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Antiguo narcopiso

Inquietud vecinal por un local de Gràcia vacío hace 13 años que estuvo ocupado: “No lo alquilaré si no me pagan 13.000 euros”

La Asociación de Vecinos de Rambla del Prat quiere evitar un nuevo negocio de droga como el que estuvo allí un año y lamenta que el propietario se resista a alquilar

Los Mossos clausuran un 'narcolocal' conflictivo en el centro de Barcelona y lo sellan con cemento para evitar que se reocupe

Local vacío en la confluencia de la Rambla del Prat con la calle Gran de Gràcia, que lleva años sin actividad.

Local vacío en la confluencia de la Rambla del Prat con la calle Gran de Gràcia, que lleva años sin actividad. / MANU MITRU

Toni Sust

Toni Sust

Barcelona
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La Rambla del Prat es una de las calles más bonitas de Gràcia. No es muy larga, 160 metros que discurren entre Gran de Gràcia y la Via Augusta. Hace 30 años estaba considerablemente abandonado, y la asociación de vecinos de la vía se puso manos a la obra para motivar al Ayuntamiento de Barcelona con el fin de mejorarla. A principios del siglo XXI, la calle tenía otra cara. La implicación vecinal, dicen los residentes en esta parte de Gràcia, fue decisiva para que el gobierno municipal, entonces encabezado por el alcalde Joan Clos, se implicara. El concejal de Gràcia era Ferran Mascarell.

Pasado un cuarto de siglo, un pequeño punto negro ha causado inquietud vecinal, incluso temor, durante un año. Y esa inquietud se ha reavivado. El problema está asociado a un local que ocupa la esquina de Gran de Gràcia, 133 con Rambla del Prat, 1. Resulta visible, porque está cerrado, tapado con planchas de maderas y con anuncios de una inmobiliaria: está vacío y en alquiler. Y lleva así 13 años.

Colmado Fortuny

El Colmado Fortuny a principios del siglo XX. / EPC

El Colmado Fortuny

A primera vista, cuesta de entender: su posición parece comercialmente envidiable. Hace un siglo, allí estaba el Colmado Fortuny, que constaba también de una perfumería. Hoy el local y todo el edificio siguen perteneciendo a un miembro de la familia, José Fortuny, de 80 años, que, contactado por este diario, bromea: “No me queda mucho. Los hombre mueren a los 85 años”. Fortuny no piensa alquilar si no aparece alguien que pague lo que pide. Entiende que en estos años ha dejado de ganar dinero. Más de un millón de euros, calculan los vecinos. Pero está claro que aunque diga que no le queda mucho tiempo, no tiene prisa.

Perfumeria Fortuny

La perfumería, en la parte de Rambla del Prat. / EPC

Una foto de 1910 de aquel establecimiento muestra el esplendor de la tienda. Después del colmado hubo varios comercios: una oficina de Banca Catalana, que luego lo fue del Banco Bilbao Vizcaya. Más tarde, una tienda de Golden Point, una cadena italiana de tiendas de moda íntima, medias, lencería y trajes de baño. Cerró en el 2013. Fue la última inquilina.

Los narcos y un muerto ante el cine

La vecindad lleva tiempo viviendo con desagrado que no haya en la tienda ninguna actividad, pero lo que les alarmó de verdad, lo que pudrió la situación, fue que en mayo de 2024 alguien rompió la persiana de una parte del local, situada en el extremo del espacio en el lado de Rambla del Prat, que en realidad está separada. Hay dos locales contiguos. El más grande, desde Gran de Gràcia hasta bien entrada Rambla del Prat, está muy protegido, porque es el que acogió las sedes bancarias. Allí hay cristales blindados, planchas metálicas soldadas.

En esa pequeña parte final hay un local pequeño, que no está habilitado para actividad alguna, que no tiene luz ni electricidad y que por lo menos antes no estaba tan protegida. Por eso hace casi dos años unos individuos pudieron entrar, colocaron una cerradura y fijaron allí un negocio de venta de droga. Un narcopiso a pie de calle. Los problemas empezaron en seguida. Violencia, robos. Un día, un drogadicto murió justo delante del Cine Bosque.

Miedo a salir de noche

Los vecinos prefieren que no se citen sus nombres, tal es la cautela nacida de los malos tiempos que pasaron. Una vez que llegaron los narcos, una banda que la Guardia Urbana y los Mossos conocen bien y que se va desplazando por Barcelona de sede en ese, la calle lo notó en seguida. “A veces había cola, gente esperando en los bancos para comprar su dosis. Y era frecuente que, antes o después de comprar, sobre todo antes, aprovecharan para robar. Empezó a haber hurtos, alguno con violencia. Atracaron un bar y el dueño, que se encaró con el ladrón, resultó herido”, explica un vecino de Rambla del Prat.

Un vecino que relata que por primera vez tuvo miedo a caminar de noche por la calle cuando le tocaba llegar tarde por su trabajo. Pero no solo de noche había que estar alerta. “Había gente gritando, peleas, maltrato a mujeres”. En junio de 2025, el local fue desalojado a instancias judiciales.

La buena vecindad

Dice un residente en la zona que lo que no comprenden los vecinos es que la propiedad del local no haya redoblado sus esfuerzos para evitar el problema. “Aunque sea por amor a la calle en la que sus antepasados tuvieron ese comercio”. Por amor, por responsabilidad. Lo único bueno, añade el mismo vecino, es que la situación ha unido a un centenar de personas que viven en Rambla del Prat o sus aledaños. Vecinos pero también comerciantes, porque las tiendas sufrieron los mismos problemas.

Este centenar de ‘graciencs’ quiere que el ayuntamiento se asegure de que no va a volver otra ocupación. Por que ha habido otro intento hace unos meses, que no fructificó. Los que lo intentaron no pudieron entrar. Últimamente, se ha visto caminando cerca del local a alguno de los que lo ocuparon en 2024.

Barcelona 21/04/2026 Barcelona. Local vacío en la confluencia de la Rambla del Prat con Carrer Major de Gràcia, en el barrio de Gràcia, que lleva años sin actividad y genera problemas de convivencia vecinal, con episodios de ocupaciones y atracos denunciados por los residentes. Palabras clave: Gràcia, local vacío, ocupaciones, inseguridad, vecindario, Barcelona. AUTOR: MANU MITRU

A la derecha, donde se ve la parte blanca, el local que fue ocupado en 2024. / MANU MITRU / EPC

El plan de usos

A todo esto, José Fortuny, octogenario descendiente de la familia que tuvo el colmado y actual propietario del inmueble, se muestra rotundo. Explica que Golden Point pagaba 13.000 euros al mes hasta hace 13 años. “Estuvieron 15 años en él. Si hace 13 años pagaban ese precio, ¿por qué ahora es demasiado? ¿Tanto han bajado los precios? Me ofrecieron 10.000 euros, pero yo quiero los 13.000 que me pagaba Golden Point y si no, no lo alquilaré. Tengo otras casas, otros negocios, y me puedo permitir el lujo de tener el local cerrado”.

Fortuny subraya que uno de los problemas es que el plan de usos impide instalar negocios de hostelería, que podrían llegar a la cifra que piden. Y subraya que ahora no hay riesgo de que alguien entre en el local pequeño, porque hizo instalar una plancha metálica. También asegura que en cuanto conoció la ocupación la denunció. Lamenta que se tardara un año en llegar al desahucio.

Rechaza así algunas versiones que apuntan a que fueron los Mossos o el ayuntamiento quienes le instaron a presentar la denuncia. El propietario relata, además, que en otros de sus pisos también ha sufrido ocupaciones de narcos: “He tenido que poner puertas acorazadas”.

El “drama” de los propietarios

Fortuny denuncia que los propietarios sufren en Barcelona una situación lamentable: “Es un drama lo que están pasando los propietarios, los han demonizado, las pasan moradísimas. A mí no me dejan dormir. Me llaman por alguno de mis pisos y me avisan: ‘¡Ya han entrado los narcos!’”. Los vecinos de Rambla del Prat afirman que no cejarán en el empeño de que en esa esquina aparezca algún negocio. El tiempo acabará indicando si es posible que aparezca un inquilino que dé a los vecinos la esquina con vida comercial que desean y a Fortuny, los 13.000 euros mensuales.

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