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Eje lúdico

Las discotecas del Front Marítim de Barcelona apurarán el último año pactado de prórroga hasta 2027

ERC pide a Collboni que se posicione contra la renovación, que depende del Estado, para que el desenlace no salte de mandato nuevamente

Hacienda ultima otra prórroga de al menos un año a discotecas y restaurantes del Front Marítim de Barcelona

Barcelona busca fórmulas para “preservar” el ocio nocturno del Front Marítim de la Barceloneta

Ambiente en la zona de ocio del Front Marítim, en una imagen de archivo.

Ambiente en la zona de ocio del Front Marítim, en una imagen de archivo. / MANU MITRU / EPC

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Barcelona
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Las tres famosas discotecas-restaurante del Front Marítim de Barcelona (Opium, Shôko y Carpe Diem), el Ice Bar y el restaurante Agua mantendrán su actividad este verano, apurando así la prórroga de un año más uno que acordaron el año pasado con el Ministerio de Hacienda, titular de los locales. Los empresarios de la zona, el principal eje de ocio nocturno de la ciudad con 1,7 millones de visitantes anuales, están en vilo desde hace años y retrasan inversiones en los establecimientos hasta que Hacienda y el ayuntamiento resuelvan el desenlace de su gestión. Según distintas fuentes consultadas por este diario, todo a punta a que la decisión sobre el futuro de este tramo de litoral se tomará en el siguiente mandato, como ya sucedió en 2023.

En esta coyuntura, esta semana los grupos municipales volverán a debatir sobre el uso que la ciudad quiere que tengan estos locales de la playa del Somorrostro, otorgados a operadores del ocio nocturno en época olímpica para un periodo de 30 años. La comisión de Presidencia abordará este miércoles por la mañana un ruego de Esquerra Republicana (ERC) al gobierno de Jaume Collboni para que el consistorio “reclame al Estado que los locales del Front Marítim se destinen a actividades alineadas con el proyecto de ciudad y de interés público”.

Concretamente, el concejal Jordi Coronas solicitará que “no se prorrogue la concesión de las licencias vigentes” y que se entregue a la oposición el documento del acuerdo firmado por el Estado que regula el actual mecanismo de extensiones anuales del permiso de uso. Esta fórmula fue, en su día, una manera de ganar tiempo ante el riesgo que Hacienda decidiera simplemente sacar a subasta los locales y venderlos al mejor postor, como ya hizo en 2020 con los bajos situados alrededor del Hotel Arts. La ley de Costas y la urbanización del paseo marítimo en los años 90 deja la decisión última sobre estos espacios en manos del Estado, no de la ciudad.

La continuidad de las licencias un año más se da por hecha, a las puertas del verano y con toda la temporada organizada en la zona. La patronal Fecasarm, que recientemente se reunió con representantes del equipo de gobierno local, indica a este diario que la continuidad no se cuestiona este año. "La zona no tiene ahora problemas de convivencia y por fortuna se ha puesto fin a una etapa de persecución del sector", apuntan, subrayando que sacar el ocio de este eje aumentaría la presión en otras zonas tensionadas de la ciudad. El propio plan de usos de Ciutat Vella deja un pequeño resquicio a alguna apertura.

En cambio, ERC argumenta que “la concentración” de discotecas y bares en este punto del paseo Marítim atrae “básicamente al público turista” y “provoca molestias a los vecinos” durante los trayectos desde y hacia el transporte público. Si bien la seguridad privada aportada por los locales y el patrullaje en la zona han atenuado mucho el impacto en los barrios de la Barceloneta y la Vila Olímpica, los republicanos advierten que la gran rotación de usuarios dificulta la contención.

Años de debate

El consistorio expresó a este diario en marzo del año pasado su intencióno de "preservar" el ocio nocturno el eje litoral. Pasado los cinco años de aplazamiento acordados con Hacienda en 2020, empezó a buscar fórmulas para mantener la actividad. En junio, fuentes municipales añadieron que buscarían un buen acuerdo para hacerse con la titularidad pública y "desarrollar actividades alineadas con el proyecto de ciudad". Por su parte, los operadores del Front Marítim defienden la consolidación de su oferta y los puestos de trabajo que proporciona, y quisieran optar a la compra de los locales para desencallar las inversiones de futuro y renovarlos.

Mientras se alcanzaba una resolución, el Ministerio de Hacienda optó por una prórroga de un año (el pasado) con opción a uno más, para ganar tiempo en la negociación. Posponer la decisión al próximo mandato parece ahora la vía más probable, ante la ausencia de un plan de consenso para reinventar la cornisa de la Barceloneta. Cabe recordar que durante la alcaldía de Ada Colau, los Comuns trataron de destinar los locales a ampliar el vecino Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), una opción que quedó descartada de facto el año pasado al anunciar que este organismo dispondría de un espacio en el renovado Port Olímpic.

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