Balance anual
El Síndic de Badalona insiste en señalar la "lentitud" del Ayuntamiento como una de las cuestiones que "más afecta a la ciudadanía"
El defensor de la ciudadanía municipal, Joan Walter Fibla, ha advertido ante el Pleno municipal que el desalojo del B9 "marcó, de forma negativa, la capacidad de las grandes ciudades de resolver el tema habitacional"
BALANCE DEL AÑO PASADO | El Síndic de Badalona critica que la "densa telaraña burocrática municipal" causa inseguridad en los vecinos

El Síndic de Badalona, Joan Walter Fibla, durante su intervención en el Pleno municipal del 13 de abril / AJUNTAMENT DE BADALONA

La lentitud de la maquinaria administrativa local. Es uno de los temas de discusión más recurrentes en Badalona ―tanto por su efecto en la contratación como por sus perjuicios a los ciudadanos a la hora de realizar trámites―; fue una de las cuestiones clave en las que incidió el alcalde, Xavier Garcia Albiol, en el debate de ediles del I Fòrum Municipalisme la pasada semana; y centró ya el primer balance anual, de 2024, del Síndic de Badalona, Joan Walter Fibla. Este lunes por la tarde, el defensor de la ciudadanía local ha vuelto a señalar como una de las cuestiones que más "afecta" a los vecinos "la complejidad de los procedimientos administrativos y la falta de respuesta de algunos departamentos del Ayuntamiento de Badalona".
Lo ha hecho danto inicio al Pleno municipal, en una intervención en que ha rendido cuentas del trabajo realizado por la oficina del Defensor de la Ciudadanía durante 2025. Walter ha empezado su intervención indicando que la presentación del número y tipología de quejas emitidas el año pasado por los vecinos de Badalona "no son solo números de expedientes", sino también "una herramienta de revisión y de mejora de esos aspectos del funcionamiento de la administración que, bajo mi punto de vista, no acaban de funcionar del todo bien".
Concretamente, el año pasado la oficina de Defensa de la Ciudadanía de Badalona recibió 336 expedientes (12 más que el año anterior), 220 de los cuales fueron consultas sobre la posibilidad de elevar una queja formal; preguntaron información especializada, o bien requirieron asesoramiento para poder resolver la problemática expuesta. La mayoría de quejas, unas 50, hacen referencia a vía pública (movilidad o mantenimiento) o a disciplina urbanística (con más de 30 escritos). De todas maneras, para leer los datos hay que tener en cuenta que, como ha señalado Walter, "hubo unos cuantos meses en que la institución no contaba con personal". Fueron cuatro meses en los que Joan Walter trabajó completamente solo, al haberse jubilado los dos administrativos que trabajaban en la oficina, y a la espera de la contratación de sus sustitutos.
Silencio administrativo
El Síndic apunta que el ligero crecimiento en las quejas recibidas "puede parecer positivo para la institución porque significa que la ciudadanía no solo conoce nuestro trabajo, sino que también confía en él". Es un argumento parecido al que esgrimió el año pasado Albiol, cuando sostuvo que si el equipo del Síndic había tenido más trabajo ya en 2025 es porque su tarea había cobrado más visibilidad: "Ojalá el año que viene venga con 100 quejas más que este año", mencionó el edil popular. Sin embargo, a renglón seguido el Síndic ha declarado que el número de quejas "demuestra que continúa habiendo un descontento, o un desengaño, con el trabajo administrativo realizado desde el Ayuntamiento".
Para el Síndic, esté amparada o no por la ley, la falta de respuesta municipal a las instancias, peticiones, denuncias o requerimientos "vulnera el derecho de las personas a estar bien atendidas y a poderse defender o reclamar". "El denominado 'silencio administrativo' es asimilado por la población como inoperancia, inactividad, permisividad o desinterés". Para evitarlo, Walter echa de menos un simple acuse de recibo. Esgrime que para dar respuesta "no hace falta que haya una resolución tomada, sino sencillamente hacer saber a la ciudadanía que aquello que pregunta o que requiere a la administración ha llegado a su destinatario". "Siempre ha de haber una respuesta", resume el defensor de la ciudadanía, que también aboga para que la administración simplifique el lenguaje con el que se comunica con la ciudadanía.
El Síndic ha señalado que muchas quejas no llegarían a él "si la administración fuese más ágil en el tema de las inspecciones y en la ejecución de las resoluciones que dicta". Estos temas, ha apuntado, son especialmente importantes en la vivienda; "Es necesario incrementar el control y las medidas de disciplina urbanística porque las quejas de ruidos, humos u obras son una constante", ha denunciado.
"Compromiso" para analizar el informe
La tercera teniente de Alcaldía, Rosa del Amo, ha querido agradecer el "trabajo independiente" de la Defensa de la Ciudadanía: "Asumimos el informe con responsabilidad", ha comentado Del Amo, que se ha comprometido en nombre del gobierno municipal a "analizar el informe, las recomendaciones y continuar trabajando para agilizar los procedimientos y mejorar los servicios y la atención a la ciudadanía". Por su parte, el alcalde, Xavier Garcia Albiol, ha cerrado el debate para admitir que, si bien "el aparato administrativo no funciona como a mí me gustaría, ahora funciona indiscutiblemente mejor, o si quieren menos mal, que hace tres años cuando llegamos el gobierno".
La oposición le ha agradecido el trabajo al Síndic, pero también le ha señalado que sea valiente y "vaya un paso más allá", en palabras del presidente del grupo de ERC, Àlex Montornès, a la hora de denunciar los grandes problemas de los vecinos. Preguntado por la exalcaldesa, Dolors Sabater (Guanyem), el Síndic ha apuntado que realizó una actuación de oficio, concretamente con la Policía Nacional para intentar facilitar la tramitación del NIE a los vecinos que lo precisan. Asimismo, Walter ha señalado que "de oficio" ha procurado estar en contacto constante con organismos y administraciones acerca del desalojo del B9.
Preocupaciones sociales
El Síndic asegura haber detectado que "los temas que más preocupan a la gente de Badalona son los derechos sociales". En este capítulo, Walter se ha detenido para hablar de la desocupación del B9 y la posterior "crisis" en la gestión de los centenares de personas desalojadas del antiguo instituto, episodio que, a su tenor, "marcó de forma negativa la capacidad que tenemos las grandes ciudades de resolver el tema habitacional". De hecho, el defensor de la ciudadanía ha asegurado que "la crisis no ha acabado", y que "no es un hecho aislado de Badalona". Desalojos como los de Barcelona, Sabadell o Mataró, ha explicado, "evidencian la falta de coordinación entre las diferentes instituciones y la falta de vivienda social".
Esa poca coordinación, ha lamentado el Síndic, explica el hecho que no pudo colaborar en el caso del B9 como quería, ya que la Síndica de Greuges de Catalunya "no se coordinó, en ningún momento, con la Defensa de la Ciudadanía de Badalona". También echa en falta el Síndic local haberse podido reunir con las entidades sociales de Badalona que "estuvieron muy involucradas" en la gestión de los desalojados. "Aunque llegamos tarde, quedo a la espera de poder reunirme con las entidades para analizar, valorar y establecer protocolos de mejora" para evitar situaciones similares.
Profesionalizar la dirección pública
Joan Walter ha querido rematar su discurso con una apelación a la profesionalización real de la dirección pública de la organización municipal para superar el enquistamiento administrativo: "Esta circunstancia ha consolidado, a lo largo de los años, una cultura organizativa basada en la interacción directa de los tenientes de alcalde y de los regidores delegados con el personal funcionario, a menudo al margen de una estructura directiva estable y coordinada".
Para conseguirlo, Walter ha destacado el paso adelante que significó la contratación del primer gerente municipal, aunque ha lamentado que "los hábitos organizativos heredados persisten y que, en ocasiones, el papel de la gerencia no es suficientemente tenido en cuenta en la toma de decisiones, ni en la coordinación funcional de la organización", lo que puede conllevar "involuntariamente, a desautorizar o infrautilizar una función clave para el buen funcionamiento institucional". Para revertirlo, Walter ha pedido al gobierno municipal que "refuerce la gerencia con más herramientas, recursos y ascendencia dentro de la estructura municipal, así como un apoyo explícito y constante por parte de todo el gobierno".
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