Vivienda asequible
Una promoción encallada de pisos públicos en el Raval deja a 17 inquilinos en un limbo: "Queremos las llaves, no disculpas"
Los domicilios de un bloque que el Ayuntamiento de Barcelona adjudicó hace siete meses permanecen vacíos por un contratiempo con el suministro eléctrico y sin una fecha clara para que se entreguen a los inquilinos, que se quejan de falta de información mientras han tenido que improvisar y buscar dónde alojarse
La crisis de vivienda atenaza a los jóvenes de Barcelona: la emancipación ha retrocedido tres puntos tras la pandemia

Òskar y Juanma, delante de la finca del número 116 de la calle Hospital, en Barcelona, en la que han obtenido un piso público y que permanece vacía. / MANU MITRU

Albert, Mar, Juanma y Òskar tienen menos de 35 años y comparten una ilusión que se ha vuelto en desasosiego por los pisos que el Ayuntamiento de Barcelona les concedió en un mismo edificio del Raval el pasado 3 de octubre. Han transcurrido siete meses del sorteo en que resultaron seleccionados junto a otros 13 elegidos para poblar una escalera reservada a jóvenes, con pequeñas viviendas de 20 a 50 metros cuadrados y alquileres reducidos de 209 euros a poco más de 400. Sin embargo, ninguno de ellos vive todavía en la finca del número 116 de la calle Hospital, adquirida por el consistorio en 2017 y que permanece vacía. Tampoco saben con certeza cuándo el Instituto Municipal de la Vivienda (IMHAB) les dará las llaves.
“Estamos en una incertidumbre constante, no sabemos qué pasará”, expresa Albert. Atestigua que se tomó “al pie de la letra” que accederían al inmueble en la segunda mitad de enero. Todos coinciden en que así se les anunció cuando les mostraron los domicilios en diciembre. “Comencé a mover hilos y avisé donde estoy compartiendo piso que en febrero ya no estaría allí -relata-. Buscaron a otra persona pero, en esta situación, me he tenido que quedar. ¿Qué ha pasado? Pues que, de rebote, la persona que debía entrar se ha quedado sin piso y no puedo hacer nada con la vivienda que me adjudicaron, porque llamo al IMHAB pero siempre me dan largas”.
El ayuntamiento responde que la entrega de los pisos se ha encallado por “un problema en la instalación de suministro eléctrico”, por carecer de suficiente potencia, lo que “impide el correcto funcionamiento del ascensor, elementos imprescindibles para garantizar la seguridad y la habitabilidad de las viviendas”. Indica que la incidencia es “ajena” al IMHAB y a las obras de rehabilitación del bloque, otorgadas hace tres años y con un coste de 2,78 millones de euros. Achaca el imprevisto a una “configuración antigua” de la red, lo que “ha obligado a Endesa a replantear la situación técnica”.
En cambio, la compañía eléctrica responde que construir la infraestructura es responsabilidad del ayuntamiento. Agrega que, cuando la haya concluido, debe cederla para que Endesa la compruebe, extienda la línea y tramite el alta del suministro. Todo eso aún no ha ocurrido.
El IMHAB atribuye el problema a una instalación antigua de Endesa, mientras la compañía responde que la obra para arreglar el entuerto compete solo al consistorio
Los afectados cuentan que había luz en la escalera y las viviendas cuando se las enseñaron, pero el ascensor no funcionaba. El ayuntamiento dice que el contratiempo se trata “con la máxima prioridad” para solucionarlo “en el menor plazo posible”, sin precisar cuándo estará resuelto y se habitará la comunidad.
Justo este viernes, el IMHAB ha citado a los perjudicados para los próximos días. Les ha transmitido que está pendiente de varios cometidos que atribuye a terceros, incluido que el ayuntamiento permita abrir una zanja para hacer unas acometidas. "Si todas esas actuaciones se ejecutan con normalidad y dentro de los plazos previstos, la previsión es que las viviendas puedan estar disponibles hacia finales de septiembre", augura el mensaje que los inquilinos han recibido.

Una lona azul cubre la entrada del edificio de viviendas públicas de la calle Hospital, 116, de Barcelona. / MANU MITRU
Versiones opuestas
El IMHAB añade que es “consciente de la inquietud” de los beneficiarios y afirma que los “está citando de manera urgente y presencial” para “informarles con total transparencia”. Los afectados niegan que haya sido así hasta este viernes. Aseguran que antes solo recibieron una carta “aséptica” el 3 de marzo, tras varios días de llamadas infructuosas e inconcreciones sobre la demora. Dan fe de que apenas han arrancado respuestas llamando al IMHAB, acudiendo a su oficina, enviando correos o presentando instancias.
“Chocamos contra una pared que provoca frustración e inseguridad”, manifiesta Juanma. “Me dijeron que entraríamos en la segunda quincena de enero, luego que sería en Semana Santa, después en mayo y, ahora, me están diciendo que en septiembre u octubre, pero que lo coja con pinzas”, desmenuza.
“Mi hija está pagando por una habitación en un piso compartido más de lo que pagaría en el piso para ella sola”, protesta la madre de una adjudicataria
Confiesa que tiene sus pertenencias “en cajas”, a la espera de la mudanza. Le frustra tener que desembalarlas para sacar la ropa de verano. “No quiero disculpas, quiero mis llaves -prosigue Juanma-. Entre lo que estoy pagando y comparado con lo que pagaré en el piso, estoy perdiendo 200 euros al mes. Quiero saber qué pasa porque, desde octubre, soy adjudicatario y cumplo los requisitos. Hay una crisis de vivienda en esta ciudad y tienen un bloque entero que están dejando envejecer sin nadie dentro”.
"Malabares" para subsistir
Òskar ha tenido que buscar refugio en casa de una tía lejana después de que le rescindieran el alquiler, cuando ya aguardaba para trasladarse a la calle Hospital. “Le dije que sería para un mes como mucho, pero llevo ya cuatro meses y faltan al menos cuatro más”, recuenta. Siente que, “por negligencias, están obligando a jóvenes precarios a hacer malabares con su vida”. “El edificio está acabado pero, por una pequeña traba, es inservible -lamenta-. ¿Con qué ganas vamos a tener un propietario que no nos cuida? Se me quitan las ganas de vivir aquí, en un piso de protección oficial del Ayuntamiento de Barcelona”.

El edificio de viviendas públicas del número 15 de la calle Botella, también adquirido por el IMHAB en el Raval y pendiente de habitarse. / MANU MITRU
“Mi hija está pagando por una habitación en un piso compartido más de lo que pagaría en el piso para ella sola”, se queja la madre de Mar. “No es un solo caso, las viviendas de la calle Robadors, 33 se entregaron con un año de retraso -enfatiza-. Esto le puede pasar a una promoción y es mala suerte, pero no a tantas”.
Adyacente a la calle Hospital se halla otro edificio que el ayuntamiento compró, en el número 15 de la calle Botella, también deshabitado. Endesa dice que, en ese caso, ya se efectuó la ampliación de potencia, el abastecimiento de los servicios comunes se concedió en octubre y falta dar el alta a las viviendas. El IMHAB contesta que “no hay ningún problema” en esa otra escalera, cuyos hogares se sortearon en febrero. “Se decidió destinar estas viviendas al régimen de derecho de superficie, que tiene un procedimiento más largo”, alega.
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