Espacio histórico
Licitadas las obras para reformar el Teatre Joventut de L’Hospitalet por un valor de 4,5 millones de euros
El emblemático equipamiento cerrará durante cerca de dos años para someterse a una profunda renovación que abordará problemas acústicos y de seguridad
CONTEXTO | L’Hospitalet estudiará cómo rehabilitar el histórico Teatre Joventut para que sea más sostenible

Fachada del Teatre Joventut de L'Hospitalet, en una imagen de archivo. / Ferran Nadeu

El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ha sacado a concurso las obras para renovar el histórico Teatre Joventut de L’Hospitalet de Llobregat (Barcelonès). Unos trabajos que tendrán un coste estimado de 4,5 millones de euros y cuya previsión es que, una vez se inicien, se alarguen durante unos 18 meses. Con las obras, el Ayuntamiento de L’Hospitalet y el AMB buscan llevar a cabo “una rehabilitación energética y funcional”, acorde con la necesaria renovación del equipamiento.
El teatro hospitalense llevó a cabo sus últimas funciones antes de la renovación en diciembre de 2025. Desde entonces el equipamiento ha estado cerrado a la espera de que se licitaran y adjudicaran las obras. Más allá de la sostenibilidad energética, tal y como consta en la memoria del proyecto de obras, en los últimos años, el teatro ha recibido quejas reiteradas de un edificio vecino, debido a “vibraciones y problemas acústicos”. “La propiedad ha realizado trabajos puntuales para mejorar la situación, pero la problemática a día de hoy persiste”, sigue el texto.
Después de realizar las calas pertinentes, hemos tenido conocimiento de la situación de todo el teatro respecto a la protección al fuego, actualmente la estructura metálica no tiene ningún tratamiento de ignifugado, y, por tanto, los trabajos a realizar deben incluir este tratamiento completo en todo el teatro para cumplir con la normativa vigente. De cara al elevado precio de los trabajos, el proyecto de obras remarca que el edificio se encuentra en un estado correcto, con signos de desgaste, pero que no cumple con diversas normativas de actualidad referentes a la accesibilidad, la salubridad, la protección contra incendios y la protección hacia el ruido. Así, "algunos de los trabajos necesarios para actualizar el teatro en estas normativas implica un importe económico considerable, como es la protección contra incendios", señala el contrato.
La demora de estos últimos meses ha supuesto así protestas por parte de algunas entidades vecinales o grupos de la oposición. “Nadie discute la necesidad de hacer obras, pero el problema es cómo y cuándo se ha decidido cerrarlo y dejar el barrio y la ciudad sin ninguna alternativa", dijo hace poco más de un mes el líder de la oposición y portavoz de ERC-EUiA, Jaume Graells. Por su parte, Carme Rimbau, integrante de la Associació Castell de Bellvís a la Torrassa (ACBALAT), dice que entiende también los trabajos, pero lamenta que estos coincidan con el cierre del Auditori de la Torrassa, propiedad del Arzobispado de Barcelona: "Podría ser una solución derivar algunas de las actividades al Joventut, pero como cerrará durante casi dos años nos quedamos casi sin espacios en el barrio".
Equipamiento emblemático
Casi un siglo de vida tiene ya el Teatre Joventut. El edificio es obra del histórico arquitecto local Antoni Puig i Gairalt —uno de los dos hermanos arquitectos a quienes la segunda ciudad de Catalunya buena parte de su patrimonio más reconocido—, abrió sus puertas en 1931 y funcionó durante años como un cine de barrio más de L’Hospitalet, en este caso, entre los barrios de la Torrassa y Collblanc.
Con los años el cine fue perdiendo fuelle y terminó por cerrar en 1972. El 8 de mayo de 1991, el equipamiento volvió a levantar el telón, reconvertido ya en el teatro que es ahora y por el que han desfilado miles de actores, actrices, músicos y compañías.
Con todo, fueron varios los intentos por reconvertir el equipamiento en un aparcamiento, pero, finalmente, el Plan General Metropolitano de Ordenación Urbana de 1976 lo calificó como equipamiento comunitario y el consistorio denegó las licencias en trámite. El resultado de todo ello es que, después de un período en desuso, en los años 80, el Ayuntamiento de L'Hospitalet lo adquirió y proyectó, en colaboración con la Diputación de Barcelona, la construcción de un teatro-cine municipal.
Después de un largo proceso de obras, en 1991 el Teatre Joventut fue inaugurado. La ciudad pasó así a disponer de una gran sala teatral con 583 butacas y una segunda sala, justo debajo, con capacidad para 185 espectadores, equipada con pantalla fija, proyector profesional de 35 milímetros y un pequeño escenario que ha posibilitado también la representación de montajes teatrales de pequeño formato.
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