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Pendiente de aprobación

La FAVB teme que abran siete discotecas más en Ciutat Vella con el nuevo plan de usos

Seis entidades vecinales se oponen al proyecto, del que Barcelona en Comú y ERC también discrepan, y advierten que podría provocar que aparecieran más negocios en el distrito dirigidos a los turistas

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Varias personas congregadas en la fuente de la plaza Reial, habitual punto de ocio nocturno en Ciutat Vella, en Barcelona.

Varias personas congregadas en la fuente de la plaza Reial, habitual punto de ocio nocturno en Ciutat Vella, en Barcelona. / MANU MITRU

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Jordi Ribalaygue

Jordi Ribalaygue

Barcelona
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Seis entidades vecinales han levantado este martes la voz de alarma para advertir que detectan un potencial riesgo de que abran nuevos establecimientos de ocio nocturno en Ciutat Vella y más negocios dirigidos al turismo en el distrito histórico de Barcelona, principal foco de atracción de visitantes en la ciudad. La Federación de Asociaciones Vecinales de Barcelona (FAVB), la Confederación de Asociaciones Vecinales de Catalunya (CONFAVC) y las entidades vecinales del Gòtic, Casc Antic i l’Òstia se oponen al proyecto de plan de usos para Ciutat Vella, que cuenta con la aprobación inicial hasta ahora y estipula las condiciones para la apertura de negocios. El gobierno del alcalde Jaume Collboni prevé someter el borrador a debate en la comisión de urbanismo de la semana que viene, para elevarla a aprobación definitiva en el pleno del ayuntamiento. Al colectivo vecinal le inquieta en especial que la regulación deje un resquicio que permita la apertura de hasta siete discotecas nuevas en el distrito.

Las salas de fiestas proliferan en Ciutat Vella, que concentra el grueso del trajín de turistas en la ciudad, y han llevado a prever planes aún por implantar para mitigar las molestias por ruido que socavan el descanso de los vecinos. El ejecutivo municipal del PSC ha enfatizado que el reglamento pretende poner coto a los permisos para más tiendas cannábicas, salones de manicura y comercios de venta de carcasas de móvil. Defiende que la norma "regula las actividades con más impacto" sobre los domicilios, con limitaciones en especial a las que "generan más presión, como la restauración, los servicios turísticos, el ocio nocturno o determinados comercios vinculados al monocultivo turístico". Apostilla que, a su vez, "busca potenciar las actividades culturales y el comercio de proximidad".

El movimiento vecinal afirma que la aparición de nuevos establecimientos nocturnos “sería posible gracias a la reducción del radio de distancia entre estos locales” que consagraría la revisión del actual plan de usos, vigente desde 2018. El presidente de la FAVB, Miquel Borràs, ha explicado que responsables del distrito han reconocido en reuniones con representantes vecinales que la normativa permitiría que florecieran nuevas discotecas. “No podemos profundizar en las dinámicas de turistificación de Ciutat Vella”, ha esgrimido Borràs.

El gobierno municipal defiende que la norma limitará en especial a negocios de hostelería, ocio nocturno y servicios turísticos, entre otros

La FAVB apunta a que, con los márgenes de separación que la norma establecería y los bajos disponibles en el distrito, podrían crearse hasta dos nuevas salas de ocio nocturno en Via Laietana, otro par en el paseo Joan de Borbó y el resto en las rondas de Sant Pere, Sant Antoni y Sant Pau. “Se flexibilizan muchísimo las medidas, lo que permitiría que abrieran discotecas en zonas que ya están saturadas”, ha cuestionado Martí Cusó, miembro de la Asociación de Vecinos del Barri Gòtic.

Las entidades también previenen de que, con el plan, “podrían proliferar descontroladamente nuevos servicios para turistas” que el plan de usos de 2018 prohibió para impedir que se expandieran. Los críticos mencionan tiendas de alquiler de patinetes eléctricos, bicicletas o motos, así como locales con taquillas para guardar equipaje y puntos de venta de entradas. “Es una regresión en la desturificación, la normativa debería poner a los vecinos en el centro”, ha postulado Cusó.

Llamada a los partidos

La moratoria vigente desde 2024 en la concesión de licencias a comercios cannábicos, de accesorios para móviles y de manicura concluirá a primeros de julio. El gobierno de Collboni quiere que el proyecto de plan esté en vigor para entonces. La FAVB y el resto de entidades críticas han reclamado a los partidos políticos que no aprueben el proyecto. Barcelona en Comú y ERC ya se han pronunciado en contra. Por sí solos, sus votos no son suficientes para tumbar la propuesta.

“Es una auténtica barbaridad", opina Jordi Rabassa, concejal de BComú. "El distrito ya tiene la mayor concentración de ocio nocturno, masificación turística y problemas de ruido en horario nocturno", enumera el miembro de los Comuns, edil de Ciutat Vella en el mandato pasado. Remarca que el gobierno de Ada Colau vetó la aparición de nuevos locales de ocio nocturno y de tiendas de alquiler de vehículos o de máquinas de productos, entre otras, con el plan que promovió para el distrito hace ocho años. “Ahora habrá condiciones, pero podrán entrar en el distrito -vaticina-. Todo eso se liberaliza, hay muchos locales pequeños donde es susceptible que puedan ponerse. Es un desastre para Ciutat Vella y una patada al comercio de proximidad”. Rabassa también se declara contrario a que se tolere la apertura de grandes locales de hostelería de 200 a 2.000 metros cuadrados en la Rambla y la Via Laietana.

Por su parte, ERC añade que “podrían abrir hasta 18 nuevas asociaciones o tiendas de cannábis y 250 supermercados de 24 horas” con la propuesta del ejecutivo de Collboni. El partido ha reclamado la comparecencia del gobierno socialista para interpelarle sobre un plan de usos que juzga como un "paso atrás". La presidenta del grupo municipal de los republicanos, Elisenda Alemany, considera que el proyecto es “incompatible con la voluntad de proteger la identidad” de Barcelona. La líder de ERC sostiene que el modelo que el PSC plantea “continúa favoreciendo la turistificación y la explotación comercial de Ciutat Vella”. Los republicanos también reprueban el plan de los Comuns de 2018. “No ha funcionado”, evalúa Alemany, y recuerda que no frenó las tiendas de productos cannábicos, los súpers de 24 horas u otros negocios encarados al turismo.

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