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Eixample y Ciutat Vella

Barcelona reforzará el control contra el 'mercado de la miseria' en Sant Antoni

Entidades vecinales y comerciantes han exigido al ayuntamiento soluciones urgentes, tras contabilizar más de un centenar de puestos de venta ilegal en la ronda de Sant Pau

Plan de choque contra la "degradación" de Sant Antoni: más policía, limpieza, atención social y mejoras en la 'superilla' táctica

La "degradación" del barrio de Sant Antoni en Barcelona moviliza a comerciantes y vecinos

El 'mercado de la miseria' se enquista en Sant Antoni.

El Periódico

Patricia Castán

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Barcelona
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Desde hace un año los vecinos y comerciantes de Sant Antoni reivindican soluciones para frenar algunas problemáticas que afectan a la convivencia en el barrio, y que abarcan del incivismo al consumo de drogas en la vía pública. El pasado verano, tras denunciar la "degradación" que sufría el barrio, el Ayuntamiento de Barcelona desplegó un plan de choque, que según los vecinos ha resultado "insuficiente" en algunos aspectos. Así se lo han hecho saber este viernes en una reunión a la que han asistido las principales entidades del barrio. Fuentes municipales indican que el consistorio se ha comprometido a reforzar algunas de las medidas.

Han estado presentes representantes de los comerciantes del Mercat de Sant Antoni, de Som Sant Antoni (una de las asociaciones de comerciantes, con 225 establecimientos del barrio adheridos), de Sant Antoni Comerç (SAC), de la oenegé De veí a veí, y de la asociación de vecinos.

Según explica un portavoz a este diario, consideran que las medidas adoptadas en los últimos meses no han bastado para acabar con uno de los principales frentes, el llamado 'mercado de la miseria', con productos robados y procedentes de contenedores. Aseguran que el pasado viernes había 105 vendedores, que ofrecían desde drogas hasta bombonas de butano en plena calle, en la ronda de Sant Pau.

El 'mercado de la miseria' en la ronda de Sant Pau, hace unos días.

El 'mercado de la miseria' en la ronda de Sant Pau, hace unos días. / EPC

Esta situación está afectando al comercio de la zona, hasta el punto de que algunos establecimientos "podrían tener que cerrar a corto plazo", afirman.

En el marco de un encuentro para tratar diversas cuestiones del barrio, las entidades han dado un "ultimátum" a los distritos del Eixample y Ciutat Vella (abarca ambos territorios) para que erradiquen este mercadillo antes de 15 días. De lo contrario iniciarían movilizaciones. Fuentes del colectivo mantienen que enviar puntualmente patrullas de Guardia Urbana a la zona "no basta, porque los vendedores regresan a los pocos minutos". Reclaman una unidad permanente de agentes para evitar que se monte la venta.

Fuentes del ayuntamiento señalan que este mercado tuvo una presencia importante antes de la transformación de la zona de la losa de la ronda de Sant Antoni, pero que esta actividad se ha trasladado a Sant Pau. En ese punto caliente se trabaja con un servicio especial de limpieza, y de Gestión de conflictos. También con un dispositivo de Urbana de ambos distritos que trata de evitar que se instale en la ronda, y da cobertura también a las calles de la Cera, Parlament e inmediaciones. "Estamos haciendo seguimiento y lo seguiremos haciendo reforzando los equipos de control de vigilancia", señalan a este diario.

En este sentido, estudian un ajuste en los horarios y organización del patrullaje, para evitar la picaresca de sus participantes en los momentos en que no hay control.

Abordaje integral

El año pasado los afectados elaboraron una lista de problemáticas, que derivaron en un plan de choque para abordar cuestiones de incivismo, de creciente pernoctación de personas sin techo en las calles, de consumo de drogas, el mercado ilegal y otras cuestiones. La respuesta municipal integró dispositivos de seguridad y asistencia social para un abordaje integral, así como urbanísticas. Algunas medidas han tenido mayor efecto, sobre todo respecto a las personas sin hogar.

Pero otras cuestiones que siguen inquietando a vecinos y comerciantes incluyen la utilización de la ronda de Sant Antoni como espacio para jugar a fútbol. Los afectados afirman que no se trata de juegos infantiles, sino de adolescentes con balones de cuero que "utilizan los portales de los comercios como portería" hasta altas horas, con el consiguiente ruido. Reclaman el control de los usos para pacificar la zona.

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