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Debate turístico

El Port de Barcelona advierte que erradicar los cruceristas en escala no resolvería la saturación turística

El 58% de los pasajeros fueron de puerto base en 2025, y el 42% que llegan para unas horas gastan de 46 a 75 euros

En la actualidad los visitantes en tránsito pagan 11 euros de tasa turística, y si se aprueba el aumento que pide Collboni alcanzarán los 15 euros el próximo año

Collboni sitúa como objetivo reducir a "cero" los cruceros con escala en Barcelona y subir la tasa

Un crucero en el muelle Adossat de Barcelona, en una imagen de archivo.

Un crucero en el muelle Adossat de Barcelona, en una imagen de archivo. / MANU MITRU

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Patricia Castán

Patricia Castán

Barcelona
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Nuevo desencuentro del Ayuntamiento con el Port de Barcelona y el sector por la gestión de los cruceros en la ciudad. Solo 10 meses de alcanzar un acuerdo para recortar hasta cinco las terminales para estos barcos, el anuncio del alcalde Jaume Collboni de su intención de "ir reduciendo progresivamente hasta llegar a cero los cruceristas que hacen escalas de unas horas" ha reabierto el debate. Fuentes del Port sostienen que "eliminar cruceristas en tránsito no resuelve los retos de saturación de Barcelona, porque el total de pasajeros representa menos del 5% de los visitantes de la ciudad". También enfatizan que estos viajeros que solo visitan durante una jornada la ciudad ya abonan 11 euros de tasa turística, que pasarán a ser 15 si el ayuntamiento aprueba acelerar un incremento para 2027.

El alcalde ha vuelto a insistir este jueves en que su objetivo es priorizar el turismo de calidad. "Barcelona no quiere turismo masificado", ha clamado. Por ello, ya tomó decisiones como "acabar con los pisos turísticos en noviembre de 2028", ha recordado hoy, y ahora abandera una "progresiva reducción de cruceristas en escala o tránsito" para hasta llegar a "cero". Según Collboni, este perfil de pasajero (de barcos que llegan por la mañana y se marchan por la tarde o noche) generan "ingresos ínfimos".

Por ello cree que la actividad debe limitarse a los cruceros que tienen en Barcelona puerto base (que inician o finalizan rutas, de forma que los viajeros pasan 2,6 noches de media en la urbe, según un estudio del año pasado), y suponen un turismo más "ordenado" y menos "invasivo", ha argumentado. Collboni también ha insistido en "aumentar la fiscalidad" de la actividad, de modo que el actual tramo municipal de la tasa turística pase de 4 euros actuales a 8 el año que viene. El ayuntamiento tenía previsto ese incremento de forma progresiva, pero su apuesta es aprobarlo en el próximo pleno para acelerar el aumento de cara al próximo ejercicio. Es decir, para que los cruceristas en tránsito paguen 15 euros. Desde el pasado 1 de abril, cuando ya hubo subidas, abonan 11 euros, frente a los 9 que se aplican a los cruceristas que hacen noche en la ciudad.

El argumentario del ayuntamiento topa con el del Port, que defiende que ya está "actuando" para "desconcentrar los flujos de visitantes" y diversificar los puntos de interés fuea de zonas tensionadas, mejorando también las operativas de llegada para evitar concentraciones. El año pasado, ya comenzó a trabajar en la reducción de siete a cinco terminales en el Moll Adossat, que supondrá una inversión de 250 millones (100 de procedencia privada) en cinco años.

En los últimos años la gestión portuaria ya se ha enfocado en primar los barcos que inician o acaban rutas en el puerto, alcanzando el 58% el año pasado, de manera que la capital catalana tiene el menor porcentaje de cruceristas en tránsito de Europa.

Sin previsión de crecimiento, de momento

Según fuentes portuarias, a priori no hay previsión de un auge de esta modalidad de pasajeros en 2026, pese a las afectaciones que pueda tener la crisis de Oriente Próximo en el turismo. Hasta ahora el acumulado de cruceristas hasta abril está ligeramente por encima del mismo periodo del año pasado, aunque en abril hubo un 16% menos.

El estudio difundido a finales de 2025 sobre el impacto de los cruceros en Barcelona --realizado por la Universitat de Barcelona (UB-AQR Lab)-- estimó el gasto de los pasajeros en tránsito de unas horas entre 46 y 75 euros diarios. Señaló que el impacto económico es de 9.500 puestos de trabajo y 700 millones de euros en el PIB catalán.

Las medidas que ya lleva a cabo Barcelona (reducir terminales, priorizar la actividad de puerto base, desestacionalizar la oferta e implantar medidas medioambientales para reducir las emisiones) son las que ahora se plantean en otros puertos de cruceros.

El Port y el sector, desde la asociación internacional CLIA, ya han destacado en diversas ocasiones que los cruceristas son los únicos turistas que incluso en visitas sin pernoctación pagan tasa turística. En este sentido, Collboni ha dicho hoy que se trata de la única tipología de viajero sobre la cual el ayuntamiento puede aplicar una fiscalidad. En el caso de los autocares de excursionistas que llegan a diario a la ciudad, se aplica una tasa a los vehículos. Y en el de los miles de turistas procedentes de municipios del litoral que toman los trenes de Rodalies para visitar Barcelona no hay posibilidad de cobrar ningún tributo.

Barcelona recaudó el año pasado unos cien millones de euros en concepto de tasa turístico, que se destinan a distintos proyectos para la ciudad, sobre todo en los barrios que soportan más carga de visitantes.

Desde los partidos de la oposición municipal, el presidente de Junts, Jordi Martí, ha calificado la propuesta del alcalde de "globo sonda, como todas la propuestas que hace y no van a ninguna parte". "La publicidad y la propaganda son necesarias per complementar una acción de gobierno", ha añadido, pero ha criticado que Collboni no haya conseguido nada de los que ha dicho que haría en los últimos tres años, como hacer frente a la inseguridad y la crisis de la vivienda.

En cambio, el líder del PP en Barcelona, Daniel Sirera, ve "muy preocupante" que el alcalde quiera eliminar los cruceros y ha criticado sus políticas turísticas. "El único turismo que quiere en Barcelona Collboni son las personas que acampan en la Ronda, en el parque de la Ciutadella o en la Sagrera", ha terciado, añadiendo que apostar por el "decrecimiento económico no es una buena solución".

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