Participación ciudadana
Barcelona da carpetazo al Museo del Transporte en la Fira pese a aprobarlo en el pleno por unanimidad
La entidad que propone la instalación en Montjuïc amenaza con llevar al tribunal contencioso-administrativo la nueva concesión y el plan de regulación de los pabellones feriales
Collboni garantiza que Barcelona tendrá un Museo del Transporte y estudiará ubicarlo en la Fira o Vall d’Hebron
Los promotores del Museo del Transporte logran que Barcelona debata su creación en un pleno municipal
La propuesta de Museo del Transporte en Vall d’Hebron que irrita a sus promotores no convence a la oposición de Barcelona

El Palacio de comunicaciones y Transportes de la Fira de Barcelona. / FERRAN NADEU

Los miembros de la Associació Coordinadora Pro Museu del Transport vivieron un día grande el pasado 30 de enero, cuando el pleno municipal de Barcelona aprobó por unanimidad, esto es, con el voto favorable de los seis grupos municipales, contando al que manda en la ciudad, el PSC, una iniciativa en favor del museo y de que esté emplazado en el Palacio de Comunicaciones y Transportes de la Fira, que es el que la entidad ha defendido siempre como destino de la instalación. En ese pleno, el gobierno de Jaume Collboni, postuló como otra posible sede la losa de Vall d’Hebron, aunque esta opción no figuró en el texto aprobado.
La asociación logró que el tema se debatiera en el pleno por la vía de una iniciativa popular en la que logró reunir 4.000 firmas. Pero las sonrisas de aquel pleno se han desdibujado estos días, cuando los promotores del museo han visto como la gerencia de Urbanismo del ayuntamiento ha desestimado sus alegaciones al Plan Especial Urbanístico y de Mejora (PEMU) de los pabellones de la Fira. Las presentaron en febrero para que se incluyera en el plan la resolución del pleno y el posicionamiento del Síndic de Greuges de Barcelona, David Bondia, a favor de que el museo esté en ese palacio. El argumento del consistorio: ni la votación, de la iniciativa popular, ni lo que diga el síndico es legalmente vinculante.
Una causa huérfana
La idea de situar un museo permanente en el pabellón número 1, el Palacio de Comunicaciones, viene de lejos y se fundamenta en que el emplazamiento sería atractivo para el visitante, en que el espacio es suficiente para acoger vehículos representativos de la historia de la movilidad barcelonesa, en que hasta ahora ha sido infrautilizado y en el antecedente histórico de que ahí se pudo ver una muestra sobre el transporte durante la Exposición Internacional de 1929.
Pero hasta poco antes del pleno, los promotores del museo han predicado en el desierto, solo han logrado alguna palabra amable, alguna reunión y un ‘no’ inequívoco de la Fira y del ayuntamiento a aceptar su iniciativa. La Fira dejó claro desde el principio que el museo no tiene cabida en los pabellones según están planificados para el futuro, con la reforma anunciada con motivo del centenario de la exposición internacional.
A base de insistir, la asociación logró reunirse con la primera teniente de alcalde, Laia Bonet, y con el propio alcalde Collboni. Consiguió también que el ayuntamiento se pusiera manos a la obra en busca de un lugar para el museo que no fuera la Fira. El gobierno municipal propuso la losa de Vall d’Hebron, que la asociación rechaza. Y de hecho, que se incluyera esta segunda opción en la resolución aprobada ya fue significativo. Pero llamó más la atención que se contemplara la de Montjuïc, hasta ahora siempre rechazada.
El contencioso-administrativo
En el pleno del 30 de enero, Ferran Armengol, presidente de la coordinadora, tomó la palabra en representación del colectivo. Ahora, se muestra indignado por el desenlace de las alegaciones. El grupo ha conocido en mayo la desestimación de las alegaciones. Ahora, el PEMU está pendiente de la decisión final de la Subcomissió d’Urbanisme de la Generalitat, a la que la asociación también ha presentado alegaciones: “Mucho nos tememos que ni contestarán”, dice Armengol.
Este profesor de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales de la UB y experto en el transporte ferroviario centra su crítica en dos ámbitos: el hecho de que los mecanismos de participación ciudadana queden en nada y la convicción de que hay lagunas legales en la nueva concesión de la Fira, aprobada el año pasado para medio siglo, hasta 2075, y de la regulación de los pabellones. Al final y resumiendo, a la coordinadora le quedará el derecho al pataleo. La posibilidad de acudir al contencioso administrativo y retrasar ambos planes, la concesión y el plan de los pabellones.
Aprobación cuestionada
Porque más allá del PEMU, Armengol y los suyos ya protestaron por otro aspecto: la Fira recibió esa concesión por 50 años más de los palacios tras una aprobación provisional en la comisión municipal de Economía, en marzo de 2025, que se tornó definitiva de forma automática al no haber alegaciones. Dice Armengol que no las pudieron presentar porque nadie se enteró de esa aprobación, y considera además que era necesaria una segunda luz verde en el pleno, pero el caso es que los 50 años están concedidos. De hecho, supieron de la prórroga en una reunión, meses después, y al final apareció el papel que demostraba que se había validado medio siglo más de cesión para la Fira.
Ahora, la entidad ha pedido una revisión de oficio de esa cesión -el consistorio tiene hasta octubre para responder-, además de haber presentado alegaciones de nuevo al PEMU. En ambos casos, el asunto podría acabar en el tribunal contencioso-administrativo, pero el final de la película es previsible: “El contencioso no nos dará el museo, solo podría anular el plan”, subraya Armengol. Es decir, retrasaría la actuación municipal, lo que en sí mismo sería un engorro para el gobierno municipal.
Preguntado por este diario, el consistorio entra solo en lo que atañe a que se cuestione la nueva concesión a la Fira: “El Ayuntamiento de Barcelona considera que el trámite administrativo que se ha seguido ha sido correcto en todo momento y reitera su voluntad de máxima transparencia sobre el tema. El proyecto fue sometido al trámite de información pública en el 2025 sin que se presentara ninguna alegación”.
El aniversario de la Exposición de 1929
Armengol insiste en que lo negativo de la situación atañe a otro aspecto, a cómo se escucha a la ciudadanía: “Hay una contradicción brutal, nos jugamos más que un museo. Lo que hay es que el ayuntamiento tiene un reglamento maravilloso de participación y un Síndic de Greuges pero continúa haciendo política como siempre. Las cosas que consideran importantes las gestionan como siempre”.
¿Qué finales posibles tiene este pulso? “El deseado sería llegar a un acuerdo para que el museo de haga en el Palacio de Comunicaciones. Es nuestra apuesta”. El otro es que no se logre, pero se consiga obligar legalmente al consistorio a volver a aprobar la cesión de los espacios a la Fira y el plan de los pabellones: “Y quizá el aniversario de la Exposición Internacional les salte por los aires”.
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