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Regulación en debate

El ocio nocturno niega que el plan de usos de Ciutat Vella dé barra libre a la apertura de nuevas discotecas

FECALON y el Gremio de Empresarios de Discotecas acusan a la FAVB, Barcelona en Comú y ERC de causar alarmismo, mientras Junts y el PP sopesan su voto a la norma que se debatirá la semana que viene

La FAVB teme que abran siete discotecas más en Ciutat Vella con el nuevo plan de usos

Una discoteca en Barcelona.

Una discoteca en Barcelona. / MARC ASENSIO CLUPÉS

Jordi Ribalaygue

Jordi Ribalaygue

Barcelona
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El sector del ocio nocturno ha negado este miércoles que el Ayuntamiento de Barcelona vaya a conceder “barra libre” a nuevas salas de fiesta en Ciutat Vella. El Gremio de Empresarios de Discotecas de Barcelona y Provincia y FECALON han replicado así a la Federación de Asociaciones Vecinales de Barcelona (FAVB), Barcelona en Comú y ERC, que advierten que el proyecto del plan de usos comerciales para el distrito histórico de la ciudad elaborado por el gobierno del alcalde Jaume Collboni podría permitir la apertura de siete nuevas discotecas. Otra patronal del mismo ámbito, FECASARM, avala la propuesta del ejecutivo del PSC y cree que marca un "cambio de tendencia" tras "años de políticas especialmente restrictivas hacia las actividades recreativas, musicales y de restauración" en el casco antiguo.

Ambas patronales han acusado de alarmismo a las seis entidades vecinales que se han pronunciado contra la propuesta de regulación y los dos partidos que han avanzado que se opondrán. El borrador se someterá a debate en la comisión de economía la semana que viene. Por ahora, no tiene los apoyos garantizados para aprobarse. Junts y el PP aún no tienen decidido su voto, lo que podría decantar que la medida prospere o se aborte.

Tras el malestar manifestado por colectivos vecinales, el gremio de discotecas y FECALON han postulado que el reglamento en ciernes para la instalación de nuevos negocios en Ciutat Vella “no introduce una autorización directa, automática ni indiscriminada para la apertura de discotecas”. “La afirmación de que el nuevo plan de usos ‘permitirá abrir siete discotecas’ no es correcta”, ha enfatizado.

Las dos entidades sostienen que “presentar esa posibilidad urbanística condicionada como si fuera una autorización masiva de discotecas supone una simplificación interesada”. Remarca que el texto “impone límites de implantación muy restrictivos”. Apunta que no podrá haber más de un establecimiento clasificado en el grupo C2 -correspondiente a “actividades culturales con ambientación musical”- dentro de un radio de 400 metros en la zona general que el plan de usos dibuja. A su vez, solo puede emplazarse uno en el interior de un perímetro de 200 metros en los ejes estratégicos que la norma establece.

Por su lado, FECASARM evalúa que la medida promovida por el gobierno Collboni "incorpora una visión más posibilista y menos restrictiva por lo que hace a la implantación y consolidación de actividades culturales y musicales, especialmente aquellas vinculadas a la música en vivo y la cultura nocturna". Cree que, por esa vía, se acabará "dejando atrás una dinámica excesivamente restrictiva e incluso de persecución que durante muchos años ha limitado de manera muy notable las posibilidades de desarrollo, renovación y adaptación de las actividades recreativas, musicales y de restauración" en Ciutat Vella.

Cambios en la norma

El posicionamiento de Junts resulta decisivo para que el plan se apruebe en la comisión y se ratifique en el pleno. El concejal Damià Calvet expresa que “hay que poner límites a la saturación turística y comercial”. “Apostamos de forma decidida para mejorar la regulación”, afirma el nacionalista, que esgrime que “regular no es prohibir por sistema”: “Las limitaciones han de ser proporcionadas y jurídicamente sólidas, Ciutat Vella necesita recuperar diversidad económica y comercial, a la vez que esta actividad económica debe ser compatible con el descanso y la convivencia”.

Por su parte, el PP ha presumido de haber introducido el veto de nuevas tiendas de cannabis en la regulación para Ciutat Vella. Al mismo tiempo, lamenta que se deseche exigir una doble licencia para autorizar los súpers 24 horas que venden alcohol. El líder popular en Barcelona, Daniel Sirera, ha opinado que el plan “llega tarde” y “vuelve a quedarse corto para resolver los problemas estructurales del tejido comercial” del núcleo histórico.

El gremio de discotecas y FECALON aducen que “no existe una barra libre para el ocio nocturno, sino una regulación restrictiva, controlada y sometida a requisitos objetivos”. Aún más, consideran que se ha trasladado “una alarma que no se corresponde con el contenido real" del futuro protocolo. La FAVB y otras cinco organizaciones vecinales consideran que el proyecto normativo tiene resquicios por lo que pueden surgir nuevos negocios abocados al turismo, que generen molestias y dejen de lado a los residentes, incluidos las salas de ocio nocturno. En gran medida, los Comuns y ERC coinciden el diagnóstico.

Descanso vecinal

FECALON y el gremio contestan que “comparte la necesidad de proteger el descanso vecinal, la convivencia y el equilibrio de usos en Ciutat Vella”. Dice que, por esa razón, defiende una regulación que sirva para “actuar contra las actividades que incumplen” y que “no demonice a los operadores legales”. “La no aprobación del plan no dejaría a Ciutat Vella en una situación mejor”, auguran.

Ambas organizaciones aseguran que el borrador presentado por el PSC no satisface sus demandas al completo. No obstante, argumentan que tumbar el proyecto “podría provocar el decaimiento de suspensiones y moratorias actualmente vigentes, abriendo la puerta a la proliferación de actividades de escaso valor añadido”, entre las que mencionan “determinados establecimientos de conveniencia, tiendas de accesorios de telefonía o negocios vinculados a productos para el cultivo de cannabis”. “El verdadero riesgo no es ordenar el ocio legal, sino permitir que el vacío regulatorio expulse al empresario local y deje el distrito en manos de negocios impersonales, grandes cadenas y actividades de escaso retorno social, cultural y comunitario”, previenen.

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