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En el Eixample

Naikare, el taller de Barcelona que resucita los libros heridos más queridos

Mercè Capell repara y restaura publicaciones dañadas en el local donde su familia regentó la mercería La Violeta

Sant Jordi 2026, en directo | Firmas de autores, paradas de libros y rosas y última hora

Mercè Capell, en la trastienda del taller Naikare de Barcelona

Mercè Capell, en la trastienda del taller Naikare de Barcelona / Júlia Cussó Melero

Júlia Cussó Melero

Barcelona
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La pequeña tienda Naikare va a contracorriente. Este taller de la calle Roger de Flor número 142, muy cerca de Arc de Triomf, se mantiene fiel a una misión poco frecuente en la era del usar y tirar: restaura libros antiguos o dañados que sus propietarios, vecinos particulares, no quieren desechar por su valor sentimental. El local tiene un particular encanto vintage y cobija un oficio en extinción que Mercè Capell, encuadernadora artística, desempeña con cariño desde hace 12 años.

Desde la calle es fácil confundirla con una papelería, ya que a simple vista, la tienda está repleta de tejidos, cintas, puntos de libro, libretas, marcadores de páginas y plumas de escribir, entre otros muchos artículos. Pero al cruzar la puerta, presidida por unas grandes letras en color violeta, un característico olor a madera y productos químicos invade la nariz del visitante. Detrás del mostrador es donde realmente ocurre la magia.

Mercè Capell, en la tienda Naikare de Barcelona

Mercè Capell, en la tienda Naikare de Barcelona / Júlia Cussó Melero

El local hizo el oficio

En 1901, el teólogo, filósofo y escritor protestante Pedro Sala i Villaret adquirió el local donde hoy se encuentra Naikare para abrir La Violeta, una mercería de barrio, para sostener a su familia. Esta sobrevivió a regímenes políticos, guerras civiles y revueltas, hasta que cerró y dio paso a una década en manos de inquilinos. “Naikare es una palabra de origen hindú que significa 'mariposa azul', explica Mercè. El color, cuenta, alude a su deseo de dar continuidad a la herencia familiar y, de alguna forma, honrarla.

Interior de la tienda Naikare, en la calle Roger de Flor

Interior de la tienda Naikare, en la calle Roger de Flor / Júlia Cussó Melero

Para Capell todo empezó hace más de una década, empujada por la ilusión de escribir cuentos infantiles y regalarlos a los hijos de sus amigos. Apasionada de los libros y de carácter detallista, quería encuadernar de la forma más bonita posible aquellas historias y se embarcó en unos cursos monográficos de encuadernación que ofrecía la Llotja, la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Barcelona.

La encuadernadora Mercè Capell regenta el taller Naikare en la antigua mercería La Violeta

La encuadernadora Mercè Capell regenta el taller Naikare en la antigua mercería La Violeta / Júlia Cussó Melero

Tras unos años aprendiendo el arte de encuadernar, que por aquel entonces era solo un pasatiempo, la familia de su marido recuperó el local y lo cedió a la pareja. Entonces decidieron convertir el pasatiempo de ella en un nuevo empleo y oficio y nació 'Naikare, el arte del libro'. Sigue siendo la única empleada del taller, que factura unos 60.000 euros brutos anuales.

En la trastienda está el secreto

La trastienda es el corazón del negocio y el refugio de Capell. Traspúa nostalgia, cultura y cuidado. Si para el escritor francés Gustave Flaubert “escribir es una manera de vivir”, para Mercè lo es darle una segunda vida a un libro especial para alguien. Además de rescatar publicaciones deterioradas, el comercio también ofrece talleres de encuadernación y vende artículos de papelería especializados.

Mercè Capell, en la trastienda del taller Naikare de Barcelona

Mercè Capell, en la trastienda del taller Naikare de Barcelona / Júlia Cussó Melero

Capell explica que muchos de sus clientes llegan con un encargo personalizado, como la creación de una tapa diferente y especial para una cierta libreta o álbum. Pero muchos otros acuden a ella con el objetivo de materializar "un acto de amor": cuenta que una vez un chico le trajo el libro favorito de su madre, que ya estaba muy viejito, para regalárselo por sorpresa restaurado. Le da mucha satisfacción, agrega, pensar que su trabajo permite a aquellas personas que aman un libro poder pasarlo de generación en generación.

Trastienda del taller Naikare de Barcelona

Trastienda del taller Naikare de Barcelona / Júlia Cussó Melero

En los 12 años que regenta Naikare, por las manos de Capell han pasado historias de todo tipo. Recuerda una muy divertida: una chica contactó con ella porque el perro había destrozado un libro importante para su pareja. “Me llevó una bolsa llena de recortes de papelitos, ¡aquello era un puzle!", rememora. "Tuve que ir página por página y mirar dónde iba cada trocito”, cuenta entre risas. Tardó más de cuatro meses en recomponerlo, pero lo consiguió acabar justo a tiempo para uno de los días más bonitos del año, Sant Jordi.

Un oficio artesanal en extinción

Capell recibe los libros a restaurar como si fueran pacientes de un hospital. Insiste en que cada uno es diferente y necesita “un tratamiento distinto”. La parte más frágil es la cubierta exterior, pero el lomo y las puntas son las zonas que más sufren por el uso, distingue.

Uno de los libros que restaura el taller Naikare de Barcelona

Uno de los libros que restaura el taller Naikare de Barcelona / Júlia Cussó Melero

Entre sierras, papeles, adhesivos, guillotinas, prensas, hilos, brochas y acuarelas, la artesana reflexiona sobre su oficio, que exige grandes dosis de paciencia y tiempo. “La artesanía no desaparecerá, pero acabará convirtiéndose en un artículo de lujo, porque tiene un coste que no todo el mundo se puede permitir”, asume. Observa un cierto auge en el interés ciudadano por conservar y preservar libros, mientras que hasta hace poco era un afán circunscrito únicamente personas muy bibliófilas o coleccionistas.

Mientras devuelve la belleza a libros que un día la perdieron, la especialista pone en valor la conservación y la prevención. En especial recomienda que no les dé el sol, ya que se come el color y los reseca. Por eso los lomos son los primeros en caer. También habría que evitar abrirlos del todo y ejercer presión para aplanarlos, ya que eso, junto con la cola reseca, provoca la caída del lomo, y en consecuencia, de las hojas.

Mercè Capell, restaurando un libro en la trastienda del taller Naikare de Barcelona

Mercè Capell, restaurando un libro en la trastienda del taller Naikare de Barcelona / Júlia Cussó Melero

Sant Jordi, un día mágico

Cada año, Barcelona celebra Sant Jordi por todo lo alto con rosas, besos, libros y tradición en calles y edificios. Para este taller del Eixample, la diada es la culminación de los meses más intensos de faena. Durante la cuenta atrás para el 23 de abril, Naikare se convierte en un local muy transitado, invadido por las prisas de madres, padres, hijos e hijas, amigos y parejas que quieren diseñar o arreglar un libro especial para obsequiar a sus seres queridos. Un año más, la jornada del libro y la rosa ha vuelvo a llenar la tienda de Capell y la curación de sus 'pacientes' ha permitido a sus clientes vivir un Sant Jordi único.

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