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Un mes después del estreno

El nuevo mercado de Nou Barris conquista a "gente que ya no venía" con comida preparada y dos tardes de apertura

El Mercat de Montserrat arranca con más afluencia, ingresos al alza y clientes que regresan tras años sin pisar el equipamiento

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Clientes compran en una de las paradas del nuevo Mercat de Montserrat, casi un mes después de su apertura

Clientes compran en una de las paradas del nuevo Mercat de Montserrat, casi un mes después de su apertura / Naïm Ait Fonollà

Naïm Ait Fonollà

Barcelona
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En el nuevo Mercat de Montserrat de Barcelona vuelve a haber cola en la mayoría de las paradas, clientes que se paran a mirar y vecinos que reaparecen después de años sin comprar allí. Un mes después del traslado, el equipamiento del distrito de Nou Barris ha empezado a coger ritmo con más público, más ventas y una sensación, compartida entre los paradistas, de que el cambio ha sentado bien al barrio. 

Tras el cierre del histórico edificio, que durante más de 65 años fue uno de los grandes referentes comerciales de los cuatro barrios centrales de Nou Barris (Roquetes, Trinitat Nova, Verdum y Prosperitat), el nuevo mercado abre una nueva etapa muy esperada por comerciantes y vecinos. EL PERIÓDICO ha hablado con varios vendedores del nuevo Mercat de Montserrat para conocer de primera mano cómo respira el recinto, qué tipo de clientela recibe y cómo vive esta nueva etapa. "Desde la inauguración hasta ahora ha sido un éxito", resume Antonio Baeza, presidente de la asociación de paradistas y propietario de Frutas y Verduras Baeza. "Hemos aumentado las ventas, evidentemente, porque la gente ha respondido muy bien". 

Ahora abre dos tardes cada semana, los jueves y viernes, y muchos vendedores se han animado a introducir productos elaborados, precocinados o listos para una cocción más rápida y fácil. La curiosidad y los cambios han facilitado la entrada de clientela inédita. Sin embargo, los paradistas también hablan de adaptación a nuevas rutinas de trabajo y de unos costes más altos que obligan a hacer números.

El mercado vuelve a llenarse

Baeza, cuya familia lleva vinculada al mercado desde 1960, insiste en que el cambio también se nota en el perfil de la clientela. "Hay mucha gente que había dejado de venir y ahora los volvemos a ver por aquí. Y otro tipo de público más joven, que a lo mejor no había venido nunca, lo descubre ahora", explica.  El nuevo mercado cuenta con 10.000 metros cuadrados, 16 establecimientos de alimentación, un bar, un supermercado ALDI, aparcamiento subterráneo y espacios logísticos.

Además, dispone de una sala con cocina destinada a actividades con escuelas y entidades del barrio. El equipamiento incorpora placas fotovoltaicas que generan entre el 30% y el 35% del consumo necesario y sistemas de aprovechamiento de agua de lluvia. Según explica Baeza, el Mercat de Montserrat recibirá tres veces por semana a un cocinero que impartirá talleres dirigidos a escolares para enseñarles a identificar y cocinar productos frescos. La iniciativa, añade, busca fomentar buenos hábitos desde pequeños y formar a los que dentro de "15 o 20 años serán nuestros próximos clientes".

Antonio Baeza, presidente de la asociación de paradistas del Mercat de Montserrat, en su parada Frutas y Verduras Baeza. A su derecha, su nieta en el nuevo mostrador.

Antonio Baeza, presidente de la asociación de paradistas del Mercat de Montserrat, en su parada Frutas y Verduras Baeza. A su derecha, su nieta en el nuevo mostrador. / Naïm Ait Fonollà

Más comida cocinada o preparada

Isaac Rodríguez, propietario de la Bacallaneria Amat, calcula que su parada ha ganado entre un 15% y un 20% de facturación respecto al mercado antiguo. "La noche y el día", resume. "Lo primero que hemos notado es ver a gente que sabemos que es del barrio y no nos había comprado nunca", destaca. 

En su caso, incluso ha cambiado la forma de vender. Rodríguez ha comenzado a introducir productos preparados y listos para freír o calentar, pensados para una clientela con menos tiempo para cocinar. Buñuelos de bacalao, croquetas, empanadas o platos preparados para airfryer forman parte de la nueva carta que ofrece. 

"La semana que viene empiezo con más género elaborado", explica. El objetivo es adaptarse a nuevas rutinas de consumo sin renunciar a la calidad del producto fresco. “Ellos trabajan con precio y yo ofrezco calidad”, dice en referencia a la convivencia con Aldi y Mercadona, ambos situados en el entorno inmediato del nuevo edificio. 

Isaac Rodríguez, propietario de Bacallaneria Amat del mercado municipal de Montserrat (Nou Barris)

Isaac Rodríguez, propietario de Bacallaneria Amat del mercado municipal de Montserrat (Nou Barris) / Naïm Ait Fonollà

La oferta de comida preparada ha llamado la atención de un perfil de comprador. "Se ha arrimado más gente joven", asegura Rodríguez. Habla de parejas jóvenes con niños pequeños, clientes que entran por curiosidad y acaban volviendo días después para repetir la compra. El nuevo espacio, la apertura de los jueves y viernes por la tarde y el aparcamiento aparecen como factores claves en este nuevo flujo de vecinos. "Ha sido el mercado nuevo, con parking, que dispone de súper y mercado en el mismo edificio y el horario", enumera. "Aunque sea una vez al mes, la gente vuelve", concluye. 

Trabajar en otra liga

La misma sensación comparte Carmen Serramià, propietaria de la parada Carnisseria Carmen, una de las paradistas que se mostró más ilusionada con el traslado. "Los primeros días están siendo maravillosos", explica. La carnicera asegura que el incremento de ventas ha sido notable y que la respuesta del barrio ha superado sus expectativas. 

En su caso, la emoción tiene un componente personal porque, a pesar de que siempre ha estado vinculada a los mercados, nunca había podido inaugurar uno. "Esto me tendría que haber pasado hace 15 o 20 años", dice entre risas, al recordar que no pudo vivir el estreno del mercado de la Llibertat reformado. La diferencia con el edificio antiguo es, para ella, radical: "La parada se me caía a trozos y ahora está todo ordenado y limpio".  "Había muchas ganas nuestras y del público, la gente que ya no venía tanto ha vuelto", coincide.

Carme Serramià atendiendo a una vecina de Nou Barris en el nuevo Mercat de Montserrat

Carme Serramià atendiendo a una vecina de Nou Barris en el nuevo Mercat de Montserrat / Naïm Ait Fonollà

Aprender a volver a rodar

En la Charcutería Silvia y Víctor, el balance es bueno, pero con más cautela. "La acogida por parte del público ha sido muy buena", explica Víctor Ciruela, que admite que el cambio ha obligado a rehacer por completo la rutina diaria de la parada: nuevas balanzas, normativa fiscal, más personal y una manera de trabajar distinta. 

"Tenemos una parada muy bonita, mucha clientela, pero estamos en un proceso de adaptación". La metáfora que utiliza resume bien el momento del mercado. "Es como montar en bici", dice: "Cuando aprendas a montar, disfrutarás aún más. Ahora estamos en ese punto de aprendizaje". También advierte que el mayor volumen de ingresos viene acompañado de más costes. "A día de hoy estoy asustado, tenemos que comprobar si el balance final es positivo", admite. 

Víctor Ciruela prepara género fresco en el nuevo Mercat de Montserrat

Víctor Ciruela prepara género fresco en el nuevo Mercat de Montserrat / Naïm Ait Fonollà

También ha reforzado la oferta de producto preparado: hamburguesas, albóndigas, cachopos o flamenquines ganan protagonismo en un puesto donde, según reconoce, la hamburguesa se ha convertido en el producto estrella. "Cada día elaboramos una barbaridad de kilos y se venden", explica. 

La 'operación Mercat de Montserrat' todavía no ha terminado, porque la reforma no se limitaba solo al nuevo mercado de abastos. El antiguo edificio se demolerá para dar paso a los jardines del Pare Manel, un espacio verde que connecte mejor a los cuatro barrios del entorno. Asimismo, el recinto alimentario no quiere ser únicamente un espacio de compra y intensificará la colaboración con entidades sociales del barrio para entregar a familias vulnerables aquellos alimentos que ya no se comercializan, pero aún son totalmente aprovechables y saludables.

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