Entrevista
Jesús Bel, capellán penitenciario: “Con su visita a Brians, el Papa hace que la gente mire la cárcel con otros ojos”
El sacerdote de la prisión a la que acudirá León XIV en su paso por Barcelona explica que los internos están emocionados por su llegada: "‘¡Estamos en su mente, ha pensado en nosotros!’, me dijo uno”
El Papa en Barcelona: 20 minutos con 80 presos de Brians, confesiones en Montjuïc y misa y bendición en la Sagrada Família

Jesús Bel, capellán de la cárcel de Brians 1, que el Papa visitará, este miércoles en Vall d'Hebron, cerca de su domicilio. / MANU MITRU / EPC

Jesús Bel, capellán de la cárcel de preventivos de Brians 1 que visitará el papa León XIV el próximo 10 de junio, vive en Vall d’Hebron, en el Hogar Mercedario de la calle de Can Travi de Barcelona, del que es director. Son tres pisos de la orden mercedaria en los que residen cuatro sacerdotes, contándole a él, y nueve internos de distintas cárceles en segundo y tercer grado.
¿Cuántos años tiene? ¿Dónde nació?
Tengo 64 y soy de San Mateo de Gállego, a 20 kilómetros de Zaragoza.
¿Desde cuándo es sacerdote?
Hace 40 años. Tenía 24 años cuando me ordenaron. Y esos 40 años he sido capellán de cárcel. Toda mi vida sacerdotal. Los miembros de la Orden de la Merced nos dedicamos a la cárcel o el mundo marginal. La orden se fundó en Barcelona en 1218 para la redención de cautivos. Por eso la Virgen de la Mercè es la patrona de los presos.
"He sido capellán de cárcel toda mi vida sacerdotal, 40 años. 24 de ellos en Venezuela. Quién sabe adonde me llevará la vida después, pero que será a una cárcel, seguro"
¿En qué cárceles ha trabajado?
Empecé en 1986, recién ordenado, en la cárcel Lleida 2. Estaba acabada de construir, porque la Generalitat tuvo competencias penitenciarias a partir de 1984. Como era una cárcel nueva, enviaban allí a los presos más viejitos, era cómoda. Yo parecía el nieto de todos. Estuve allí dos años. Luego me mandaron tres años a una cárcel de mujeres de Valencia, y cuando se cerró, en 1991, abrieron Picassent y me mandaron a Venezuela.
Donde la orden le manda.
Sí, voy donde me mandan. En Venezuela fui capellán en tres centros penitenciarios. Uno en San Juan de los Morros, donde hay un internado judicial, yo era capellán del internado. Luego estuve en la frontera con Colombia, en el estado de Táchira, en San Cristobal. Fui capellán en la cárcel de Santa Ana y en un centro de desintoxicación de drogadictos. Y después me enviaron a Maracaibo, pasé 12 años en la cárcel de Sabaneta, considerada como una de las prisiones peligrosas de Latinoamérica.

Bel, cerca del Hogar Mercedario de la calle de Can Travi en el que reside con otros sacerdotes y con presos en segundo y tercer grado. / MANU MITRU / EPC
¿Cuánto tiempo pasó en Venezuela?
24 años. En 2015, mis jefes me hicieron regresar, volví a Picassent. Se puso enfermo el capellán de la Modelo de Barcelona, y como yo estaba recién llegado me trajeron y le sustituí en 2016.
Y vivió los últimos tiempos de la cárcel barcelonesa.
Fui el último capellán de la Modelo. La cerraron en 2017 y llevaron a los que estaban allí, incluido yo, a Brians 1. Y ahí termina por ahora mi historia. El año que viene cumpliré una década en Brians 1.
¿Cómo es una semana del capellán de Brians 1?
Voy cuatro días como mínimo a la cárcel, si es necesario, más. Los martes y los jueves, a hacer acompañamiento, atención personal. Y sábado y domingo hacemos misa, catequesis, la atención religiosa propiamente dicha.
Usted ha tratado toda su vida con la gente con la que la sociedad no quiere tratar.
Sí, la sociedad se olvida de la gente que envía a la cárcel, que se convierte a veces en un aparcadero de personas que han cometido un delito, pero que siguen siendo personas, con derechos, anhelos, deseos.
Y en medio de toda esta vida, de esta gente olvidada por la sociedad, llegó la noticia de que el papa León XIV vendrá a Brians I.
Una jugada maestra del obispo de Sant Feliu de Llobregat, Xabier Gómez.
No era fácil.
El Papa ha demostrado que no le cuesta acercarse a marginados, a los que están en la cuneta. Pero los protocolos son complicados. El obispo viene a la cárcel siempre que puede, y la Navidad pasada hizo misa con los chicos y las chicas. Al terminar, bajó el director a saludarle. El obispo le explicó que tenía que recibir al Papa en el Aeropuerto de El Prat, porque forma parte de la diócesis de Sant Feliu, y que iba a ir a Montserrat. ‘Voy a ver si lo traigo a la cárcel’, le dijo. Y mira, lo consiguió. Y creo que el Papa se dejó convencer rápidamente, pero Xabier tuvo la audacia de proponerlo en el momento oportuno. Y eso nos ha puesto en el mapa.
"La visita de León XIV a Brians es una jugada maestra del obispo de Sant Feliu de Llobregat, Xabier Gómez. El Papa ha demostrado que no le cuesta acercarse a marginados, a los que están en la cuneta"
¿Cuándo lo supo usted?
El día que lo anunció la rueda de prensa de la Conferencia Episcopal. Estaba aquí, en casa, y ni siquiera estaba escuchando. Vino un compañero a avisarme y pensé que bromeaba. Me alegró muchísimo. Sobre todo porque puso a la gente a mirar la cárcel con otros ojos. La gente no ve tanto delito sino personas. Solo con que la visita traiga este fruto ya sería mucho. Traerá más, pero con ese ya es mucho. Al día siguiente, un jueves, fui a la cárcel y todos lo sabían, estaban emocionados. Un interno me dijo: ‘¡Estamos en la mente del Papa, ha pensado en nosotros!’.
¿La comunidad católica de Brians 1 de cuánta gente se compone?
Actualmente, de unas 55 o 60 personas, pero como es un centro de preventivos, el número cambia mucho. Están allí hasta el juicio, unos son condenados y trasladados a otras cárceles, otros salen absueltos. Hoy tienes a 60 presos y la semana que viene son 30.
"En la visita estarán los presos que van a misa siempre. Hombres y mujeres. Ya lo saben y están felícisimo. Yo soy capellán de los hombres de Brians 1 y las mujeres tienen su propio capellán, que además es primo segundo mío y también se llama Jesús. Jesús Roy Gaudó"
Se ha dicho que entre 70 y 80 presos estarán en el encuentro con el Papa.
Estarán los que van a misa siempre. Yo soy capellán de los hombres de Brians 1 y las mujeres tienen su propio capellán, que además es primo segundo mío y también se llama Jesús, también es mercedario y nació en mi mismo pueblo. Y nos llevamos bien. Él se llama Jesús Roy Gaudó y yo, Jesús Bel Gaudó. Él es capellán de Wad Ras y del módulo de mujeres de Brians 1. También van a venir a la visita del Papa algunos internos que van a la misa de Brians 2 y su capellán, jesuita, Xavier Rodríguez. Nosotros hubiéramos querido puertas abiertas, pero el protocolo, la seguridad, lo impiden.
¿Los que vendrán ya lo saben?
Están felicísimos. Saben que vendrán porque han tenido que firmar la cesión de su imagen. El encuentro se hará en la sala de actos de Brians 1.
Son 20 minutos.
Llegará el Papa con el obispo, lo recibirán las autoridades. Cantaremos un canto de entrada mientras entra, una cosa sencilla. Un canto de misa, se lo saben todos. Habrá un saludo del director del centro penitenciario. Luego me corresponderá a mí darle el saludo al Papa como delegado de la pastoral penitenciaria de Sant Feliu. Tengo un minuto. Luego dos internas le darán también un saludo a León XIV y después hablará él.
¿Ha preparado ya su intervención?
He escrito algunas líneas. Quiero decir muchas cosas en un minuto y no sé cómo lo voy a hacer. Lo que voy a hacer es darle las gracias al Papa y pedirle que nos siga llevando en el corazón.

Bel, el pasado ,miércoles. / MANU MITRU / EPC
El Papa se centra en la defensa de la paz y los más necesitados en un contexto mundial que no sigue esa línea
En un mundo de enfrentamiento, en el que todos parecemos enemigos de todos, el Papa mantiene las directrices del papa Francisco y creo que lo hace muy bien: no desaprovecha ninguna oportunidad de defender la paz. Lo valoro mucho.
En estos 40 años, ¿qué ha aprendido de los presos?
He aprendido mucho de la gente de la cárcel. Valores muy profundos en lugares insospechados. Encuentras a personas muy destruidas desde la infancia, maltratadas, sin oportunidades. Y algunos son capaces de reaccionar y de convertir en una oportunidad lo que parece el principio de su destrucción.
¿La gente que tiene menos dinero va más a prisión?
Eso ha sido siempre así. Y creo que lo seguirá siendo. Con el mismo delito, una persona que tiene dinero consigue un buen abogado, que sabe encontrar las grietas de la ley necesarias para una buena defensa. Eso ofrece más posibilidades de cumplir una sentencia menos dura.
"He aprendido mucho de la gente de la cárcel. Valores muy profundos en lugares insospechados. Encuentras a personas muy destruidas desde la infancia, maltratadas, sin oportunidades"
En Brians 1 trata con presos preventivos, pendientes de juicio.
El preventivo vive una angustia añadida, porque no sabe qué va a pasar con él. Es muy destructivo, lo rompe todo en lo personal, lo familiar, lo económico. Una vez estás condenado, ya sabes lo que hay. He estado en cárceles de hombres y de mujeres, de preventivos y cumplimientos, muy tranquilas y muy peligrosas.
"En Venezuela, dos presos se me pusieron encima para protegerme con sus cuerpos de una balacera entre bandas. Uno me dijo: ‘Tranquilo, padre, hoy saldrá con vida de aquí’. Nunca he conocido a nadie tan bueno que no tenga algo malo, y nunca a nadie tan malo que no tenga algo bueno"
Ha vivido momentos de peligro.
En Venezuela la cárcel es otra cárcel. Hay mucha corrupción, mucha violencia, los presos van armados, y cuando digo armados quiero decir que tienen Kalashnikovs y pistolas automáticas. Un día daba misa en un pabellón deportivo de la cárcel venezolana de Tocorón y dos bandas rivales que se enfrentaron. Empezaron a disparar, nos tiramos al suelo. Dos presos se me pusieron encima para protegerme con sus cuerpos hasta que llegó la Guardia Nacional. Uno me dijo: ‘Tranquilo, padre, hoy saldrá con vida de aquí’. Nunca he conocido a nadie tan bueno que no tenga algo malo, y nunca a nadie tan malo que no tenga algo bueno.
Quizá Brians 1 no sea su última cárcel.
Quién sabe adonde me llevará la vida después, pero que será a una cárcel, seguro.
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