Investigación pionera
Las tumbas del monasterio de Pedralbes revelan nuevos secretos: la reina Elisenda llegó a septuagenaria y le dolían los huesos
Un análisis histórico de ocho sepulcros del convento fundado hace 700 años indaga en el historial clínico de la soberana y halla restos de 25 cadáveres, incluidos cráneos apuñalados de posibles víctimas de la Guerra de la Independencia y un feto de una joven embarazada
El monasterio de Pedralbes cumple 700 años: actos, exposiciones y estudios sobre el ADN de la reina Elisenda y las monjas

ICUB

El monasterio de Pedralbes es una joya del Gótico catalán tan excepcionalmente conservada que incluso los huesos de sus tumbas revelan información suculenta sobre la historia y plantean misterios que esperan resolverse en los próximos meses. Coincidiendo con los siete siglos de la fundación del convento despoblado desde la marcha de las últimas tres monjas clarisas en 2025, un estudio histórico pionero en Barcelona ha examinado el contenido de ocho sepulcros en los dos últimos años, incluido el de la reina Elisenda de Montcada, fundadora del recinto en el siglo XIV y enterrada en el claustro. Los arqueólogos, restauradores, forenses y otros expertos que toman parte del equipo de investigadores han localizado restos de 25 cadáveres, más de los previstos de inicio e, incluso, huesos de diversas personas (y un feto) en dos sepulturas donde no hay rastro de quienes sí se esperaba encontrar. Además, los huesos de la reina de la Corona de Aragón desvelan que sufrió dolores óseos insoportables antes de morir y se han localizado varios cráneos de hombres apuñalados, quizá víctimas de la Guerra de la Independencia, a principios del siglo XIX.
Una de las revelaciones del análisis presentado este jueves es que la reina Elisenda murió en torno a la setentena y padeció de hiperostosis esquelética idiopática difusa, que le produjo calcificaciones de los huesos en la mitad derecha del cuerpo y fusiones de las vértebras extremadamente molestas. “Tuvo que sufrir bastante en los últimos tiempos, le hacía mucho daño”, comenta la directora del museo del monasterio de Pedralbes, Anna Castellano. El examen de los despojos corrobora que la viuda de Jaume II pasó su último año antes de fallecer en 1364 entre graves dolores, como la documentación histórica apunta.

La caja funeraria con los huesos de la reina Elisenda de Montcada, preparados para analizar. / ICUB
“Cuando le quedaba un año o meses para morir, pidió al Papa que las monjas pudieran entrar en su habitación para consolarla”, cuenta Castellano. La antropóloga forense Carme Rissech diagnostica que Elisenda de Montcada desarrolló una “enfermedad metábolica por unos niveles de glucosa altos y constantes”, quizá por comer en exceso. “Se ha detectado también en los restos de otros nobles o monásticos de categoría alta, pero también puede ser que fuera diabética”, ha sugerido.
Los huesos de la soberana reposan dentro de una caja en el interior del vaso mortuorio. Además, las observaciones forenses acreditan que fue una mujer robusta y especialmente alta para la época. Medía 1,61 metros, similar a dos parientas enterradas también en el monasterio, Constança de Cardona y Elionor de Pinós. Otras mujeres que recibieron sepultura en el convento eran más menudas, de 1,48 a 1,52 metros de altura.
Sin rastro de una abadesa y un noble
Una de las sorpresas para los investigadores ha sido el hallazgo de los despojos de nueve personas en la tumba de la abadesa Francesca Saportella, fallecida en 1364. De la religiosa no hay rastro pero, en cambio, se han localizado cuatro cráneos masculinos con lesiones de arma blanca.

Restos óseos de varios cadáveres encontrados en el sepulcro de la abadesa Francesca Saportella, en el monasterio de Pedralbes. / ICUB
Aunque no está confirmado, podría ser que la tumba se abriera para depositar restos de víctimas de la Guerra de Independencia, hace poco más de dos siglos. “A banda de mosquetones y carabinas, en ese conflicto se utilizaron armas blancas, como cuchillos o dagas”, justifica Rissech. “Sabemos que las tropas francesas entraron dentro del monasterio, por lo que ligaría con los altercados de aquel momento y que era una tumba asequible”, deduce Castellano.
La tumba de Francesca Saportella es la que contiene los restos “más complicados de interpretar”, reconoce Rissech. También ha aparecido el cuerpo de una mujer joven embarazada que, en la pelvis, conserva el feto de un niño de unas 24 semanas de gestación. “Era una mujer en edad fértil, así que no puede ser Saportella, y el resto son hombres heridos de arma blanca, que no pueden ser del monasterio”, aclara la forense.
El arqueólogo Josep Maria Vila añade que dentro del sepulcro se depositaron papeles y objetos devocionales de los siglos XVII y XVIII. “Seguramente era una tumba asequible donde lanzar los huesos y se abrió más de una vez”, interpreta. Los investigadores aguardan los resultados de pruebas de ADN y carbono 14 para tratar de confirmar identidades, establecer parentescos y determinar la procedencia de los muertos.

Intervención en las tumbas del monasterio de Pedralbes, en Barcelona. / ICUB
Una calavera con melena
Asimismo, el noble Artau de Foces tampoco descansa en la tumba a la que da nombre. En su interior se ha hallado a dos mujeres jóvenes adultas y tres menores, sin identificar. “Una de ellas era muy guapa”, piropea Rissech. Su calavera ha conservado una amplia cabellera prácticamente intacta. “Tiene una melena enorme, hasta la cintura”, ha detallado la forense.
Además, se han detectado rastros de plantas en las tumbas, que se vinculan a ofrendas florales y ritos, y también desechos de algún animal. En particular, la muchacha del cabello largo presenta restos vegetales en la pelvis. Seguramente, la intención fue tratar así que su cadáver se mantuviea mejor.
Asimismo, las dos mujeres que reposan en el mismo sarcófago tenían “unas dentaduras perfectas y eran jóvenes, no llegaban a los 25 años”, apunta Rissech. Se descarta que fueran esposas de Artau de Foces: una de ellas, Escarnuta de Mallorca, está enterrada en la isla y la otra, Sibila de Fortià, falleció a los 56 años. “No sabemos quiénes eran, pero él no está seguro en la tumba”, concluye la forense.

El cráneo de la joven enterrada en el monasterio de Pedralbes que conserva la melena. / ICUB
El estudio ha profundizado en los rituales medievales de enterramiento, de los que no hay mucha información. De hecho, Pedralbes es de los pocos monasterios que se libraron de saqueos en la desamortización u otros momentos históricos. Los cadáveres se dejaban descomponer durante un año o dos antes de inhumar los huesos, como consta en algunos testamentos.
"Es interesante ver cómo hacían fardos de huesos", ha remarcado Vila. "La cabeza siempre se ponía en un extremo y los huesos en medio, para hacer un paquete y coserlo", ha precisado. Ha apostillado que "casi todas las cabezas están colocadas donde canónicamente tocaba, siempre hacia poniente y mirando a levante, como observando la salida del sol", respetando la posición convencional en los entierros cristianos de la época.
Suscríbete para seguir leyendo
- Mapa y horario del recorrido del papamóvil de León XIV por las calles de Barcelona hasta la Sagrada Família
- Cortes de tráfico en Barcelona: empiezan las afectaciones a la movilidad en Ciutat Vella y Montjuïc por la visita del Papa
- Carlos Bosch, el sacerdote de 32 años que coordina el acto del Papa en Montjuïc: 'La gran dificultad ha sido el aforo limitado
- La noria más alta de España cambia de ubicación en Barcelona y ofrece nuevas vistas del Mediterráneo
- El Papa bendice hoy la torre de Jesucristo de la Sagrada Família: así ha crecido en 144 años la obra magna de Gaudí
- La magia pasa en la máquina': el emprendedor de Sabadell que convierte helados en espectáculo abre flagship en Barcelona
- Cortes de tráfico en Barcelona: afectaciones a la movilidad este martes en Ciutat Vella y Montjuïc por la visita del Papa
- La cadena de montaje manual de la industria del autobús de Arbúcies desafía la automatización global