Comisiones municipales
El gobierno Collboni avala la continuidad de las discotecas del Front Marítim de Barcelona
El ejecutivo del PSC desecha la propuesta de ERC para instar al Gobierno central a que no vuelva a conceder los locales que posee en la fachada marítima a los cinco negocios de ocio nocturno que disponen de permiso para ocuparlos hasta 2027
Las discotecas del Front Marítim de Barcelona apurarán el último año pactado de prórroga hasta 2027

Zona de ocio nocturo en el Front Marítim de Barcelona. / EL PERIÓDICO

El Ayuntamiento de Barcelona ha descartado este miércoles reclamar al Gobierno central que no renueve las concesiones para que sigan instalándose discotecas en el Front Marítim, donde existen cinco establecimientos de ocio nocturno cuyas autorizaciones vencerán en 2027, cuando apuren las prórrogas que disponen en espacios de los que el Estado es titular. El ejecutivo del alcalde Jaume Collboni ha desechado un ruego que ERC ha presentado en la comisión municipal de presidencia esta mañana, en el que instaba a que los locales dejen de estar ocupados por salas de fiesta y bares. Los republicanos quisieran que pasaran a adjudicarse a otro tipo de actividades que no afecten al descanso de los vecinos.
"Barcelona tiene y seguirá teniendo actividad de noche y estamos convencidos de que el Front Marítim es donde precisamente menos molestias puede provocar", ha sostenido el teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlle. Los negocios que se aproximan al fin de la concesión son las discotecas-restaurante Opium, Shôko y Carpe Diem, el Ice Bar y el restaurante Agua. Batlle ha defendido que los locales han contratado un servicio de vigilancia conjunto y que han tomado medidas junto a la administración "para reducir el impacto sobre los vecinos". "La situación ha mejorado mucho respecto a hace cuatro o cinco años, cuando tomamos la decisión de cerrar los locales del Port Olímpic, no hay problemas por molestias específicas ahora en aquel sector, que está alejado de las zonas habitadas más densas", ha observado Batlle.
Las explicaciones del teniente no han convencido al concejal Jordi Coronas (ERC). "Hay reclamaciones históricas y propuestas que se anunciaron en el mandato pasado que han quedado tan solo en anuncios, para reconvertir esos espacios en equipamientos ciudadanos y actividades vinculadas a la ciencia", ha recordado. El republicano ha considerado que el rechazo del gobierno socialista al requerimiento de ERC es una "mala noticia" y que supone perder una oportunidad para ahorrar "muchos dolores de cabeza a los vecinos". Coronas ha reconocido que "ha habido esfuerzos de los gestores para mejorar las condiciones, pero hay carencias en transporte público y de garantía de la convivencia en el ámbito".
Batlle se ha comprometido a hacer seguimiento de la actividad de los negocios del Front Marítim, pero ha juzgado que plantearse la desaparición de las discotecas en esa zona concurrida de Barcelona "no es realista". "Antes de prever el cierre, sería necesario planificar donde queremos que se trasladen", ha esgrimido el teniente. "El simple cierre no comportaría la reducción del sector del ocio nocturno y, antes del cierre, habría que estudiar las consecuencias", ha alegado.
Suscríbete para seguir leyendo
- Las próximas semanas os llegará un nuevo recibo': miles de hogares del área de Barcelona reciben la carta de pago del Tributo Metropolitano
- Badalona gana más de un centenar de trabajadores y unos 40 camiones para su limpieza municipal: 'Iban con vehículos indignos
- Cortes de verano en el metro de Barcelona: la L1 cerrará entre Florida y Plaça de Sants y la L9 entre La Sagrera y Onze de Setembre
- Una gran fiesta el 13 y 14 de febrero de 2027 culminará cuatro años de reforma integral de la Rambla de Barcelona
- Este será el único tramo donde se podrá ver al Papa León XIV en el papamóvil en Barcelona: solo nueve calles
- El rincón de Mollet que ya está en la historia del cine
- El cierre repentino de una academia en Barcelona atrapa a decenas de alumnos: “No nos han devuelto el dinero”
- La floristería Soriano anuncia su cierre tras 80 años en la avenida Gaudí, harta del turismo y del ayuntamiento