Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Cumbre bilateral

Illa y Collboni acuerdan invertir 415 millones para acelerar la rehabilitación de pisos en el Besòs i el Maresme

La Generalitat aportará 15 millones anuales durante 10 años y el Ayuntamiento de Barcelona transferirá 265 millones a la empresa pública que ha de crearse antes de que acabe 2025 para desencallar el plan que palíe el riesgo por aluminosis y patologías estructurales

La Generalitat y Barcelona prevén construir cuatro residencias nuevas y destinar 17,5 millones para reformar escuelas

Bloque apuntalado en el Besòs i el Maresme, en Barcelona.

Bloque apuntalado en el Besòs i el Maresme, en Barcelona. / RICARD CUGAT

Jordi Ribalaygue

Jordi Ribalaygue

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

La Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Barcelona han acordado en la comisión mixta de este miércoles que destinarán 415 millones de euros en los próximos 10 años para acelerar y ampliar el plan de rehabilitaciones de bloques afectados por aluminosis y otras patologías estructurales en el barrio del Besòs i el Maresme. Iniciado en el 2020, solo se ha concluido la reforma de 24 pisos y otros 192 están en obras, "extraordinariamente poco", ha evaluado el alcalde, Jaume Collboni, tras la cumbre que ha reunido a la plana mayor del consistorio con consellers y altos cargos del Govern del president Salvador Illa.

Se calcula que necesitan rehabilitarse unas 4.000 viviendas del Besòs i el Maresme, repartidas en 200 fincas, con necesidades urgentes de reforma para prevenir el riesgo de daños en los edificios y sus habitantes. El alcalde ha manifestado que el coste de las obras en escaleras y pisos que se sufragará con dinero público será "muy mayoritario, del 80%, el 90% o hasta el 100%", dependiendo de la complejidad de las reparaciones y la renta de cada hogar. El conseller de Presidència, Albert Dalmau, ha expresado que se trata de una "operación de país" para saldar una "deuda histórica" con la franja del Besòs, donde "miles de familias viven en un nivel de precariedad impropio de una ciudad como Barcelona", ha admitido Collboni.

Ambas instituciones constituirán una empresa pública, con participación mayoritaria del Ayuntamiento, dedicada a desencallar la rehabilitación en el Besòs i el Maresme. La sociedad anónima que debe pasar a gobernar el plan forma parte de un acuerdo con los Comuns y debe alumbrarse antes de que acabe 2026. La Generalitat le transferirá 15 millones de euros anuales durante una década, aunque este primer año queda condicionado a la aprobación pendiente de los presupuestos. El ayuntamiento la dotará de 265 millones a lo largo del proyecto.

La participación del Govern ha de permitir que se liberen fondos municipales para financiar los proyectos de rehabilitación de domicilios de Trinitat Vella y La Pau, también atascados. Como ocurre en el Besòs, sapenas se han desarrollado hasta ahora, pese a estar planificados desde hace años.

Sustituto de los Next Generation

Las administraciones confían en que la inversión supla las ayudas que preveían recibirse a través de los fondos europeos Next Generation para sufragar obras de eficiencia energética, para acondicionar los inmuebles frente al frío y el calor para reducir el gasto en suministros. Las obras deben estar finalizadas antes del próximo 30 de junio para justificarlo ante la Unión Europea y percibir la subvención, pero las reparaciones solo están acabadas en una de las nueve comunidades adheridas al plan piloto, previo a extender las reformas a todo el barrio.

Como en otras ocasiones, Collboni ha prometido que la administración pública asumirá el coste que Bruselas no abone de las reformas en marcha, al no terminarse dentro de plazo. "Si es el caso, se asumirá la parte que corresponda", ha reiterado el alcalde. "El compromiso es que no se parará ningún proyecto de rehabilitación", ha remachado.

Además, Collboni ha expuesto que se quieren "mejorar" las medidas de protección extendidas en decenas de bloques del Besòs i el Maresme, en los que se han instalado puntales y redes para evitar desprendimientos. Como se refrendó con ERC semanas atrás, ha recordado que el propósito es inspeccionar unas 1.500 viviendas en los próximos meses para chequear el estado del parque de vivienda del vecindario. Debe propiciar que las rehabilitaciones se expandan a una decena de edificios, que suman 720 domicilios, y con el propósito de que empiecen a remodelarse en 2027.

Suscríbete para seguir leyendo