablar en el Eixample y que se distingue por ser un trampolín desde y hasta el mercado de la Concepció. La Barra Cal Pla marca la nueva etapa de un bar de mercado de 1965, que encandenó tres familias al timón y tras la jubilación de su último titular ahora levantará el vuelo de la mano de dos viejos amigos de la zona: los emprendedores Jordi Castán y Sergi Suaña, que ya hicieron magia hace un lustro en ese perímetro con la nueva (y feliz) vida de Casa Amàlia, que hace poco celebró los 75 años.
Los dos socios se enamoraron del antiguo bar y soñaron con ampliar su proyecto de interconexión con la Concepció. Si con su restaurante habían estrechado lazos con los tenderos y su producto (la carta digital detalla de dónde vienen los ingredientes), con la nueva barra (pasaje de Pla, 6) lanzan otro tentáculo. La consigna es clara: no quieren platos con imposturas, ni minimalismos, ni rincones instagrameables, ni brunchs, ni fotos turísticas.
Para el trabajador, el vecino, el tardeo...
Al revés, en horario ininterrumpido todos los días de 8.00 a 22.00 horas aspiran a conquistar al paradista a la hora del desayuno, al vecino o el trabajador de la zona que busca un buen picoteo, al barcelonés que pide un tardeo 'honesto' y al fan del ritual del vermut de fin de semana. Pero también a quienes buscan tapas, medias raciones, platillos o montaditos rebosantes y asimétricos. Que desaten la gula, relatan sus artífices, tras largos meses de obras, en los que el tradicional Bar Pla ha emergido como Cal Pla.
El resultado, es un pequeño local renovado donde la barra no es un lugar de espera, sino principio y fin, donde sucede la acción. El local es moderno presidido por ese largo 'mostrador' de mármol, con estantes en latón, azulejos de terracota y espejos envejecidos, bajo altos techos de bóveda catalana. La pizarra con los sabores del día que incitan a salivar, y las copas colgadas, marcan el carácter de la casa, donde tan importante es lo que se come como el ambiente que se quiere crear con un servicio cercano y cálido, donde el cliente fiel se convierta en amigo, y los trabajadores del mercado tengan siempre "mesa VIP", proponen.

Interior de Cal Pla, a dos días de la apertura. / Zowy Voeten / EPC
Pero esa amplia pizarra es también un pequeño homenaje al pasado, donde hay dibujada una escalera de 10 peldaños, cada uno con una inicial correspondiente a las personas que durante seis décadas trabajaron entre sus paredes y lograron que el local arraigase.
Arquitectura social
En tonos y luces cálidas, rodeado de ventanales que lo conectan con la calle, el recinto tendrá "alma de mercado", cuenta Castán, que destaca que el 80% de su oferta serán platos fríos y que saldrán de su larga vitrina. Como las gildas preparadas por ellos mismos, o la que define sin vacilar como "la mejor ensaladilla rusa de Barcelona". Pero como la cocina que dirigirá el chef Gabriel Sunyer (formado cinco años con los hermanos Torres) echará humo desde las ocho de la mañana, al compás del mercado, subraya que cada día habrá algún guiso poderoso, tipo 'desayuno de tenedor': como 'cap i pota', 'fricandó o 'galtes', con materia prima procedente del otro lado del pasaje.
En la carta laten también la Cansalada al horno Cal Pla, el Canelón de la Iaia Pepi, los Macarrones del Cardenal y otras elaboraciones.
Nada de cocina de producción ni a distancia, advierte, el socio, anunciando también la reciente creación del grupo Casa Amàlia, ahora que la familia crece. Y es que además del segundo restaurante homónimo (Casa Amàlia Port Vell) que abrieron en el Maremagnum, hace poco le han ganado un puesto en el Time Out Market del recinto, CROQUETelle, especializado en supercroquetas y 'finger food'.

Castán y Suaña, en la barra de Cal Pla, junto al mercado de la Concepció. / Zowy Voeten / EPC
Volviendo a Cal Pla, presumen de buenos vinos de la casa, y del reto de hacer "arquitectura social" desde su barra. En resumen, el proyecto de Suaña y Castán se define como "un nombre que conoce el barrio desde 1965, una cocina que es nuestra. Del desayuno al tardeo, todo el día en la barra", hasta los domingos, glosan. Sin artificios, con ilusión y la misión de que esta parte de la Dreta de l'Eixample sume un referente capaz de seguir sumando décadas.
Suscríbete para seguir leyendo
- Los Bombers logran perimetrar el incendio forestal de Gavà que ha obligado a confinar a 6.000 personas
- Un socavón que el Govern atribuye a las obras de la L9 obliga a desalojar 93 viviendas del Putxet de Barcelona
- Los Mossos d'Esquadra investigan un tiroteo en el Putxet de Barcelona con tres disparos de madrugada
- Desalojada la estación de Urquinaona del metro de Barcelona por un incidente con gas pimienta
- Qué es El Farell, la urbanización de Caldes de Montbui sentenciada por el incendio de Sentmenat
- El punto cero del incendio de Sentmenat, arrasado mientras el flanco más crítico amenaza el Vallès Oriental
- Un incendio obliga a evacuar a 40 personas de un edificio en obras de L'Hospitalet esta madrugada
- Badalona instala cinco barandillas en sus playas para que los bañistas entren en el agua sin temor a caídas