Su mayor adquisición
Ferrocarrils pone en marcha la compra de 36 nuevos trenes eléctricos por 437 millones de euros para reforzar la línea Llobregat-Anoia
Los trenes tendrán una capacidad de entre 470 y 540 personas, y estarán equipados con wifi y una tecnología de "última milla" que, en caso de apagón, puedan llegar hasta la estación más próxima
El primer tren llegará cuatro años después de la formalización del contrato. Se entregarán dos unidades por mes, de modo que el último se recibirá tras siete años y medio
FGC prevé una mejora progresiva de la línea de Lleida a Terrassa una vez asuma la gestión a finales de año

Estación de Ferrocarrils de la Generalitat FGC de Molí Nou, en Sant Boi de Llobregat. / Ferran Nadeu
Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) ha iniciado la tramitación de la mayor compra de trenes de su historia, con la publicación de la licitación para adquirir 36 nuevas unidades eléctricas, con un presupuesto base de 437 millones de euros más IVA.
Todos se destinarán a la línea Llobregat-Anoia. La mitad servirán para sustituir los que se adquirieron en 1999. En tres años alcanzarán los 30 de antigüedad, y habrán llegado al término de su vida útil. La otra mitad servirán para mejorar las frecuencias de paso y cubrir las necesidades de prolongación del servicio entre plaza Espanya y Gràcia, actualmente en obras y que se prevé que entre en servicio dentro de cuatro años.
El parque actual de la línea Llobregat-Anoia es de 42 trenes fabricados por CAF, Alstom y Bombardier, con una diferencia de diez años entre sí.
Vida útil superior
Según los pliegos técnicos y administrativos, las 36 nuevas unidades de tren serán de la Serie 214, y se estima que su coste será de 12,14 millones por unidad. Cada tren deberá contar con una capacidad mínima de entre 470 y 540 personas, incluyendo 160 asientos. La velocidad máxima de servicio será de 90 km/h, aunque los trenes podrán en realidad llegar a los 100 km/h. El diseño debe garantizar que tendrán una vida útil de al menos 40 años.
Serán trenes con una longitud de 85 metros, con un 50% de piso bajo en la zona de viajeros, cuatro espacios para personas con movilidad reducida (PMR) situados cerca de las puertas de acceso. También tendrán una cabina de conducción en cada extremo para permitir la circulación en ambos sentidos.
En caso de apagón, como el ocurrido hace poco más de un año, los nuevos trenes estarán equipados para poder llegar a la estación más próxima, sin quedar varados en medio de las vías.
Las unidades estarán equipadas con una tecnología de "última milla" que les permita circular en ausencia de tensión en la catenaria entre dos estaciones a una velocidad mínima de 20 km/h. Esto permitirá que, en caso de apagón, como el ocurrido hace poco más de un año, los trenes no queden varados entre estaciones, sino que tengan suficiente autonomía para seguir su recorrido y desembarcar a los pasajeros en un lugar seguro.
Asimismo, en cuanto a seguridad, incluirán un sistema de videovigilancia digital con grabación en tiempo real y extracción remota, además de detección de incendios y registrador jurídico (la caja negra) .
Los trenes dispondrán, además de pantallas y megafonía, servicio de Wi-Fi a bordo.
Además de pantallas para informar al viajero y megafonía, los trenes dispondrán de Wi-Fi, 4G y 5G para servicios a bordo y comunicaciones tren-tierra.
La entrega de los trenes se prevé escalonada: la primera unidad se estrenará en un plazo de cuatro años desde la formalización de la compra. A partir de entonces, podrán suministrarse poco a poco, a un ritmo de dos trenes mensuales. Es por ello que el último tren de esta compra podría llegar siete años y medio después.
Además de los requisitos técnicos, el contrato integra un sistema de penalizaciones por retrasos o fallos en la fiabilidad del material, algo importante teniendo en cuenta los incumplimientos que ha presentado la última entrega de Alstom para Rodalies y la saturación que presentan también el resto de fabricantes por la acumulación actual de pedidos.
Las condiciones exigen que la producción sea íntegra, sin división por lotes, y prohíben la subcontratación de las fases principales de montaje una vez designada la fábrica.
La última compra de FGC para sus líneas tradicionales fue hace nueve años, con 15 trenes para el Vallès. Sus adquisiciones más recientes han sido para la R-Aeroport y la línea Lleida-Terrassa.
La última compra de trenes de FGC para sus servicios tradicionales fue en 2017, cuando equipó con 15 nuevas unidades de la serie 115 la línea del Vallès, con trenes de la empresa suiza Stadler por un importe de 120.395.000 euros. Actualizados los trenes más antiguos de esta línea, faltaba por renovar los de la línea Llobregat-Anoia. El proceso deberá continuar a medida que las siguientes unidades más antiguas culminen su vida útil.
Paralelamente, FGC ha realizado otras compras recientemente para los servicios que está asumiendo, como los 10 trenes para la R-Aeroport. Para la línea Lleida-Terrassa pondrá en marcha próximamente cuatro nuevos trenes que ha adquirido a Stadler, que con 439 plazas tendrán una mayor capacidad que los que circulan actualmente. Stadler también se encarga de fabricar desde València los siete tranvías del Tramcamp, el tranvía del Camp de Tarragona que operará también FGC, necesarios para la primera fase que unirá Cambrils, Salou y Vila-Seca.
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