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Conflicto laboral

La huelga en los servicios públicos de Barcelona amenaza con prolongarse hasta la visita del Papa

Los sindicatos CGT, Intesindical y Ábacos aprueban una nueva jornada de paro en los servicios sociales, las bibliotecas y las escuelas infantiles, entre otras dependencias, coincidiendo con la llegada del pontífice el 9 de junio

CCOO, UGT y CSIF expresan por carta su "desacuerdo" con el pleno sobre huelgas municipales forzado por la oposición de Barcelona

Personal de servicios públicos municipales protestando este viernes en la plaza de Sant Jaume, frente al Ayuntamiento de Barcelona.

Personal de servicios públicos municipales protestando este viernes en la plaza de Sant Jaume, frente al Ayuntamiento de Barcelona. / JR

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Jordi Ribalaygue

Jordi Ribalaygue

Barcelona
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Los sindicatos que respaldan el conflicto laboral abierto en los servicios públicos de Barcelona (CGT, Intersindical y Ábacos) han convocado una nueva jornada de huelga para el 9 de junio, coincidiendo con la llegada del Papa León XIV a la capital catalana. Empleados de los servicios sociales, las bibliotecas municipales, las oficinas de atención ciudadana y las escuelas infantiles, entre otras dependencias públicas, han secundado una treintena de convocatorias de paro desde principios de año, en desacuerdo con el nuevo convenio laboral del consistorio, firmado por los tres sindicatos mayoritarios en el consistorio (CCOO, CSIF y UGT) con el gobierno municipal del alcalde Jaume Collboni.

La mayoría del pleno refrendó el pacto, que consagra la jornada de 35 horas a la mayoría de la plantilla, si bien una parte aún supera las 36 horas. CCOO asegura que es provisional a la espera de cuadrar horarios de trabajo y cubrir turnos de tarde. Junts se abstuvo entonces y PP y Vox se opusieron. Junts, Barcelona en Comú y ERC han promovido un pleno extraordinario este viernes, en que se ha aprobado una proposición que insta al ejecutivo a abrir el diálogo para resolver el malestar, con los votos en contra del PSC y Vox.

La sesión ha evidenciado que está lejos un posible entendimiento que enfríe el pulso. Junts, los Comuns, ERC y el PP han alertado de la saturación de los servicios públicos, han abogado por reforzar las plantillas y han achacado incapacidad al gobierno municipal para desescalar el enfrentamiento. Se lo han recriminado en especial al teniente de alcalde Albert Batlle, encargado de la cartera de recursos humanos.

Batlle ha acusado de “comportamientos intimidatoriosy confrontación violenta” a los sindicatos discrepantes con el convenio colectivo. “Han boicoteado actos, han perseguido a concejales y han atacado sedes de otros sindicatos”, ha enumerado el teniente, que ha urgido a la oposición a condenar esos hechos. Les ha afeado también dar eco a “la parte mas minoritaria y beligerante del conflicto e ignorando la parte mayoritaria, que está consiguiendo mejoras”.

Concentración en Sant Jaume

Antes del pleno, varias decenas de empleados de los servicios públicos en huelga se han concentrado en la plaza Sant Jaume. “Estamos pidiendo que haya una negociación”, ha expresado Víctor Guimerà, delegado sindical de la CGT en el ayuntamiento. “Queremos que se puedan revertir ciertas cosas que se han acordado y, sobre todo, hacerle saber a Collboni que, si no está dispuesto a negociar con nosotros, todos los colectivos del ayuntamiento que protestamos iremos a la huelga el 9 de junio y haremos que nos escuchen”, ha remarcado. Guimerà ha explicado que el paro previsto para el primer día de visita del pontífice en Barcelona “está convocado y aprobado en una asamblea que se hizo con diversos sectores del ayuntamiento”.

Los sindicatos convocantes de la huelga piden entablar conversaciones con el consistorio para obtener más recursos para los servicios públicos. A su vez, han asegurado que les han vetado el acceso a la sala de plenos. En cambio, el ejecutivo municipal les acusa de no acudir a las mesas de negociación.

“Tenemos escuelas en Barcelona, oficinas de atención a la ciudadanía, bibliotecas, servicios sociales, el servicio de feminismo y muchos colectivos que trabajan de cara al público que no tienen los recursos que deberían tener, y eso no solo revierte negativamente en las condiciones de la plantilla, sino que también revierte muy negativamente en el servicio que se ofrece a la ciudadanía”, ha señalado Guimerà. “Llevamos meses avisando que el sistema está paralizado y que estamos colapsados, tenemos centros de servicios sociales y centros de trabajo con más del 50% de las bajas, que tardan meses a cubrirse”.

Malestar de CCOO, UGT y CSIF

Por su parte, los sindicatos que sellaron el convenio han mostrado disconformidad con que parte de la oposición haya elevado las quejas de la representación minoritaria de los trabajadores. “Tenemos un buen acuerdo, hay cosas a desarrollar y le pedimos a los grupos con representación en el Congreso que apoye retirar limitaciones que hacen que el ayuntamiento no pueda dotarse de más personal”, ha solicitado la secretaria general de CCOO, Laura Urrea.

“Reclamamos un refuerzo desde hace muchos años, pero no es una excusa para decir que el acuerdo sea malo, el convenio recoge que 17.000 trabajadores mejoren sus condiciones de vida”, ha enfatizado Pablo Romero, secretario general de UGT en el consistorio. “La negociación no ha terminado, se está hablando en las mesas para la correcta implementación del acuerdo, pero no es de recibo un relato de parte, los partidos que han convocado el pleno tendrían que haberse dirigido a todos los sindicatos para saber en qué punto estamos”, ha opinado Eugenio Zambrano, secretario de CSIF en el ayuntamiento.

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