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Espacios icónicos

Bodegas de barrio en riesgo: Barcelona busca cómo protegerlas

BComú reabre el debate municipal para blindarlas como establecimientos emblemáticos de la ciudad

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Interior de la Bodega Sopena del Clot, una de las que se quiere proteger.

Interior de la Bodega Sopena del Clot, una de las que se quiere proteger. / Zowy Voeten / EPC

Patricia Castán

Patricia Castán

Barcelona
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Bodegas de barrio de Barcelona como la Sopena del Clot, la Salvat de Sants o la Massana de Horta son para los vecinos un referente de proximidad, de arraigo y de identidad local. Son importantes por su función social, más allá de los elementos arquitectónicos u ornamentales de valor patrimonial que puedan atesorar. Por eso, la antigua reivindicación de integrarlas en el Catálogo de protección de establecimientos emblemáticos ha vuelto a la palestra en la agenda municipal.

El temor a que algunas de las bodegas históricas que dan 'caliu' a los barrios de Barcelona pudieran desaparecer en caso de falta de relevo generacional, traspaso o cierre se traducirá en un ruego por parte de BComú en la Comisión de Ecología, Urbanismo, Movilidad y Vivienda del ayuntamiento esta semana. Retoma una iniciativa que ya despegó en 2019. Entonces, el consistorio aprobó la suspensión de licencias para 31 bodegas de barrio, para evitar su sustitución por otros usos, poder estudiar sus valores patrimoniales e impulsar su protección.

BARCELONA 09/04/2026 Barcelona. Comuns piden la protección de bodegas de barrio, bodegueta de Cal Pep. Foto de Zowy Voeten

La bodega Cal Pep de Sants, casi centenaria, tiene limitada su actividad por las propias características del local. / Zowy Voeten / EPC

Los Comuns, cuando Ada Colau era alcadesa, promovieron "el encargo de un trabajo técnico de evaluación e investigación histórica" sobre ellos, recuerda ahora el concejal del grupo Guille Lopez. Fruto de este trabajo, en octubre de 2020 se aprobó inicialmente la Modificación del Plan Especial Urbanístico de Protección de la Calidad Urbana, que incorporó en el Catálogo de Protección del Patrimonio Arquitectónico, Histórico-Artístico y Paisajístico de Establecimientos Emblemáticos de Barcelona, un conjunto de bodegas de barrio, reconociéndolas como "patrimonio vivo de la ciudad parte de nuestra historia cotidiana".

Es el caso de la Bodega Quimet, Bodega Marín, Bodega Manolo y Vermuteria del Tano, en Gràcia; Bodega Lluís en Nou Barris; Bodega Salvat y Bodega Carlos, en Sants; Bodega J. Cala en el Poblenou; Bar del Toro en el Raval; Celler Miquel a la Sagrada Família; Bodega Massana en Horta; Bodega Vendrell en el Eixample o la Bodega Sopena en el Clot.

Sin embargo, en el ruego de este abril remarcan que "desgraciadamente, el plan aprobado inicialmente para proteger bodegas ha quedado pendiente de aprobación definitiva". Y a la vez, "son necesarias medidas de relevo generacional para evitar que cierran las persianas año tras año ante la presión inmobiliaria y los cambios de usos del suelo". Por ello, instan al gobierno municipal a "la aprobación definitiva del Plan urbanístico de protección de bodegas", que incluye, entre otras, a las mencionadas, "acompañándolo de medidas para protegerlas", como ayudas a la ocupación para "contratar personal joven" que garantice el relevo.

Más que un comercio

El grupo municipal de Bcomú recuerda que en 2025 se otorgó la Medalla del ayuntamiento a Rafel Jordana, titular de la histórica Bodega de Rafel, ahora jubilado, como símbolo de "lo que representan estas bodegas: la puerta abierta, el cajón con las llaves de los vecinos o la escucha sin hora de cierre".

BARCELONA 09/04/2026 Barcelona. Comuns piden la protección de bodegas de barrio, Bodega Sopena. Foto de Zowy Voeten

Exterior de la bodega Sopena. / Zowy Voeten / EPC

En su argumentario, reivindican que "los barrios no se entienden sin sus bodegas", al considerarlos "establecimientos que nacieron como puntos de aprovisionamiento en los antiguos pueblos de la ciudad y que evolucionaron hacia espacios de encuentro, de apoyo mutuo y de vida cotidiana popular".

A su juicio, no preservan solo elementos arquitectónicos de interés --citando baldosas hidráulicas, puertas de madera, azulejos y otros-- sino también una "función social insustituible como lugar de encuentro, de red vecinal", como documentó la publicación 'Entre la bodega y la tasca' (Fàbregas, 2018), con cerca de 200 establecimientos de este tipo.

Otros locales con arraigo

En la misma sintonía, el grupo municipal de ERC abanderó una propuesta de actualizar el catálogo local añadiendo locales con fuerte arraigo en la ciudad, aprobada el pasado verano por el ayuntamiento. Ponía como ejemplos la Bodegueta de Cal Pep en Sants, la panadería Elías del barrio del Camp de l'Arpa o el restaurante El Roure de Gràcia, entre otros. La primera, precisamente, supone un ejemplo de local casi centenario que por sus características no puede tener cocina (solo plancha) y ha sido varias veces sancionado en los últimos años, estando a punto del precinto. Pero las obras necesarias implicarían modificar su estructura, lo cual muestra la paradoja del deseo de preservación municipal a la par que se ejerce el control administrativo.

Los republicanos, como explicaba el concejal Jordi Coronas a este diario, defienden la flexibilidad de la normativa con protección jurídica para este tipo de casos. El ayuntamiento trabaja ahora en la nueva licitación para adaptar el catálogo, con las herramientas que añade la nueva ley catalana de Comerç.

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