'Refit' y revalorización
El sector náutico catalán y administraciones buscan soluciones para el abandono de embarcaciones
La Fundació Barcelona Capital Nàutica trabaja con las empresas y la administración para abordar cómo gestionar el final del ciclo de vida de los barcos
El abandono de barcos crece en los puertos deportivos catalanes: hasta 30 embarcaciones olvidadas en una misma marina

Mistral, velero de 10 metros de eslora construido en 1964 y que dio la vuelta al mundo, y que ahora va a ser restaurado para darle una nueva vida en el Reial Club Marítim de Barcelona tras años de inactividad y deterioro. / Jordi Cotrina / EPC

El sector nàutico catalán ha decidido tomar la iniciativa ante uno de sus desafíos más críticos: el abandono y la degradación de embarcaciones en los puertos catalanes. La Fundació Barcelona Capital Nàutica (FBCN), en estrecha colaboración con Ports de la Generalitat y la ACPET y un centenar de empresas y actores del sector náutico, ha iniciado una tarea de análisis y cuantificación de un problema que, hasta ahora, carecía de datos precisos. En una comunidad que cuenta con unos 30.000 amarres, la falta de información ha agravado una situación donde el cuello de botella es tanto económico como administrativo.
El origen del conflicto reside en la falta de mantenimiento de muchas embarcaciones, cuyo valor acaba siendo menor que el coste de su reparación o desguace. "El reto es inmenso", comenta el presidente de la FBCN, Laureà Fanega, puesto que, para los propietarios, actualmente "cuesta más llevar un barco a desguazar o reciclar que dejarlo que se hunda en el mar".
Nuevas oportunidades
La FBCN ha empezado a analizar cómo se realiza el cierre del ciclo de vida de las embarcaciones y si es posible su revalorización, con la vista puesta en buscar nuevas oportunidades de negocio para el sector náutico catalán. Esta tarea forma parte del Plan de Acción para la Descarbonización y mejora de la Competitividad del sector en Catalunya, en un trabajo cuyo desarrollo la fundación ha adjudicado a Clúster Development. Hasta ahora se han identificado las principales estrategias a llevar a cabo con la participación de un centenar de agentes del sector, entre los que figuran empresas, impulsores tecnológicos y entidades formativas.
En septiembre presentará un informe detallando cuál es la situación de abandono de las embarcaciones en los puertos y diversas propuestas, que ya está elaborando con la participación de las marinas, la Agència de Residus de Catalunya, Acció, el Clúster de Residus y Barcelona Clúster Nàutic.
El objetivo es "replicar las mejores prácticas internacionales para establecer un sistema diferencial en Catalunya que acelere no solo la innovación, sino la adopción de soluciones reales", según indica la FBCN. El proyecto nace de una reflexión estratégica iniciada hace dos años para mejorar la competitividad del sector en Catalunya. Tras analizar la cadena de valor, se observó que otros países, como Francia, ya disponen de incentivos y modelos específicos para gestionar el final del ciclo de vida de los barcos.
Más allá del desguace
"El problema de los residuos náuticos no puede seguir siendo invisible, y la solución pasa por construir de forma sostenible y gestionar con agilidad el adiós de las embarcaciones", indica el plan de la FBCN.
"Desballestar embarcaciones no es una actividad que produzca beneficios", incide la directora de Barcelona Clúster Nàutic, Clàudia Parera, al frente de una iniciativa público-privada que se propone impulsar Barcelona como polo de atracción de la industria náutica. "Es necesario que haya incentivos por parte de la administración", considera. Y advierte: "En vez de contemplar nuevos impuestos que responsabilicen a los fabricantes de las embarcaciones de todo el ciclo de vida, hay que pensar en medidas para aumentar su competitividad. De lo contrario, no habrá nada que hacer frente a empresas de otros países sin tantas obligaciones. Un sector lo matas o lo revives con la legislación".
Extensión de la vida útil
Frente a ello, la estrategia de la FBCN no se limita a lograr una agilización en la destrucción de barcos, sino que apuesta por la economía circular y la extensión de su vida útil, con soluciones de mantenimiento predictivo y el impulso de nuevos modelos de acceso a la navegación, como los clubes de navegación o la propiedad compartida, que garantizan un mejor cuidado de la flota.
Un buen ejemplo de ello es la iniciativa de recuperación de El Mistral, una de las embarcaciones más ligeras que ha hecho la vuelta al mundo. Del navegante Julio Villar, socio honorífico del Reial Club Marítim de Barcelona, recorrió el océano a finales de los años 60, pero hacía años que se deterioraba en las instalaciones del mismo club, víctima del olvido y el paso del tiempo. Ahora, el Institut de la Nàutica de Barcelona ha iniciado un proyecto de restauración para devolverle la dignidad. "Este trozo de historia náutica dejará de ser un barco abandonado", se congratula el club.
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