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Movilidad y medioambiente

Vuelve la ZBE de Terrassa tras la crisis de Rodalies: las claves locales que debes saber

La medida ambiental se reactiva tras meses suspendida por las incidencias ferroviarias

CONTEXTO | Terrassa seguirá sin multar en su ZBE hasta que se normalice la R4 de Rodalies

SEÑAL DE RESTRICCIÓN DE LAS ZBE

SEÑAL DE RESTRICCIÓN DE LAS ZBE / JOAN MATEU PARRA / Delegaciones

Edu Gil

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La zona de bajas emisiones (ZBE) de Terrassa vuelve a estar activa. El Ayuntamiento ha reactivado la medida ambiental tras varios meses de suspensión motivados por la crisis del servicio ferroviario de Rodalies de Catalunya. La decisión se formalizó mediante un decreto firmado el pasado 7 de abril.

La ZBE, que regula el acceso de vehículos al centro urbano en función de su etiqueta ambiental, había quedado temporalmente en pausa para evitar penalizar a los ciudadanos en un contexto de fuerte afectación del transporte público. Con la recuperación progresiva del servicio ferroviario, el consistorio ha decidido retomar su aplicación.

Evaluación previa y verificación con Renfe

La reactivación no ha sido automática. Aunque la Generalitat de Catalunya había comunicado que los municipios podían volver a activar las ZBE, el Ayuntamiento de Terrassa optó por actuar con cautela.

Según confirman fuentes municipales, primero se consultó con Renfe para comprobar si el uso del transporte público se había recuperado tras los meses de incidencia. Solo cuando el operador confirmó que “se habían recuperado usuarios”, el consistorio dio luz verde a la reactivación de la medida.

El objetivo era garantizar que el transporte público volviera a ser una alternativa real antes de reintroducir sanciones o restricciones de acceso al centro urbano.

Coordinación metropolitana

Con esta decisión, Terrassa se suma al resto de municipios del entorno metropolitano que ya han normalizado sus ZBE. Sabadell y Rubí reactivaron la medida el pasado 1 de abril, mientras que en Barcelona volvió a aplicarse a mediados de marzo. El consistorio egarense ha optado por agotar más el margen temporal para asegurar que la decisión estuviera plenamente justificada por la evolución de la movilidad tras la crisis ferroviaria.

La ZBE vuelve a aplicarse en el centro de la ciudad, dentro de un perímetro controlado por una veintena de cámaras que supervisan los accesos. Como en fases anteriores, los conductores deberán comprobar la etiqueta ambiental de la Dirección General de Tráfico (DGT) para saber si pueden circular por la zona restringida.

El Ayuntamiento también ha reforzado la información a través de los paneles de tráfico urbano, donde se recuerda la vigencia de la medida y la necesidad de respetar las condiciones de acceso al área regulada.