Personalización artesanal
La cadena de montaje manual de la industria del autobús de Arbúcies desafía la automatización global
La fabricación de autobuses en La Selva se basa en un intrincado proceso artesanal, donde la precisión de soldadores y planchistas da forma a vehículos personalizados
SOS de la industria catalana del autobús: el vehículo hecho a mano busca blindarse ante el gigante chino eléctrico

Trabajadores en la planta de fabricación de autocares Ayats, en Arbúcies, especializada en el diseño y producción de autobuses de dos plantas. La histórica industria carrocera de la comarca afronta los retos de la descarbonización y la transición hacia nuevas tecnologías en el transporte de pasajeros, a 1 de junio de 2026. Arbúcies. AUTOR: Manu Mitru | EPC / MANU MITRU / EPC

Una cadena de montaje como las de antes, pero a lo grande. Sobre todo, sin la intervención de ninguna máquina, solo manos, oficio y precisión. Esta es la espectacular postal que ofrecen hoy las naves industriales de las empresas carroceras de Arbúcies.
La de Arbúcies se trata de una actividad que empezó a finales del siglo XIX con la construcción de carruajes y diligencias, nutriéndose de la madera del Montseny. Con un destacado desarrollo local del forjado y la introducción del hierro y el transporte colectivo, la actividad local derivó con el tiempo hacia un verdadero hub de la construcción del autobús. A mediados del siglo pasado, "prácticamente todos los autobuses y autocares que circulaban por Catalunya y parte de los de España y Europa salían de Arbúcies", explica el historiador y experto en movilidad Joan Carles Salmeron.

Trabajadores en la planta de fabricación de autocares Ayats, en Arbúcies, especializada en el diseño y producción de autobuses de dos plantas. La histórica industria carrocera de la comarca afronta los retos de la descarbonización y la transición hacia nuevas tecnologías en el transporte de pasajeros, a 1 de junio de 2026. Arbúcies. AUTOR: Manu Mitru | EPC / MANU MITRU / EPC
Secuencia evolutiva
En el proceso de fabricación actual, el viaje arranca con un chasis aparentemente solitario sobre el suelo de la fábrica. No puede fotografiarse, puesto que forma parte del secreto industrial, en este caso, de Ayats. Apenas unos metros más allá, ese mismo chasis empieza a sumar un cuerpo esquelético de tubos de acero. Este proceso gana una espectacularidad propia de La Fura dels Baus gracias a un sistema de guiado único: una estructura exterior también de hierro que abraza el bastidor y funciona como una plantilla tridimensional, indicando milimétricamente a cada uno de los soldadores por dónde deben unir las piezas metálicas con su soplete.

Al fondo, sistema circular de acero para encapsular la estructura e indicar a los soldadores dónde deben unir cada una de las piezas. / MANU MITRU / EPC
A medida que se avanza por la nave, la perspectiva se vuelve fascinante. Es una secuencia evolutiva en paralelo: a un lado, una sección muestra el armazón ya fijado; al otro, algo que empieza a tener cuerpo definitivo, sumando las primeras planchas de fibra y chapa, como en una gran metamorfosis.

Trabajadores en la planta de fabricación de autocares Ayats, en Arbúcies, especializada en el diseño y producción de autobuses de dos plantas. La histórica industria carrocera de la comarca afronta los retos de la descarbonización y la transición hacia nuevas tecnologías en el transporte de pasajeros, a 1 de junio de 2026. Arbúcies. AUTOR: Manu Mitru | EPC / MANU MITRU / EPC
Capital humano inusual
También en Indcar, en torno a estos esqueletos y en las diferentes fases de gestación, se desata la actividad humana. Todo tipo de profesionales se encaraman a las estructuras mediante andamios o escaleras, para superar las alturas del propio vehículo, o trabajan en su interior ya más avanzado. Soldadores envueltos en destellos, planchistas que ajustan los paneles al milímetro, pintores, electricistas que tejen kilómetros de cableado invisible que previamente ha llegado ya bien ordenado por parte de otros proveedores. Una innumerable cantidad de oficios técnicos artesanales se coordinan en un trabajo sincronizado y milimétrico.

En la factoría de Ayats, cada autocar, dispuesto en paralelo, presenta una fase más avanzada en su proceso de montaje. / MANU MITRU / EPC
Cada autobús que sale de Arbúcies es, en esencia, un gran traje a medida de metal construido completamente a mano. Frente a la sorpresa, la respuesta: "Es difícil mecanizar algo tan personalizado", explica la responsable de finanzas del grupo Ayats, Júlia Pagès.
"Es un proceso muy artesanal con mucha tradición y especialización", explica también el director general de Indcar, Gaël Queralt. "No tenemos máquinas ni robots. Esta industria se apoya totalmente en los distintos perfiles, que proceden de Arbúcies y todo el entorno. Muchos son oficios que han pasado de padres a hijos", añade.

Operarios trabajan en la planta de INDCAR durante la fabricación y carrozado de minibuses. / MANU MITRU / EPC
Se trata de perfiles que cuesta encontrar, de modo que la empresa familiar ha optado por cuidarlos bien. Para ello ha realizado un importante cambio cultural, "de un modelo jerárquico y paternalista a otro que prioriza la transparencia y la participación", explica Queralt, algo nada fácil tratándose de una empresa familiar centenaria. Cada tres meses la dirección reúne a todos sus trabajadores y explica cómo va el proyecto empresarial, al mismo tiempo que recoge las opiniones sobre cómo seguir haciendo las cosas. El resultado es una plantilla formada por "personas comprometidas con el proyecto", afirma.

Operarios trabajan en la planta de INDCAR durante la fabricación y carrozado de minibuses. / MANU MITRU / EPC
El futuro apremia
Realizando él mismo ese ejercicio, Queralt señala sin tapujos: "La industria local tenemos que ponernos las pilas". La falta de adaptación, recuerda, ya provocó en 2013 la desaparición de Noge, la cuarta de las empresas carroceras de Arbúcies, lo que ya tuvo un gran impacto en el territorio. Para las tres que han seguido adelante, considera que eso se traduce no solo en electrificar sus modelos, sino también, sí, en intentar automatizar partes de sus procesos.

Microbuses de Indcar listos para entregar en Lazio, Italia. / MANU MITRU / EPC
"Desde hace tiempo se plantea si las tres empresas no tendrían más poder y capacidad para competir frente a las grandes firmas si estuvieran unidas", señala también Salmeron. Sin embargo, a pie de calle esa alianza se percibe inviable. En Arbúcies, el orgullo del apellido y la fuerte identidad de cada marca pesan más que la fría lógica de los mercados.
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