Balance anual
El uso de agua freática en Barcelona cae a niveles de 2007 por las lluvias, los daños de la sequía y las fuentes cerradas
El consumo de reservas hídricas del subsuelo para servicios municipales y mantenimiento de espacio público descendió a poco menos de 900.000 metros cúbicos en 2025, mientras el gasto en agua potable se recobró al utilizarse un hectómetro más que en 2024
Catalunya regulará el uso del agua desalinizada y regenerada en la nueva Ley de Transición Hídrica

Foto archivo de una trabajadora , limpiando las calles de Barcelona / David Zorrakino

La sequía del último lustro en Catalunya evidenció la urgencia de incrementar la obtención de agua del subsuelo. A raíz de las restricciones que imperaron durante más de dos años y hasta abril de 2025 por la falta de lluvias, el Ayuntamiento de Barcelona ha invertido en torno a 20 millones de euros desde 2024 para renovar y ampliar la red de agua freática, la que brota bajo tierra. El propósito del consistorio es poder explotar hasta 150.000 metros cúbicos más de recursos hídricos soterrados, equiparable al 2,16% del consumo total de agua que los servicios municipales emplearon en 2022, un año sin limitaciones de uso. Las obras están cerca de terminar y, por lo tanto, aún no han reforzado el bombeo de agua freática, cuya captación en la ciudad cayó el año pasado al nivel más bajo desde hace casi 20 años.
Barcelona se aprovisionó de 899.549 metros cúbicos de agua subterránea para los servicios del ayuntamiento en 2025. Fueron 83.581 metros cúbicos menos que en 2024 -un año entero con recortes al consumo- y 285.236 metros cúbicos menos que en 2022. Entre 2024 y 2025, disminuyó el gasto de agua freática en limpieza viaria (113.441 metros cúbicos menos), fuentes ornamentales (7.110 metros cúbicos menos) y saneamiento de alcantarillas (6.483 metros cúbicos menos). En cambio, subió en 38.602 metros cúbicos en riego de zonas verdes y 4.852 metros cúbicos para otras labores municipales.
Además, la cantidad para la que se echó mano a reservas del subsuelo en el último ejercicio quedó por debajo de la tendencia que se consolidó entre 2011 y 2021. Durante esa década, la ciudad siempre se proveyó de más de un millón de metros cúbicos anuales procedentes de acuíferos y pozos.
Retroceso puntual
El director general de Barcelona Cicle de l’Aigua (Bcasa), Alejandro Ortiz, afirma que confluyen varios factores que motivan que en 2025 se diera un retroceso, que augura que será tan solo puntual en el propósito de sacar más provecho de las masas soterradas de agua. “Desde el punto de vista operativo y de consumo, no es un año significativo”, analiza. “Tampoco 2024 fue significativo por las medidas por la sequía, que también afectaron a 2025, porque casi hasta la mitad del año hubo suspensión de usos de agua freática”, indica el directivo. Subraya que, en todo caso, la captación de recursos subterráneos se ha triplicado respecto al año 2000.
Ortiz sostiene que el año pasado se vio “muy afectado” por distorsiones y circunstancias excepcionales. Menciona los registros extraordinarios de precipitaciones -entre los más elevados en lo que va de siglo- y los daños aún manifiestos de la sequía. “El riego estuvo muy afectado, porque hubo aportaciones de lluvia que compensaron de alguna forma la necesidad de usos freáticos -expone-. Aun así, hubo espacios verdes que se secaron y se murieron, por lo que hubo nuevas siembras que no requirieron la operativa normal con agua freática”.

Un camión de agua freática en un parque de Barcelona. / RICARD CUGAT
A su vez, el responsable de Bcasa destaca que tras la reducción del abastecimiento del subsuelo subyace también la reapertura paulatina de las fuentes decorativas de la capital, “grandes consumidores” de reservas hídricas bajo la superficie y cerradas mientras el decreto de sequía estuvo en vigor. “En su caso, más del 50% del volumen proviene de agua freática y, una vez que se levantaron las medidas, no se pueden reactivar de inmediato -comenta Ortiz-. Las fuentes se deben volver a impermeabilizar, las bombas se deben revisar, hay que hacer una puesta a punto, revisar presiones, la tornillería… Casi 40 fuentes no están aún puestas en marcha y calculamos que prácticamente el 90% estén operativas en junio”.
Más agua de boca
Además, el descenso de consumo del nivel freático contrasta con el de agua potable, que se recuperó en 2025 con 4,4 millones de metros cúbicos para los distintos servicios municipales. Se gastaron 1,15 millones de metros cúbicos más que en 2024; a su vez, fueron 1,29 millones menos que en 2022, antes de la sequía.
Durante el año pasado, el uso de agua de boca escaló en tareas de limpieza de calles en Barcelona (47.936 metros cúbicos más que en 2024), fuentes ornamentales (93.662 metros cúbicos más) y riego de zonas verdes (735.402 metros cúbicos más). Aun así, los 1,74 millones de metros cúbicos empleados para el espacio público y su mantenimiento son 1,13 millones menos que los que se requirieron en 2022, antes de las restricciones.
Ortiz lo califica como una “recuperación de la normalidad” previa a las limitaciones, pero enfatiza que se observa un “descenso” si se compara con el dispendio de hace 20 años. Si se mira 2005, en el último año se ahorraron 2,09 millones de metros cúbicos de agua potable. El directivo añade que en torno a la mitad de todo el consumo de los equipos municipales no se puede sustituir por reservas freáticas, que no son aptas para consumo humano.
“Hay una tendencia a reducir los requerimientos de agua, porque somos más sostenibles, regamos mejor, consumimos con más coherencia… De la misma manera, se racionaliza el agua freática”, compara. “La freática está muy bien, pero no es gratis -recalca-. Es en torno a un 50% más barata, pero tiene mucho gasto energético, en fungibles y mantenimiento, por lo que también hay una contención y los sistemas son más eficientes”.
En cualquier caso, Ortiz augura que este año se revierta la tónica de 2025, acrecentando el consumo de agua freática y rebajando el de la potable. Para que se cumpla, es clave que entre en funcionamiento la nueva red freática de Montjuïc, con capacidad de extraer hasta 50.000 metros cúbicos anuales para que el 66% del riego en la montaña se provea de acuíferos, el doble que en la actualidad. Se prevé que la construcción esté acabada en junio y que este 2026 esté operativo otro refuerzo que dote con un potencial de 100.000 metros cúbicos más al resto de la ciudad.
“La relación de consumo entre agua freática y potable en 2026 y 2027 siempre ha de ser mejor que la de los años anteriores”, espera Ortiz, que niega que las obras para conseguir más recursos bajo tierra hayan supuesto una merma sustancial en el consumo del último año. De hecho, señala que los niveles de agua bajo la superficie en Barcelona es “muy abundante”. La concesión deja abierta la posibilidad de explotar hasta cuatro veces más reservas, pero exigiría agrandar la inversión. Ortiz explica que Bcasa tiene estudios técnicos para seguir extendiendo la infraestructura de obtención del subsuelo. “Sabemos qué se debe hacer, pero no hay calendarios, que son muy políticos y ligados a presupuestos”, recuerda.
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