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Regulación comercial

Barcelona aprueba el plan con el que promete impedir que más tiendas cannábicas abran en Ciutat Vella

Batlle arremete contra los Comuns y ERC, a los que acusa de mentir con la posible apertura de más discotecas y negocios para visitantes, mientras las dos fuerzas de la oposición auguran una mayor dependencia con el turismo

El PSC y Junts se alían frente a Comuns y ERC para allanar tres reformas urbanísticas en Barcelona

Tienda cannábica y venta de CBD en el Born, en Barcelona.

Tienda cannábica y venta de CBD en el Born, en Barcelona. / ZOWY VOETEN

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Jordi Ribalaygue

Jordi Ribalaygue

Barcelona
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El Ayuntamiento de Barcelona ha concedido este viernes la aprobación definitiva al plan de usos comerciales de Ciutat Vella, con los únicos votos a favor del PSC y de Junts, mientras que Barcelona en Comú, ERC y Vox se han opuesto. El apoyo de los socialistas y los nacionalistas, que suman mayoría en el pleno municipal, ha resultado suficiente para instaurar el reglamento. El gobierno del alcalde Jaume Collboni sostiene que es más amplio que el vigente de 2018, impide la apertura de más tiendas de productos cannábicos y ha de frenar la expansión de salones de manicura, tiendas de fundas y otros. El concejal de Ciutat Vella, Albert Batlle, ha defendido que la regulación establece “menos prohibiciones generales”, pero ha negado que el distrito histórico vaya a convertirse en una “barra libre” para la apertura de hasta siete nuevas discotecas y más comercios volcados al turismo, una hipótesis que ha rebatido y ha culpado a los Comuns y los republicanos de haberlo difundido.

“El discurso que han llevado a los medios es falso, mienten”, ha arremetido Batlle a las dos fuerzas de izquierdas de la oposición. No enreden, lo que hacen tiene mucho peligro -ha recriminado-. Hace 150 años que Barcelona derribó las murallas y ustedes las quieren volver a construir”, ha acusado el teniente de alcalde, que ha defendido que “es necesario que Ciutat Vella se abra a la ciudad y que la ciudad entre en Ciutat Vella”. “No es el paradigma, pero es un buen plan, mejor que el que aprobaron en 2018”, ha seguido embistiendo Batlle, que ha dicho que el récord de llegadas de turistas a Barcelona “fue con el gobierno de los Comuns” y que el distrito ha estado “durante años sin políticas verdaderas para los vecinos”. BComú se encargó de Ciutat Vella durante los ocho años de alcaldía de Ada Colau.

Dependencia turística

La discrepancia de Comuns y ERC con el gobierno de Collboni ha sido absoluta. Jordi Rabassa (BComú) ha alertado que el nuevo plan de usos comerciales aboca a Ciutat Vella “a una dependencia más grande de la industria del turismo, provocará la expulsión del comercio de proximidad y de vecinos”. “Han decidido abrir la puerta a acitividades restringidas, discotecas, locales con máquinas expendedoras y tiendas con solo taquillas para dejar maletas”, ha afeado Rabassa.

La presidenta del grupo municipal de ERC, Elisenda Alamany, ha prevenido en contra de que Barcelona sea una “ciudad souvenir”. “El PSC y Junts no han hecho todo lo que estaba en sus manos para dejar de seguir vendiéndolos en alma de la ciudad”, ha evaluado la republicana. Ha opinado que el reglamento comercial para Ciutat Vella “no cuestiona el modelo que se está cargando la ciudad”. “¿Necesitamos 200 súpers de 24 horas más? ¿Más tiendas de alquiler de bicicletas? ¿Más intensificación del turismo a costa de menos vecinos y menos comercio de barrio? Este plan es un churro”, ha espetado Alamany.

“Seguro que este plan no abre el apocalipsis”, ha rebatido Damià Calvet (Junts), que se ha alineado en este caso con el gobierno del PSC. “Ciutat Vella necesita planes concretos, no declaraciones grandilocuentes”, ha abundado. Calvet ha defendido que el plan de usos ratificado generará “más actividad cultural” en Ciutat Vella y ha de “proteger negocios tradicionales”. Ha recalcado que la regulación es imprescindible para evitar que el fin ya cercano a dos años de suspensión de licencias en el casco histórico “aumente actividades que no queremos, como las tiendas de fundas o de manicura, actividades sin valor añadido que colonizan calles y expulsan negocios que los vecinos necesitan”.

Junts también ha esgrimido que se podrán cerrar tiendas de productos cannábicos que no demuestren en 18 meses que cumplen los requisitos que se les exigen. Los Comuns se han mostrado escépticos con que la norma se revele capaz de clausurar establecimientos.

Telefónica y torre en la calle Tarragona

Por otro lado, el pleno del ayuntamiento ha aprobado el plan para permitir que el fondo de inversión Torcalena remodele la antigua sede de Telefónica en la plaza Catalunya para destinarla a oficinas y tiendas, a cambio de que ceda el teatro Capitol sin coste al consistorio para que pasea ser un equipamiento público. PSC, Junts y PP han votado a favor, mientras que Comuns, ERC y Vox se han opuesto.

El gobierno municipal ha enfatizado que el propietario cede el 52% de la ganancia que obtiene con la operación al ayuntamiento, equivalente a 5,11 millones de euros y que se invertirá para acondicionar el Capitol. Los detractores han tachado la recalificación de "pelotazo urbanístico" y han juzgado que la parte de la plusvalía que el consistorio ingresa es insuficiente.

Aparte, el Ayuntamiento ha dado el aval definitivo para que la constructora Núñez i Navarro edifique una torre de oficinas de 20 plantas en la calle Tarragona. Será la cuarta de esa avenida que une el entorno de la estación de Sants con la plaza Espanya. Como las tres ya existentes, se proyectó en 1987, pero quedó bloqueada en litigios que se han alargado durante tres décadas.

El PSC, el PP y Vox han votado a favor, mientras que Junts se ha abstenido y Comuns y ERC se han opuesto. El gobierno ha subrayado que se da solución a un solar que ha sido foco de problemas para el vecindario mientras ha permanecido vacío. En cambio, sus oponentes han considerado que es una oportunidad perdida para que se levanten viviendas y equipamientos.

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